Euro débil: La leprosería de Europa
Tres fantasmas recorren la Zona Euro: Rescate, Europeseta y Quiebra. Se trata de las tres posibilidades que tiene sobre la mesa los líderes europeoa para atajar el desastre de los PIIGS. Del rescate y la quiebra ya habíamos hablado hace poco aquí, pero para buscar un planteamiento anticipatorio de la creación de un Euro débil para los países del Sur de la Unión nos tenemos que remontar mucho más atrás: Recogí y comenté la noticia hace alrededor de dos años.
Estamos hablando, por lo tanto, de fantasmas que hemos visto venir sobradamente. Y ahora que son posibilidades reales, toca hablar un poco sobre ellas. Especialmente de la última, que es la que está de moda:
Personalmente, sabéis que creo que volamos hacia la quiebra y que el único rescate en el que creo es en uno que incluya un perdón ("reestructuración", "quita") de parte de la impagable deuda contraída por el Reino. La opción de crear un euro débil para los países del sur me parece ciencia-ficción, aparte de los inconvenientes obvios de crear una zona monetaria para países con un déficit público disparatado, una deuda externa masiva, una productividad bajo mínimos y una credibilidad inexistente.
Digámoslo ya: Un Euro para los PIIGS sería, con todas las letras, la leprosería de Europa. Y sus efectos serían esencialmente los mismos que la de una vuelta individual a escudo, la lira, la peseta, la libra irlandesa o el dracma: Corralito y cascada de devaluaciones, para empezar.Y todo ello sin que las posibilidades de pagar nuestra deuda externa (contraída en euros fuertes) cambie en lo más mínimo.
Que los euros de ciertos países podrían llegar a cotizar con descuento respecto del resto es algo evidente desde el mismo de su creación. No había ninguna otra razón para que cada billete y cada moneda fuera identificable según el país de origen del mismo más que permitir, precisamente, la creación de euros de primera y de segunda clase, tanto en el corazón mismo de la Vieja Europa como en los nuevos socios del Este. La llamada "Nueva Europa".
Precisamente son las economías del Este las que me hacen creer que no habrá un euro débil: Hay un calendario de ampliación de la eurozona que es de la máxima importancia geopolítica para el "núcleo duro" de la Unión y no parece el mejor mensaje de bienvenida posible para un nuevo socio el enviarle directamente a las habitaciones del servicio.
Por ello, mi apuesta personal es que no se creará ningún euro débil, sino que se intentará un rescate basado en el deudas por soberanía, en una renegociación de una deuda externa que es sencillamente imposible de pagar y también en -porqué no decirlo- obligar a ajustes masivos en nuestras indisciplinadas economías y bhacernos pagar muy caro no solo nuestra última década de desmadre financiero sino también los sucesivos disparates que hemos ido cosechando en los seis años de pseudo política exterior de Zapatero y en los ocho anteriores de aventurerismo permanente de Aznar López.
Mientras tanto, hablar de crear un Euro débil -léase, de dar a los países del Sur de Europa una monedita de juguete para que no hagan reforma alguna, impaguen su deuda externa y se suman en una depresión que ríase usted de la del 29- me parece, pura y simplemente, la alambicada forma de la Eurocasta de saludar a España con motivo de la finalización del vergonzoso semestre de presidencia europea que nos ha regalado ZP. Eso, y compararnos con Zimbabwe en una sesión en el Parlamento de Bruselas en la que nos han llovido palos por todas partes.
Pero por si acaso, no soltéis el remo. No vaya a ser que las corrientes terminen haciendo que la galera de nuestro PIB encalle en Molokai.












