Mi?rcoles, 05 de mayo de 2010

Contra el comunismo vale todo.

Rabia Ignacio Escolar porque Apple ha decidido retirar los pantallazos del diario comunista Público de las imágenes del iPad que se exhibían en la web de la compañía de la manzana. Lo que Ignacio Escolar, en su mente de progresista a la europea, no acierta a comprender es que la Historia nos ha demostrado que contra el comunismo, contra la expansión de ese cóctel sublime de totalitarismo, propaganda, represión y miseria que ha atenazado y atenaza a buena parte de la Humanidad desde 1917 hasta nuestros días, cualquier medio es lícito.

Lo decimos completamente en serio y además lo creemos firmemente. Desde cócteles Molotov hasta armamento nuclear. Desde palizas callejeras hasta declaraciones formales de guerra. El comunismo debe ser destruído físicamente allá donde se encuentre y sólo se puede coexistir con él -y aún eso, solo de forma temporal- en aquellos lugares donde extirparlo supondría un mal mayor que el propio mal que lleva intrínsecamente aparejado la ideología de Marx, Lenin, Stalin, Mao, Pol-Pot, Fidel Castro, el malvado Che Guevara o Kim-Jong-Il. Todo vale contras la estrella roja, contra la hoz y contra el martillo.
Las razones para ello abundan. Podríamos citar los 100 millones de muertos de la segunda mitad del Siglo XX. Podríamos citar las hambrunas, la miseria, el atraso y la opresión. Podría alegar la condición del comunismo como amenaza concreta para la paz, la prosperidad y las libertades más íntimas de la persona. Podría citar la persecución religiosa.

Pero baste simplemente decir que rechazar el comunismo supone rechazar, por principio, la subordinación de la dignidad y de los derechos más elementales del hombre a la realización de un proyecto inhumano, deshumanizador e imposible como el que el comunismo promueve y las organizaciones comunistas tratan de ejecutar.

Por supuesto, las sociedades civiles más fuertes y dinámicas generan sus propios mecanismos para defenderse del comunismo. Mecanismos que hacen innecesario -y perturbador, y delictivo- el combate total contra el comunismo. En estas sociedades, es la propia conciencia social de la necesidad de preservar la libertad la que mantiene las zarpas del comunismo fuera de nuestra esfera de libertad irrenunciable y le condena a vegetar fuera de nuestros parlamentos, fuera de nuestros espacios públicos, marginado fuera de nuestra vista allí donde no puede amenazarnos. 

Y lo hace mediante acciones como la protesta que la ha motivado que Apple termine expulsando a Público de sus pantallas. Porque -tengámoslo claro- Público es hoy día el más potente brazo que el comunismo tiene en España. Público es hoy el estandarte del rencor entre españoles, el estandarte del agit-prop contra la independencia judicial, el principal distribuidor de la obra pseudointelectual de los enloquecidos y sanguinarios pensadores comunistas. En definitiva, la normalización de Público, el que Público pueda aparecer en la publicidad de Apple sin que se monte un escándalo de proporciones considerables, supone la normalización del totalitarismo en nuestro país merced a la imbécil esclerosis en la que vive gran parte de nuestro cuerpo social.

Hoy, Público no aparece en la propaganda de Apple. Hoy hemos defendido un poco nuestra libertad.

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Autor: Soter
Fecha: Mi?rcoles, 05 de mayo de 2010
Hora: 16:45

Estoy leyendo ahora "Los mitos de la Guerra Civil" de P?o Moa, y la situaci?n preb?lica que describe se parece enormemente a lo que sucede ahora mismo. Los perros rabiosos de la izquierda y la derecha vomitando su bazofia y amedrentando cada vez m?s a los pocos ciudadanos decentes y sensatos que van quedando.

Entre P?blico, Libertad digital e Intereconom?a, medios presuntamente period?sticos, nos est?n dando una raci?n doble de sectarismo, medias verdades y mentiras disfrazadas de "grandes principios".

Hace 70 a?os que finaliz? la ?ltima guerra civil, demasiado tiempo para que un pueblo de cabestros como este permaneciera sin liarla. Lo bueno es que esta vez nos va a pillar formando parte de una entidad pol?tica superior. ?Estos europeos no saben a qui?n han metido dentro del corral! Cuando la fiesta acabe, a la Uni?n Europea no la va a conocer ni la madre que la pari?.

Bienvenidos a la funci?n. No olviden las palomitas.