lunes, 12 de julio de 2010

Holanda: Ningún honor para el que cae con deshonor

  Pocas horas después del final del Mundial 2010, dos cosas que me han encantado su último partido: La primera, evidentemente, el resultado. España ha ganado su primer Mundial de fútbol y lo ha hecho practicando, sobre todo a partir de octavos, un buen fútbol. Nuestra Selección es hoy la merecida Campeona del Mundo mientras sigue vigente el título de Campeona de Europa tan duramente conseguido hace dos años. La fiesta en Madrid es muy superior a la de entonces, como debe ser.

La segunda cuestión es relativa al comportamiento de nuestros jugadores al finalizar el partido: Ni uno solo de ellos ha intercambiado camisetas con los holandeses. Ni uno. Es natural. Simple y sencillamente, los subcampeones no se merecían ni el menor reconocimiento ni el menor gesto de deportividad por parte de nuestros futbolistas: En colaboración con el arbitro inglés, han jugado pura y simplemente al rugby durante los 120 minutos del encuentro y no merecen por tanto más que el desprecio soberano de quienes sí han dejado bien alto el pabellón de su país con el balón y sin él.

Fui Árbitro de fútbol durante ocho temporadas. Aprecio el fair play en lo que vale y tiendo a ser objetivo en mis opiniones sobre las jugadas. Particularmente con los partidos acabados. El comportamiento de la Selección Nacional de los Países Bajos en esta final ha sido inexcusable. No hablo ya de la dureza de su juego -ya grave de por sí y con la peor actuación arbitral del Mundial- sino de una colección de actitudes y gestos antideportivos verdaderamente indigna. Yo no creo que haya que honrar a todos los adversarios, sino solo a aquellos que se hacen merecedores de ello. Y los holandeses merecen hoy, como lo mereció ayer el Barcelona, la repulsa generalizada de todos los amantes del futbol.

Desde luego, ya la han recibido de nuestros futbolistas. Ni una camiseta, ni un gesto de simpatía, ni una mirada amable, ni la más mínima pizca de generosidad para el vencido indigno. Bien por nuestra Selección, por su victoria y por su demostración final de grandeza manteniéndose firmes donde quizá algún bienpensante hubiera recomendado magnanimidad.

Solo falta una cosa para redondear el triunfo español. Solo una. Que Íker Casillas, el Capitán de nuestra Armada Invencible, dedique unos minutos de su primera rueda de prensa tras volver a España a poner en su sitio a ese canalla viejuno que es Fernando González Urbaneja. Uno de esos tantos supercincuentones pasados de vueltas que creen que por el mero hecho de peinar canas tienen permitido hacer lo que les venga en gana.

El de Móstoles ya ha dejado claro -y el vídeo lo demuestra- por donde se pasa las opiniones del Presidente de la Asociación de la Prensa. Pero Urbaneja no ha atacado a Íker, sino a Sara Carbonero. Ella no puede defenderse. Espero de corazón que Casillas le mee encima.


Comentarios

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Autor: Gonzalo
Fecha: lunes, 12 de julio de 2010
Hora: 13:33

Estoy de acuerdo en casi todo, pero hay algo que no comparto ni de coña. Ojalá los holandeses hubieran jugado al rugby. En el rugby hay placajes y golpes, pero nobles y con intención de parar, no de hacer daño.

Ya se sabe que hay un dicho inglés que reza "el fútbol es un deporte para caballeros jugado por rufianes y el rugby un deporte para rufianes jugado por caballeros".

Eso no era rugby. Si acaso full-contact.