domingo, 06 de junio de 2010

No hubo reconciliación

Hasta hace dos años en que fue sustituído, veía por la ventana de mi despacho el poste eléctrico del que las Milicias de UGT quisieron colgar a mi tío-abuelo en la Guerra Civil por el supuesto crimen de haber ordenado a mi abuela (que en aquel momento contaba con cuatro años de edad) que pisara una estrella roja que habían pintado en el suelo.

Uribe dice que soy de derechas de los tiempos del Tío Paco  y Earl me acusa vía Facebook de que la Ley de Amnistía solo me mola en un sentido. Lo verdaderamente curioso es que ni Earl, ni Uribe ni yo mismo tuvimos nada que ver, ni remotamente, en la Guerra Civil. Ni tampoco con Franco.

Y aquí estamos, setenta y cuatro años después discutiendo sobre el 36. Algo ha ido tremendamente mal desde el final del franquismo.

Yo creo que una de las mentiras de la Transición fue la existencia de una supuesta "reconciliación" entre los dos bandos participantes en la Guerra Civil. En realidad, tal reconciliación nunca existió. Fue una mentira. Un cuento chino. La única reconciliación posible  y verdadera hubiera  sido la consistente en  llevar a González, Guerra y Carrillo a honrar la tumba de José Antonio, inaugurar acto seguido un monolito o cualquier ccosa en la explanada del Valle de los Caídos en honor a los muertos del bando Rojo, organizar homenajes conjuntos con ex-combatientes de  ambos bandos, convertir el 18 de Julio en una especie de fiesta de Moros y Cristianos con comparsas de uno y otro bando desfilando por las calles y hacer convivir en los callejeros la Avenida del Generalísimo con las de Azaña, Líster o quien quiera que fuera el Gran Jefe Rojo.

Para ello, solamente hacía falta una cosa: La firme voluntad política de convertir la Guerra Civil en artículo de museo. Pero tal voluntad no existía. En primer lugar, la izquierda se legitimaba en gran medida por su -más o menos imaginario- papel en la lucha contra Franco. Como para pedirle a esa izquierda que se fuera a presentar sus respetos al Valle de los Caídos.

Y en segundo lugar, una reconciliación es cosa de dos y los sectores franquistas/postfranquistas que podían haber dado la réplica a ese discurso o ser los interlocutores necesarios para un segundo abrazo de Vergara estaban muy ocupados o bien cambiándose apresuradamente de chaqueta y negando cualquier tipo de relación con el franquismo (UCD, Alianza Popular), o bien asfaltando el camino hacia la más total de las marginalidades políticas (Fuerza Nueva).

Por paradójico que pueda parecer, el "Nada a mi derecha" de Fraga como el soniquete de los "Cuarenta años oprobiosos" de Alfonso Guerra pueden ser considerados responsables directos de la pujante situación actual del guerracivilismo en España.  Escucho a de la Vega hablar de Memoria Histórica y no puedo dejar de pensar en el poste frente a mi despacho y en la nomenclatura de muchas calles de mi barrio, recordatorio de los horrores del Madrid Rojo para quien tiene la suerte de tener abuelos que saben porqué se llaman así: Sallaberry, Fernández Ladreda, Zarco Hermanos, Miguel Mayor...

Si hubiéramos tenido una reconciliación de verdad, escribiría sobre todas ellas. Y sobre otras muchas. Y sobre el poste eléctrico que Iberdrola cambió. Un libro de pequeñas curiosidades históricas. En cambio, no puedo escribirlo: Resulta que esas curiosidades y anécdotas me vienen muy bien como arma arrojadiza cada vez que tengo que hablar de la Guerra Civil y de Franco con mis amigos de izquierdas, ninguno de los cuales vivió jamás el franquismo.

Cosa que, gracias a Pajín, sucede últimamente con bastante asiduidad.

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: domingo, 06 de junio de 2010
Hora: 20:08

Esta bien el párrafo ese que comienza por "Yo creo". En mi familia se conserva una película de esas en super 8 de un acto organizado entre otros por mi abuelo (general de artillería, franquista y con 3 hermanos fusilados por los rojos) de reconciliación entre militares de un bando y de otro. Y esto ocurrió antes de que muriera Franco.

Me parece por eso bastante acertada tu observación en el sentido que a Franco se le ha utilizado como "imaginativa" excusa para ocultar vergüenzas y que es precisamente eso lo que ha imposibilitado que la reconciliación fuera efectiva a nivel "oficial". Recomiendo el libro "Memorias de la reconciliación" de Carlos Ibañez que demuestra con hecho que esta estaba hecha a nivel de calle antes de la muerte de Franco.

(sigue)
Autor: Anonimo
Fecha: domingo, 06 de junio de 2010
Hora: 20:09

(continuación)

En cualquier caso no utilices el abrazo de Vergara como comparación porque aquello no fue reconciliación de ningún tipo. Fue una simple y mera traición de un sujeto (el traidor Maroto) que vendió a su pueblo, a su ejército y a su rey a cambio de prebendas y dinero para él y los suyos. Así de triste y así de claro.

Embajador.
Autor: Fray_Fanatic
Fecha: lunes, 07 de junio de 2010
Hora: 0:51

Si te fijas, no está tan mal traído: Si los Siete Magníficos hubieran sido ocho y Blas Piñar se hubiera ido del brazo de Carrillo a honrar muertos de uno y otro bando, hubiera sido considerado exactamente igual.

La diferencia supongo que estriba en que Blas Piñar era político y hubiera tenido legitimidad para tomar esa decisión. Maroto, como militar, no la tenía. Pero esa es otra historia.
Autor: Anonimo
Fecha: miércoles, 09 de junio de 2010
Hora: 21:37

No, Fray, la diferencia es que se vendió y engañó, por dinero y por prebendas. Yo puedo ver a Blas Piñar yéndose del brazo de Carrillo, con tranquila conciencia y sin esperar nada material a cambio si honradamente hubiera pensado que eso era lo mejor para España. Maroto simplemente hizo lo que era mejor para él. Esa es la diferencia.

Embajador
Autor: Uribe
Fecha: sábado, 12 de junio de 2010
Hora: 14:36

Pues no estoy de acuerdo del todo. No creo tampoco que sea casualidad que los izquierdistas de la transición ahora usen el guerracivilismo desde la parte de la derecha (Moa, Losantos) para FORRARSE vendiendo historias que lo único que hacen es mucho daño a todo el mundo y alargando la tontería de la Guerra Civil. Estos libertarios de derechas de hoy en día son más listos que el hambre. Dinerín contante y sonante con cosas que, por favor, deberíamos dejar pasar de una puta vez. Y los de izquierdas de hoy en día babeando por encontrar cadáveres para seguir con el victimismo zafio y ramplón. ¿Pero por qué pasa? Sencillamente porque vende. El morbo y el conflicto vende. Y así nos va.

Autor: Fray_Fanatic
Fecha: sábado, 12 de junio de 2010
Hora: 15:05

Creo que es bastante argumentable que el éxito de Moa y César Vidal se basa, esencialmente, en el "efecto rebote" ante la difusión de presuntas "investigaciones" tendenciosas y carentes de rigor por parte de la izquierda.