Escolar: Racismo a lo progre
Casi puedo imaginarme a Ignacio Escolar realizando la última etapa del Play4Africa, vestido de Mariscal Tapioca -uniforme extraoficial del progre europeo medio en el África Subsahariana- y mirando de arriba a abajo, entre el asco y la indignación, a todo blanco encorbatado con el que se cruce -actitud extraoficial del progre europeo medio en el África Subsahariana- antes de entrar a cualquier bar con aire acondicionado y una docena de jeeps con anagramas de Naciones Unidas u ONG´s varias aparcados a la puerta.
El caso es que si alguien esperaba que el viajar y conocer la realidad africana de primera mano le iba a abrir los ojos al ex-director de Público, se habrá llevado un buen chasco al leer su último post sobre el tema. Resulta que iban unas ciudadanas de Namibia -incidentalmente, blancas- con su todoterreno por la autopista C-19 cuando otra ciudadana de Namibia -incidentalmente, negra- decidió incorporarse a la misma haciendo caso omiso de las más elementales normas en materia de tráfico y seguridad vial. El resultado es el esperable: Un relato absolutamente tendencioso (con niñas blancas en un vehículo contaminante y caro hablando por el móvil incluídas) que da pie a sus habituales comentaristas-mariachis para desplegar sus delirios de racismo a lo progre, que se resume en el mantra de Que malos son los blancos, verdadera columna vertebral de cualquier razonamiento izquierdista sobre los problemas del África Negra.
Concretamente, los escolarines rabian en los comentarios porque en Namibia no han seguido los pasos de Robert Mugabe en Zimbabwe. Sí, estamos hablando del mismo Robert Mugabe que con su política racista de robar tierras a los granjeros blancos para dárselas a negros sin tradición agrícola alguna y por lo tanto sin la menor idea de como cultivar nada, ha logrado que Zimbabwe -¡el granero de África en el año 2000!- se enfrente a la más grave situación de hambrunas de su historia.
Digámoslo sin ambages: Los pequeños porcentajes de poblaciones blancas nativas del África Negra aportan a los países donde se asientan una serie de principios, valores y modo de actuar muy superiores a los que logran nunca los países que no gozan de la presencia de estos descendientes de Europa. Los países con minorías blancas de cierta entidad son paises menos corruptos, más autosuficientes, más democráticos y más pacíficos y seguros. Seychelles, Mauricio, Botsuana, la propia Namibia e incluso la peligrosísima Sudáfrica del Congreso Nacional Africano son la envidia del continente negro y no por casualidad. La tradición europea de cristianismo, ahorro, respeto a las leyes y seguridad jurídica enriquece a unas masas africanas que se empeñan en seguir apegadas a leyes transmitidas oralmente, interpretadas de forma arbitrariay ejecutadas en todo caso con criterios tribales.
Zimbabwe estaba hasta hace poco en esta privilegiada lista de países. Hasta que Mugabe decidió empezar a aplicar las sabias recetas de racismo y marxismo que tanto gustan a la izquierda española. Hoy, Zimbabwe es un Estado-Detritus. Escolar se rasga las vestiduras porque un granjero blanco pueda permitirse un todoterreno de 60.000 euros. Más le valdría reflexionar sobre cual sería el futuro de Namibia si ese 7% de población blanca existente en el país abandonara las granjas y se volviera a Europa.
Pero ese es el tipo de reflexión que Escolar -y la izquierda española en general- es incapaz de llevar a cabo. Asumir que ese 7% de blancos es, de hecho, una influencia civilizadora positiva en Namibia es anatema para quien es, pura y simplemente, un racista incapaz de comprender que las minorías europeas aportan a los africanos, ante todo, educación y ley.
¿Tenía carnet de conducir la conductora herida? Esa es la primera pregunta que sanamente hay que hacerse. Salvo, claro está, que estemos de acuerdo en que no somos quien para imponerle a los africanos nuestras normas y leyes en materia de tráfico.












