La abstención de Duran Lleida: El PP como problema
Ya he comentado anteriormente la enorme irresponsabilidad del Partido Popular a la hora de rechazar un plan de ajuste que no solo es necesario, sino que además es absolutamente inevitable si no queremos terminar suspendiendo pagos, saliendo del euro y, en definitiva, siendo la Argentina ibérica o, más probablemente, la Sudáfrica europea.
El problema está en que ese análisis sobre la conducta del PP partía de una premisa errónea: Yo estaba genuinamente convencido de que en Génova 13 se entendía la naturaleza de la crisis, el modo de salir de la misma y las medidas necesarias para ello, pero que se renunciaba a proponerlas por puro y simple cálculo electoral. Y resulta que no. Que no tienen ni pajolera idea. Ni la más remota.
Las pistas me vinieron vía Burbuja.info. Dos foristas-analistas más serios y certeros del foro (Stuyvesant y Juancarlosb) lanzaron dos advertencias que venían a decir, poco más o menos, lo siguiente:
a) Que la izquierda española ha sustituído sus cerebros por moldes de escayola del modelo económico de burbuja inmobiliaria.
Por muchas razones, me lo creo sin dudar. No sólo entra dentro del cóctel mental de wishful thinking e idiocia de Zapatero el pensar en reactivar la construcción, sino que además explica su total resistencia a realizar reforma alguna en nuestra economía. Además, desde el punto de vista político, la construcción como locomotora económica es todo un hallazgo y ha servido en España para colocar a millones de personas que de otro modo se habrían ido al paro estructural.
Hasta aquí, bien. Es decir, no está bien pero la apuesta suicida de Zapatero no sorprende a nadie. La advertencia verdaderamente preocupante es esta otra:
b) Que la creencia en Génova 13 es que si el PP gana las elecciones una inmensa oleada de confianza en España invadirá a los mercados, lo cual atraerá enormes cantidades de capital extranjero hacia nuestra economía... capital que irá destinado a reactivar la burbuja inmobiliaria.
Esto no podía ser cierto. Me negaba por completo a creerlo. Tienen los números. Tienen las cifras. Tienen la misma inteligencia media que todos los que analizan esas cifras y llegan a la única conclusión posible de que navegamos de cabeza hacia la bancarrota y que para evitarla no queda más remedio que ponernos a exportar como locos y a reducir el gasto público en lo que se pueda. El rumor tenía que ser necesariamente falso y lo que sucedía es que en el PP estaban primando el oportunismo del táctico sobre la responsabilidad del técnico.
Caca de la vaca.
He tenido al teléfono durante cerca de una hora a un compañero muy próximo al área económica de Génova 13. Y me cuenta, asombrado, que el discurso público del PP se basa en aprovechar la coyuntura para atacar a los sindicatos, por la vía de terminar con la negociación colectiva y de llamar la atención sobre las enormes subvenciones que reciben. Y que más allá de eso, el pensamiento imperante en la cúpula del Partido es muy claro: La crisis económica que vive España es fruto de una crisis de confianza en las capacidades personales del Presidente del Gobierno y en la gestión del PSOE como partido.
Será el mero cambio de ciclo político, esto es, la vuelta del PP a la Moncloa, lo que solucionará como por ensalmo la desconfianza de los mercados internacionales hacia nuestro país de tal forma que el dinero fluirá de nuevo hacia el Estado (haciendo innecesaria cualquier reforma estructural de calado) y hacia nuestros bancos y cajas de ahorros, que podrán volver a conceder créditos inmobiliarios y de todo tipo.
En definitiva, que "lo primero es echar a Zapatero" y todo lo demás vendrá rodado. [¿Les suena? A mi sí.]
Esta es la capacidad de análisis de la Oposición. Esa es la lógica que justifica el ansia del PP por las elecciones anticipadas.
¿Y qué tiene que ver todo esto con Duran i Lleida?
Pues mucho. Porque esta absoluta falta de luces en el seno del PP es lo que explica que Duran i Lleida vaya por ahí diciendo que con su abstención salvó el euro y que Rodríguez Zapatero ya no es quien gobierna España: A trancas y barrancas y forzado por el Eurogrupo, ZP hace reformas y con toda la izquierda del país entre el asombro y el desconcierto ante el hecho de que uno de los suyos congela pensiones y reduce sueldos a funcionarios.
En cambio Rajoy, si desembarcara mañana en la Moncloa, no haría más que sentarse en el sillón presidencial a esperar que se restableciera mágicamente la confianza en el país y volviera a aflorar la inversión extranjera ahora que el Presidente es él. Y cuando esto no sucediera (y no, señores, no va a suceder en ningún caso porque esto va antes de matemáticas que de personalidades) se encontraría a PSOE, sindicatos, titiriteros y a PRISA haciendo arder el país para imposibilitar reforma alguna.
Para Duran Lleida, que no nos gobierne ZP es un alivio. Acierta. Menos claro veo yo que el no saber a ciencia cierta quien nos está gobernando sea como para estar tranquilos. Ese detalle a CiU le da lo mismo: La Generalitat bien vale apoyar a Zapatero, al Eurogrupo o al mismísimo diablo si se tercia. En lo que respecta al PP, el hábil catalán acierta por partida doble: Si Rajoy tampoco cree en las reformas, el PP es parte del problema y más vale dejar que sea Zapatero quien apacigüe a la izquierda con una mano mientras con la otra las va firmando poco a poco.
Más vale que estén disfrutando lo votado. Porque esto son lentejas hasta 2012.












