La Constitución ya no da para más
El Debate sobre el Estado de la Nación celebrado ayer me ha traído a la memoria el excelente artículo de Atreides a propósito de la votación del Presidente de la República Federal Alemana, que presentaba como un símbolo del agotamiento de la Constitución de Bonn. Si el sistema alemán está agotado porque su Presidente Federal tarda tres votaciones en resultar elegido y porque la representatividad de la Cámara Legislativa es nula, da miedo ponerse a pensar en la situación de nuestro propio sistema constitucional.
En resumen, lo sucedido ayer es lo siguiente: Por una parte, el Gobierno está solo y en minoría, pero al mismo tiempo la presentación de una moción de censura es imposible. El Presidente del Gobierno confiesa la situación de quiebra de las arcas públicas y la gran novedad del debate es que al vegetal que dirige la Oposición se le ocurre pedir elecciones eso sí, sin aportar programa, receta o solución alguna. Quítate tú pa ponerme yo en estado puro. Como si los problemas del país se arreglaran con solo cambiar al inquilino de la Moncloa.
Cuando en un sistema como el nuestro el Ejecutivo está en minoría, el Presidente del mismo dimite. En ese momento, las fuerzas del Legislativo deben recomponer una nueva mayoría de Gobierno o disollverse, convocándose de inmediato nuevas elecciones. Esto es la norma en las democracias europeas. Componer un Ejecutivo en Bélgica es una tarea casi de artesanía. Italia lleva 67 Gobiernos en 55 años. Francia ha tenido 40 desde 1947.Lan propia dinámica de un régimen parlamentario implica un grado importante de búsqueda de apoyos en el Legislativo por parte del Gobierno. Lo contrario es sustituir mayorías estables por minorías parapléjicas.
Lo anormal -y quiero hacer hincapié en ello- es la situación suicida que con tanta naturalidad aceptamos en España, en la que un Ejecutivo agotado y en minoría continúa en el poder debido a la absoluta inoperancia y falta de representatividad de un Legislativo al que le fallan no las matemáticas sino las Leyes de Bronce partitocráticas, el ansia carroñera de los partidos periféricos y la misma existencia de una Constitución que permite que los diputados representen a su partido y no a su electorado, que consagra una circunscripción electoral territorial absolutamnente desigual y que considera un logro que un Presidente de Gobierno pueda ver reprobada su política por un Parlamento sin presentar automáticamente su dimisión o, cuando menos, verse sometido a una cuestión de confianza.
Lo expresaré en otras palabras: Los diputados incumplen la Constitución al estar ligados por un mandato imperativo "de facto" que les condena a obedecer ciegamente a las cúpulas de sus partidos y por lo tanto a no representar a nadie más que a éstas. Los Partidos Políticos incumplen la Constitución al no ser estructuras siquiera mínimamente democráticas. La Ley Orgánica de Régimen Electoral General no sólo es preconstitucional sino que dinamita de hecho gran parte de la Constitución. Y la Constitución en si misma es un monstruo de Frankenstein que permite que tanto a la cúpula del Poder Judicial como al Tribunal Constitucional los nombre y renueve a su antojo un Parlamento esclerotizado a la hora de ejercer sus funciones más elementales de control al Ejecutivo.
Por ello, Zapatero no teme una rebelión de sus parlamentarios. Por ello la única esperanza de que esa ameba barbuda llamada Mariano Rajoy llegue a sentarse en la Moncloa pasa por la convocatoria de elecciones, lo que a su vez es motivo más que suficiente para que el Ejecutivo no las convoque y el Legislativo no le fuerce a ello. Y por ello el PNV y -sobre todo- CiU se prometen unos muy felices meses de expolio continuado de la soberanía nacional hasta Marzo de 2012.
Bienvenidos a la Constitución de 1978. Bienvenidos a este modelo político directamente extraído de 13 Rue del Percebe que nuestros bienamados Supercincuentones se dieron a sí mismos -y a nosotros- pensando en asombrar al mundo con una Transición de Jauja. La inoperancia de nuestro Legislativo no se arregla aumentando el número de diputados tal y como ha propuesto alegremente la supercincuentona a la que anteayer le tocó estar de guardia sino más bien derogando la LOREG... y muy probablemente, empezando desde cero un nuevo proceso constituyente.
Mientras tanto, disfruten lo votado. Lo votado en 1978 por estos listos que iban a enseñar al mundo a hacer Constituciones modernas. Con un par.












