Lunes, 31 de mayo de 2010

Dragonlance - La Torre de Wayreth: ?Pero qu? es esta mierda?

Como ya sabéis, soy un impenitente seguidor de Dragonlance. Y esperaba la trilogía que este libro completa con ganas e ilusión, recompensadas al máximo en los dos volúmenes anteriores de la misma de los que hablé aquí y aquí.

Lamentablemente, La Torre de Wayreth (título original: Dragons of the Hourglass Mage) no solo no está en absoluto a la altura de los anteriores volúmenes de Las Crónicas Perdidas, sino que desluce gravemente al volumen de las Crónicas de la Dragonlance originales (La Reina de la Oscuridad) al que completa.

Digámoslo en pocas palabras: Margaret Weiss y Tracy Hickman la han cagado pero a base de bien y el carismático necromante Raistlin Majere, protagonista del desaguisado, se ha cavado su propia fosa. Vamos a intentar realizar una breve sinopsis del libro desvelando lo menos posible de la trama.
La Torre de Wayreth
se centra en las andanzas de Raistlin Majere desde que abandona a los restantes Héroes de la Lanza (entre los que figura su propio hermano Caramon) a una muerte aparentemente segura en el Mar Sangriento hasta su reaparición al final de la historia en Neraka, vistiendo la Túnica Negra, ostentando un poder mágico muy superior y, esencialmente, salvando el día: No es ningún spoiler (sale claramente en "La Reina de la Oscuridad) decir que es gracias a Raistlin que Tanis Semielfo asesina a Ariakas y salva a Laurana. Y tampoco es novedad que salva tanto a Caramon como a Tasselhof y Berem de las catacumbas del templo de Neraka, posibilitando finalmente la derrota de las fuerzas de la diosa Takhisis agrupadas en torno a los Ejércitos de los Dragones.

Así las cosas, las dudas a las que tenía que responder este libro eran pocas y sencillas: Como había obtenido Raistlin el poder mágico y la fortaleza física de las que hacía gala y cual era exactamente su función y cometido en Neraka, la siniestra capital de las tropas de la Oscuridad. Y siendo cierto que el libro responde a estas preguntas, es innegable que lo hace de forma no solo insatisfactoria, sino también profundamente incoherente con las restantes novelas de la saga. No sólo por el tratamiento que la magia en general y los Túnicas Negras en particular reciben en Neraka, sino también por el papel que le toca jugar a Raistlin en ello.

 La introducción de una nueva subtrama hasta ahora desconocida basada en el intento de Takhisis de hacerse con el control de la magia no solo no sirve en absoluto para interesar al desafortunado lector, sino que además -merced al pobre recurso del Orbe de los Dragones- convierte al protagonista en un supersaltimbanqui teleportador que hace recados para unos, realiza complots para otros, está presente en lugares y momentos de la trama que no le corresponden en absoluto y en general es ignorado, despreciado, vilipendiado y utilizado por todo el mundo con resultados desiguales.

Raistlin Majere se va a ver acompañado en sus peripecias por una pléyade de personajes secundarios asociados a las diferentes subtramas. Todos ellos, desde la hechicera Iolanthe hasta la kender Mari pasando por el tabernero Orlen dejan muchísimo que desear. Como telón de fondo, una Kitiara más grande que nunca y un Ariakas que continúa en la línea de apayasamiento iniciada en el Volumen II.

A nivel de secundarios, quizá lo que menos le perdono a este libro es la aparición de Slith, Subcomandante de la Brigada de Ingenieros del  Primer Ejército de los Dragones. Se trata de un personaje magníficamente creado al alimón entre Margaret Weiss y Don Perrin para sus novelas sobre dicha unidad ... y que en La Torre de Wayreth aparece total y absolutamente por libre, ostentando un rango que no le corresponde y añadiendo incoherencia al breve -pero entendible- cameo que lleva a cabo en El Orbe de los Dragones.

Insatisfactoria o no, desastrosa o no, el caso es que esta novela completa las Crónicas Perdidas. Y, por lo tanto, completa las Crónicas de la Dragonlance. En definitiva, Weiss y HIckman no se han lucido, pero es lo que hay. Lleva varios días en mi estantería y allí se quedará.

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Martes, 01 de junio de 2010
Hora: 16:30

Hijo, pues a mi me ha gustado!! XD...aunque es cierto que Raist no hace mas que dar vueltas...pero en general me parecio que estaba bien.
Para gusto, COLORES!;-)
Autor: Anonimo
Fecha: Mi?rcoles, 01 de septiembre de 2010
Hora: 23:44

Estoy de acuerdo al 100%, el libro es pésimo, de los peores de la saga, pero en mi opinión Weis y Hickman lo han hecho apropósito, han decidido cargarse la magia de las cróquicas dejando a Raistlin como un pelele y un don nadie, Raislin se ha caracterizado siempre por una personalidad fuerte, aquí se rie de él "to dios", no me creo que Weis y Hickman sean tan mal escritores, está hecho adrede, es una especie de venganza hacia la editorial por sus continuos problemas con ellos, aquí han demostrado lo poco que les importamos los lectores esos escritores creciditos. Pero de Weis ya no me extaña nada, es una oportunista. Raistlin en el libro es un mindundi, las túnicas negras unos payasos de circo, Ariakas un chiflado... no me cabe ninguna duda que se han cargado el que debería ser el libro clave de la saga. Nadie se cree este Raistlin llorón, enhorabuena Weis has conseguido lo que querías, pero no pienso comprar en mi vida un libro tuyo. Un saludo.

Autor: Anonimo
Fecha: S?bado, 06 de agosto de 2011
Hora: 0:37

¿Pero estás seguro de que este libro es tan malo? Mi novia acaba de leerse Crónicas Perdidas 1 & 2, le faltaba hacerse con el 3º pero a la vista de estas opiniones tan malas y contundentes... pues ya no sabe si comprárselo. ¿No será que os habéis pasado un poco? "Una venganza de Weis contra la editorial"... ¿vas en serio cuando dices eso?