Vuelta de tuerca en la metacrisis
No obstante, la noticia económica de la semana, la que a mi juicio va a tener más trascendencia futura, es el pliego de cargos presentado por la SEC (Securities and Exchange Commission, algo así como nuestra Comisión Nacional del Mercado de Valores) contra Goldman Sachs y que supone una verdadera vuelta de tuerca en la gestión de la crisis: Estados Unidos empieza a buscar cabezas de turco. Veámoslo:
Resumo el escrito de la SEC: Goldman Sachs vendía a sus inversores un producto (un CDO, es deecir, paquete de hipotecas sobre inmuebles) basado en hipotecas inmobiliarias. En este CDO tenía un peso decisivo la acción de un tercer agente (Paulson & Co.) que, además, tenía la posibilidad de especular -y la estaba ejerciendo- contra el valor de ese mismo CDO a través de otro producto paralelo (un CDS, es decir, un paquete de seguros de impago) también controlado por Goldman Sachs.
Y todo esto lo hacía Goldman Sasch sin informar a los inversores del CDO de que compraban un producto controlado por Paulson & Co... que estaba al mismo tiempo especulando contra él.
Evidentemente, esto está feo. Pero no es lo verdaderamente grave. Este tipo de conductas son el pan nuestro de cada día de la banca de inversión. Goldman Sasch vende productos a clientes que saben que están arriesgando su dinero y con todos y con todos y cada uno de ellos (tanto con los inversores particulares como con Paulson % Co.) tiene un deber de confidencialidad. Es más que dudoso que Goldman Sasch pudiera informar a sus clientes -a fin de cuentas, profesionales de la inversión de riesgo- de las posiciones tomadas por su otro cliente Paulson & Co.
Lo verdaderamente grave del escrito de la SEC no son, por lo tanto, esos reproches. De hecho, Paulson & Co. no ha sido siquiera acusada de nada. La gravedad y al mismo tiempo la novedad de la acusación de la SEC contra Goldman Sasch reside en otra cosa: La SEC acusa a Goldman Sasch de vender como "sujeto a riesgo y ventura" un producto financiero que no estaba sujeto a riesgo y ventura en absoluto porque ya era palmariamente evidente para la propia Goldman Sasch que los paquetes de hipotecas que vendía a través de su CDO iban a ser, seguro y sin aleatoriedad alguna, papel mojado en pocos meses.
Y con esto, los Estados Unidos acaban de dar un salto importantísimo en la gestión de toda crisis económica: Poner negro sobre blanco la actuación de quien, hasta el último momento y sabiendo a la perfección lo que iba a ocurrir, estuvo disfrazando como negocio legítimo lo que a esas alturas ("as the U.S. housing market was beginning to falter", "The SEC continues to investigate the practices of investment banks and others involved in the securitization of complex financial products tied to the U.S. housing market as it was beginning to show signs of distress", etc...) era pura y simplemente una estafa de guante blanco.
Y ahora, una vez más, fijémonos en las inversiones inmobiliarias y "daciones en pago" aceptadas por nuestras Cajas de Ahorros desde septiembre de 2006. Y meditemos sobre cual debería ser el destino civil y penal de quienes se dedicaron a autorizarlas contra todas las evidencias económicas que aconsejaban precisamente a hacer lo contrario y abandonar del todo cualquier actividad inmobiliaria... si España fuera un país normal.
El problema, naturalmente, es la gestión de las Cajas de Ahorros por el político de turno, que utiliza su sinecura para favorecer al amigacho. ¿Cómo negarle la dación en pago a Fulanito, siendo quien es? ¿Cómo no comprarle este suelo a Zutanito con dinero de la Caja encima de la mesa y una comisión por debajo? ¿Cómo no refinanciar a Mengano?
No pierdo la esperanza en que de aquí a fin de año nos llevemos alguna grata sorpresa judicial. De ilusión también se vive.












