Supercincuentones: Los Zorros del Desierto
Son cincuentones y trabajadores del sector público. Están hipersindicalizados. Son funcionarios o tienen contratos fijos y convenios de privilegio, negociados con politicastros de edad similar que han preferido evitarse problemas y permitir que, con dinero del contribuyente, se accediera a lo que nunca se accedería en el sector privado. Tienen, además, la capacidad de tomar como rehenes a los inocentes ciudadanos, los esforzados pagadores de los impuestos que sostienen su cálida situación de privilegio.
Son los Supercincuentones del Sector Público. Son los Zorros del Desierto en el que se ha convertido la economía española. Son hombres y mujeres cuyo despido es imposible por ser funcionarios o extremadamente caro por haber acumulado década tras década en su muchas veces ficticio empleo y que por ello tienen aseguradas las jubilaciones de oro que alegremente se dieron a sí mismos al mismo tiempo que decidían que lo mejor para evitar hacerse cargo de la abuela era romper la Seguridad Social mediante las pensiones no-contributivas.
Ayer, hoy, mañana y seguramente pasado, estos Zorros del Desierto lanzan sus dentelladas en la capital del Reino. Tal y como advertimos que sucedería, están dispuestos a hacer arder el país y además han empezado a proclamarlo abiertamente: "Si Madrid revienta, que reviente" dice a cara descubierta uno de los líderes de este conjunto de hijos de la gran puta que hoy incumple los servicios mínimos del Metro de Madrid con la misma desfachatez con la que ayer pactó en el convenio colectivo de la construcción una subida de sueldos tan superior al IPC como absolutamente ajena a cualquier lógica económica.
Aquí ya no estamos defendiendo derechos de clase, sino derechos de pura y simple franja de edad. Elefantes inamovibles porque romper sus contratos es carísimo vs. jóvenes precarizados encadenando renovaciones cada seis meses. Pensiones de oro vs. retenciones de más del 30% en una nómina mileurista. Hipotecas a 10 años al 15% de interés y con una inflación del 22% frente a hipotecones a 40 años que requieren un sueldo entero para ser pagados. Inmigración masiva a mansalva en beneficio de constructores y hostelerosvs. inseguridad y desempleo o empleo precarizado juvenil.
Toda la actividad de los políticos, sindicalistas, representantes del empresariado, judicatura y del culturetariado nacido entre 1940 y 1955 ha ido destinada ñunica y exclusivamente a pegarse la vida padre con el ahorro intergeneracional heredado de sus predecesores e hipotecar -tanto en sentido literal como en el figurado- a sus sucesores con cargas tan estratosféricas que resultan del todo inasumibles sin un gravísimo conflicto social de por medio. Reto a cualquiera de mis lectores a que me detalle una sola medida -una sola- tomada por los supercincuentones que hicieron la Transición en cualquier ámbito de poder que no haya ido en beneficio propio y directo de ellos mismos. Una sola. Buscadla.
La huelga del Metro de Madrid es el archiejemplo de lo que estamos hablando: El sindicato de conductores, que no es sino una fuerza gremial de supercincuentones convertidos en empleados públicos fijos e inamovibles mediante un sistema de entrada privilegiado reservado en exclusiva hasta hace bien poco a gentes provenientes del servicio militar, ha decidido que el recorte salarial a los empleados públicos decidido por el Gobierno de Madrid no va con ellos. Y que la legislación vigente en materia de servicios mínimos, tampoco les vincula. Y que tienen todo el derecho del mundo a hacer "que Madrid reviente" a costa de millón y pico de conciudadanos y de pérdidas millonarias para empresas y arcas públicas. Cosas que simplemente se las traen al pairo.
Y esta misma actitud es la que encontramos en las cúpulas de los partidos políticos, en los sindicatos, en el funcionariado, nen la misma CEOE, en las Cajas de Ahorros o en la Banda de la Zeja. Es la actitud de una plaga de langostas cuyo liderazgo colectivo nos está llevando pira y simplemente hacia el tercermundismo más total a mayor gloria de un puñado de Zorros del Desierto de esos que prácticamente medran a costa de todo lo que se mueve en el pedregal yermo al que se asemeja cada vez más la economía española.












