Israel: Muerte para el dios de la Muerte
A un Estado que basa su existencia en la fuerza y no en el Derecho no se le puede pedir que respete no ya una legalidad internacional, sino los más mínimos criterios morales. Es por ello que Israel ve como lo más natural del mundo el justificar cualquier atrocidad mediante la invocación de amenazas futuribles, inconcretas o imaginarias al margen de cualquier derecho de gentes. En esta ocasión, a los representantes del Estado Escogido les molestaba la presencia en aguas internacionales de una flotilla de navíos que se dirigían a llevar ayuda humanitaria a Gaza, es decir, se disponían a llevar alimentos y medicinas a la población de un territorio a la que Israel ha convertido en sujeto pasivo de su inhumana política de guerra total.
El resultado final ha sido el de nueve cráneos más para adornar el siniestro templo del dios de la Muerte, capital Tel Aviv.
Las excusas de los hebreos y de sus partidarios me harían mucha gracia si las dieran desde donde corresponde esto es, desde el banquillo de los acusados de una Corte Penal Internacional ad hoc por continuados crímenes de guerra y contra la Humanidad. He aquí las "armas" que transportaba la flotilla y con las que presuntamente sus integrantes abrieron fuego contra los soldados armados que les abordaron: Cuchillos, palos, hierros, cuatro bengalas de emergencia, ordenadores, móviles, cuerdas y cámaras de fotos. El sangriento dios patronal de Israel compensa con descaro lo que le falta de vergüenza.
Legítima defensa, dicen los mismos hijos de la gran puta que, videocámara en mano como auténticos canis de la mar océana, han tomado seis barcos al asalto en aguas internacionales. Legítima defensa oímos repetir a sus corifeos mientras se regodean con un vídeo en el que los pobres desgraciados que se ven abordados en aguas de nadie se defienden como buenamente pueden echando a un israelí al mar mientras pegan tiros al aire con el arma que le han arrebatado. Legítima defensa, le llaman estos cabrones a matar a nueve personas, herir a un número indeterminado y no sufrir ni una sola baja tras abordar una flotilla con doce europarlamentarios, un escritor de renombre y un Premio Nobel de la Paz a bordo.
El siguiente paso será volver a quejarse de que les insultan pese a sus amplias mandangas sobre antisemitismo y legítima defensa. Porque el de Israel es el dios de la Muerte, pero a llorica no le gana nadie.
El resultado final ha sido el de nueve cráneos más para adornar el siniestro templo del dios de la Muerte, capital Tel Aviv.
Las excusas de los hebreos y de sus partidarios me harían mucha gracia si las dieran desde donde corresponde esto es, desde el banquillo de los acusados de una Corte Penal Internacional ad hoc por continuados crímenes de guerra y contra la Humanidad. He aquí las "armas" que transportaba la flotilla y con las que presuntamente sus integrantes abrieron fuego contra los soldados armados que les abordaron: Cuchillos, palos, hierros, cuatro bengalas de emergencia, ordenadores, móviles, cuerdas y cámaras de fotos. El sangriento dios patronal de Israel compensa con descaro lo que le falta de vergüenza.
Legítima defensa, dicen los mismos hijos de la gran puta que, videocámara en mano como auténticos canis de la mar océana, han tomado seis barcos al asalto en aguas internacionales. Legítima defensa oímos repetir a sus corifeos mientras se regodean con un vídeo en el que los pobres desgraciados que se ven abordados en aguas de nadie se defienden como buenamente pueden echando a un israelí al mar mientras pegan tiros al aire con el arma que le han arrebatado. Legítima defensa, le llaman estos cabrones a matar a nueve personas, herir a un número indeterminado y no sufrir ni una sola baja tras abordar una flotilla con doce europarlamentarios, un escritor de renombre y un Premio Nobel de la Paz a bordo.
El siguiente paso será volver a quejarse de que les insultan pese a sus amplias mandangas sobre antisemitismo y legítima defensa. Porque el de Israel es el dios de la Muerte, pero a llorica no le gana nadie.












