Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010

Elena Salgado: De esperanza a cad?ver

Hemos asistido en estos días a la muerte política de uno de los pocos activos de este desastrado Gobierno: La Vicepresidenta Segunda y Ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado. Tengo que decir que lo lamento, por el grave desprestigio internacional que nos acarrea la evidencia del mínimo peso político de la única verdadera técnica que quedaba en nuestro Ejecutivo.

Pero Zapatero, ya en desbandada más que huida hacia adelante, ha optado por sacrificar la credibilidad que pudiera tener Elena Salgado antes que por enfrentarse a las agrupaciones locales de su propio Partido en un momento en el que  el ruido de fondo que más se escucha  en el PSOE son los murmullos de descontento contra el Secretario General.

Esencialmente, lo que ha ocurrido ha sido esto: Elena Salgado mandó publicar en el Boletín Oficial del Estado un Real Decreto en el que se tomaba una medida de sentido común: Prohibir a los Ayuntamientos endeudarse a largo plazo.
Es decir, algo de sentido común que debería haberse hecho hace años, a tenor de la ínfima calidad de nuestra casta política municipal, que no ha dudado en entrampar a las Administraciones Locales hasta niveles nunca vistos para sufragar gastos superfluos, lujosos, excesivos o que, simplemente, vienen electoralmente muy bien o ayudan a crear redes clientelares al capitoste de turno (como por ejemplo, los ochenta y siete jardineros de El Ejido).

Para cubrir este nivel de gasto, se utilizaron irresponsablemente -como si fueran a ser sostenidas para toda la vida-  las entradas extraordinarias vía impuestos que las arcas municipales tuvieron durante el boom inmobiliario. Los resultados empezaron a verse a mediados del año pasado y desde entonces, como es lógico, se ha ido agudizando de forma paulatina pero continuada. Y no por falta de avisos tanto a pequeños como a grandes municipios.

Era evidente que urgía poner límites a esta situación. Y no solo por ser insostenible a largo plazo sino porque, a corto, impide conocer el verdadero alcance de la deuda española. El Real Decreto de Salgado era, por tanto, de sentido común también en esto: Obligaría a que los Ayuntamientos sacaran a la luz sus vergüenzas en vez de seguir refinanciándolas para que cargara con ellas quien saliera Alcalde en la siguiente legislatura.

Mas ¡ay! con la estructura partidaria hemos topado: Los Alcaldes y concejales del PSOE pusieron el grito en el cielo. Y la fuerza de su protesta viene no sólo porque en 2011 tocan elecciones municipales, sino también -y quizá más importante- porque son esos mismos Alcaldes, jefes de las agrupaciones de base de los grandes partidos, los que sostienen en gran medida la red clientelar que convierte a un gran partido en lo que es hoy día en España, no solo a nivel social sino incluso desde el punto de vista de la sostenibilidad económica.

Tal es el poderío colectivo de los alcaldes de un partido respecto de sus cúpulas nacionales que el Real Decreto de Elena Salgado ha quedado convertido ni más ni menos que en un error tipográfico en el BOE, que habría omitido un preaviso de siete meses para que la casta municipal engorde a conciencia la deuda de sus ncorporaciones. Preaviso que -innecesario es decirlo- colisiona frontalmente con el carácter sorpresivo que debe tener una norma de este tipo para ser medianamente efectiva.

Entre los días 3 y 6 de Junio, el Club Bilderberg evaluará a Zapatero. El lunes 7, España entera será examinada oficialmente por el Eurogrupo y, extraoficialmente, por Alemania. Y para el día 8, semihuelga general de la función pública. Está por ver que el Gobierno sobreviva a esto. Y que lo haga España.

Comentarios

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Autor: Gonzalo
Fecha: Jueves, 27 de mayo de 2010
Hora: 14:22

No pasa nada. El d?a 11 empieza el mundial y todo lo que pase ser? secundario...

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