Jueves, 22 de julio de 2010

A propósito de Kagame

Uno de los inconvenientes de hacer blogging de partido es que terminas vi?ndote forzado a un manique?smo intelectualmente insostenible. Es lo que le ha pasado -por ejemplo- a Anghara al preguntarse a prop?sito de la visita del Presidente Ruand?s Paul Kagame si Zapatero recibir?a a Hitler: Que un pu?ado de ciberpepi?os han tirado de hemeroteca y le han recordado a Anghara los recibimientos a las cortes del Rey Fahd de Arabia Saud?. Es lo que pasa cuando se pretende juzgar la pol?tica exterior con los razonamientos de vuvuzela habitualmente utilizados por los grandes partidos y sus terminales medi?ticas en sus rifirrafes dom?sticos.

Vaya por delante que me cuesta imaginar cuales son los objetivos pol?ticos que persiga el Reino de Espa?a en el fortalecimiento de sus relaciones con Ruanda. Se me escapan por completo. Incluso estoy dispuesto a admitir que ver a nuestro Gobierno cortejando a Presidentes de Rep?blicas bananeras en las que no se nos ha perdido nada tiene un punto de indigno, tanto m?s si se hace subordinando los intereses de nuestra pol?tica exterior a proyectos personales descabellados como el de la Alianza de Civilizaciones. El problema es que la argumentaci?n ad hominem contra Kagame es, en primer lugar, falsa o muy tergiversada.

Y en segundo lugar, la lista de precedentes en materia de gobernantes democr?ticos recibiendo a dictadores, tiranuelos, genocidas e impresentables varios es extensa. Simplemente recordando los fastuosos recibimientos que se le han dado en este pa?s a la dinast?a de los Saud, cualquier discusi?n intelectualmente honesta sobre Kagame tiene que finalizar ante la evidencia de que las relaciones entre Estados obligan por definici?n a tratar con Gobiernos o con dirigentes con expedientes no prrecisamente inmaculados. Que la discusi?n no finalice es simplemente la demostraci?n de que estamos en una de ciberpepi?os vs. cibersorayos.

Pero vayamos por partes. ?Qui?n es Paul Kagame?Orisson nos explica lo esencial sobre el personaje, que voy a limitarme a completar con un poco de contexto hist?rico: Los tutsis (en torno al 14% de la poblaci?n) ven?an gobernando sobre los hutus (en torno al 82% restante) desde mucho antes de la colonizaci?n europea sobre la base de un cierto sistema de vasallaje y estratificaci?n ?tnica. Al suceder esta, los belgas optaron por no tocar ese sistema y convertir a los tutsis en una especie de protegidos suyos: En efcto, fueron los tutsis los que recibieron adiestramiento ilitar occidental para conformar las tropas coloniales y tambi?n fueron tutsis casi todos los que recibieron educaci?n europea. El objetivo declarado de B?lgica era, esencialmente, descolonizar el pa?s cediendo el poder a la monarqu?a tutsi preexistente.

Estos planes se vieron truncados de ra?z por el alzamiento generalizado de los hutus quienes, con el apoyo intelectual del Obispo Perraudin, reclamaban -con raz?n- el ser ciudadanos y no vasallos. En este estado de cosas, cerca de 150.000 tutsis tuvieron que huir de Ruanda -casi todos con rumbo a Uganda- entre 1959 y 1961 y fue la mayor?a hutu la que llev? al pa?s a su independencia en 1962 rechazando de paso la monarqu?a tutsi en un refer?ndum? -impuesto por la ONU- con resultados no por casualidad similares al censo ?tnico del pa?s. Ruanda se configur?, por lo tanto, como una suerte de rep?blica del nacionalismo hutu, opuesta al r?gimen tutsi de su vecino Burundi en el que -ahora bajo la forma de una dictadura militar- el 15% de tutsis se impon?a sobre los hutus como hab?an venido haciendo desde hac?a siglos.De hecho, ambos pa?ses sostuvieron una suerte de particular Guerra Fr?a, pero eso es otra historia y ser? contada en otra ocasi?n.

El caso es que Paul Kagame -nacido en 1957- es uno de los 150.000 tutsis que huyeron de Ruanda durante el alzamiento hutu. Estamos hablando de la ?lite cultural y militar de los tutsis ruandeses. Que desde Uganda se dedicaron a tratar de iniciar guerrillas tutsis contra el gobierno hutu de Ruanda, sin demasiado ?xito. Pero a finales de los 80, las cosas se pusieron tan cuesta arriba para el Gobierno de Ruanda (que se enfrent? a una hambruna sin precedentes) que el Frente Patri?tico Ruand?s (fundado en 1985 en Uganda) pudo lanzar una invasi?n en toda regla y, tras tres a?os de combates con ayuda de los tutsis del interior del pa?s, obligar a los hutus a aceptar una serie de concesiones a los tutsis (esencialmente, el retorno de los exiliados y sus descendientes) as? como la presencia de representantes tutsis en el Gobierno mediante el Acuerdo de Arusha en 1993.

La situaci?n no pod?a durar y no dur?. El ej?rcito ruand?s (totalmente hutu) y la administraci?n del Estado ruand?s (igualmente hutu) se pusieron inmediatamente manos a la obra para entrenar y armar a las milicias hutus interahamwe ("Los que luchan juntos") con el objetivo declarado de exterminar a todos los tutsis del territorio ruand?s: Eliminado el 11% de la poblaci?n, se acab? el problema.

Para ello, el Gobierno hutu no solo dedic? infinidad de reuniones de su Consejo de Ministros a planificar el genocidio, sino que para financiar el mismo desvi? m?s de cien millones de d?lares de ayudas del FMI y del Banco Mundial, incluyendo un gasto de casi cinco millones de d?lares en machetes, hachas y cuchillos en el marco de un supuesto programa de reestructuraci?n econ?mica del pa?s. En el mismo a?o 1993 se funda la Radio de las Mil Colinas que no por casualidad empez? operando desde equipos y estaciones de la estatal Radio Ruanda. Todos estos datos y muchos m?s salieron a la luz durante el juicio a los genocidas hutus y fueron recopilados en un excelente libro por la periodista brit?nica Linda Melvern.

El resultado final es de todos conocido: 800.000 tutsis (tres quintas partes de los que resid?an en Ruanda) asesinados en 100 d?as, el Frente Patri?tico Ruand?s de Paul Kagame irrumpiendo en masa en el pa?s para defenderles, 300.000 hutus huyendo hacia lo que entonces a?n era el Zaire para cabreo general de las tribus tutsis Banyamulengues del este de aquel pa?s, un tribunal internacional en Arusha que ya ha condenado a m?s de un centenar de dirigentes, militares, civiles y hasta monjas hutus por diversos cargos de genocidio y dos guerras en el Congo directamente derivadas de? los desequilibrios geopol?ticos causados por? la irrupci?n en el este del antiguo Zaire de cientos de miles de refugiados hutus entre los que exist?a un importante porcentaje de interahamwe y miembros del antiguo ej?rcito ruand?s.?

La situaci?n actual de Ruanda se define por la existencia de 120.000 varones hutus mantenidos presos a la espera de juicio por el Gobierno de un Kagame que se mantiene en el poder en base al apoyo de Estados Unidos y la ONU.? El Gobierno de Kagame va liberando poco a poco y por goteo a estos presos (liber? a 25.000 el pasado a?o) para que no pongan en riesgo la paz que se ha logrado hacer imperar en el pa?s, que sigue teniendo una abrumadora mayor?a hutu? (los tutsis apenas superan el 8% seg?n el ?ltimo censo) con la que ha logrado forjar una serie de equilibrios basados, esencialmente, en abolir cualquier distinci?n tribal entre los ruandeses (bien es cierto que hutus y tutsis son perfectamente diferenciables a simple vista) y respetar la autoridad de los tribunales de ancianos -respetad?simos en el pa?s- que ya han emitido cerca de 700 condenas por cr?menes relacionados con el genocidio llevado a cabo por los hutus.

A Kagame y a sus milicias se les atribuyen unas 60.000 muertes de civiles hutus durante el genocidio de Ruanda. Soy bastante esc?ptico en lo relativo al uso del t?rmino "civil" en este tipo de conflictos, pero en cualquier caso lo que parece innegable es que hoy Ruanda es m?s estable, m?s segura y m?s humanitaria que lo que era en 1994. Y el gobierno de Kagame y su FPR no parece tener intenci?n alguna de cometer un genocidio sobre el 90% de su poblaci?n... si bien, como es natural, se opone absolutamente al retorno de las milicias hutus ("refugiados") existentes en el Zaire-Congo.

El caso concreto es que Paul Kagame se ha convertido en un l?der internacional respetad?simo en el continente africano y uno de los personajes clave para la estabilizaci?n de la regi?n de los Grandes Lagos. Sin ir m?s lejos, hoy el Congo tiene una oportunidad para la paz debido a que Kagame fue capaz de poner fin al avance de las tropas del l?der tutsi banyamulengue General Laurent Nkunda (quien, en la l?gica tribal tutsi era un aliado natural suyo) arrest?ndole en Ruanda en Enero de 2009 cuando sus columnas avanzaban, imparables, hacia Kinshasa y el propio Nkunda empezaba a conceder entrevistas en tono de Jefe de Estado in pectore.

As? las cosas... ?Qui?n est? contra Kagame? ?Qui?n le acusa de genocida? Pues esencialmente locos como estos que se dedican a difundir cartas abiertas en las que denuncian el racismo tutsi, acusan al FPR de causar la guerra de Ruanda, rozan el delirio al achacar al FPR en el exilio de ser el causante del apartheid hutu/tutsi del periodo 1990-1994, dicen que el ?xodo tutsi de 1959 fue debido a la incapacidad de los huidos dignatarios tutsis de aceptar la democracia... y todo esto lo hacen mientras esperan juicio en Arusha acusados de un genocidio cuya existencia simplemente niegan.? Ese es ahora el argumentario de los cibersorayos.

No cabe la menor duda de que pretender pintar a Kagame como una especie de se?or de la guerra venido a m?s -y no digamos ya como un genocida- es pura y simple pirotecnia para criticar s? o s? a Zapatero, cuando hay razones y cuando no las hay. La Alianza de Civilizaciones es una chorrada. La pol?tica exterior espa?ola lleva muchos a?os siendo lamentable. Pero cargar contra un Kagame que no es sino un exiliado de una Ruanda que le persegu?a por su etnia que volvi? a ella para poner fin al genocidio que se estaba perpetrando all?, es como m?nimo bastante miserable.

Y pretender que Espa?a se relacione ?nicamente con impolutas democracias es, sin paliativos, una gilipollez como un piano.


Comentarios

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Autor: Orisson
Fecha: Jueves, 22 de julio de 2010
Hora: 18:23

Una sola puntualización: un hutu podía llegar a ser tutsis si enriquecía, o lo que es lo mismo, si tenía más de diez vacas. Cosa harto inusual, pero con bastantes casos comprobados.

Un saludo