Mi?rcoles, 21 de abril de 2010

Yo tampoco sufr? abusos por parte de sacerdotes

El tema de los abusos a menores protagonizados por sacerdotes está siendo utilizado como vía de ataque contra la Iglesia y, muy directamente, contra Benedicto XVI. Merece la pena, por lo tanto, sumarse a la contracampaña exponiendo mi propio trato personal con los sacerdotes que ejercían la docencia en el CEU de Montepríncipe, donde estudié desde 3º de EGB hasta el COU:
El Padre Pepe: El Padre Pepe era un cura buenrrollista, de esta oleada de simpatía mal entendida que se hizo fuerte tras el Concilio. Aparte de ese buenrrollismo, recuerdo su carácter mercurial (podía pasar del buen rollo al muy malo en lapsos de tiempo breves). Si bien en muchas ocasiones no me pareció muy serio como cura, tengo que decir que se redimió en la última charla de preparación para la Confirmación, cuando nos predicó -sin éxito- contra el "meternos mano" en la fiesta que habíamos organizado para después. Un personaje.

El Padre Alfonso: Se dio cuenta demasiado rápido de que no daba ni chapa en su asignatura (Religión, y además la parte más coñazo del Antiguo Testamento) porque el tema histórico me ha apasionado desde pequeño y me dedicaba a atender en clase y "vivir de las rentas". Un tipo paciente y quizá el mejor docente de los curas del Montepríncipe que nunca terminó de caerme bien, seguramente porque siempre tuve la sensación de que iba un par de pasos por delante de mí (y yo era una pieza cojonuda por aquel entonces).

El Padre Gárate: A este pobre hombre le dimos en Octavo de EGB el peor curso que recuerdo haberle dado colectivamente a profesor alguno. El hombre lo soportó como pudo y, según me contaron mis hermanas, no volvió a permitir que una clase se le subiera a la chepa de aquel modo. No le traté mucho más.

El Padre David: Siempre me quedó la duda de si este cura ya entrado en años era un cura progre o un cura normal. Por una parte, todo lo que enseñaba en catequesis o en Religión (la parte filosófica, que dimos en BUP) era muy bueno. Por otra, comentó en alguna ocasión que había retirado una imagen  de Santiago Matamoros matando moros cuando era párroco en Galicia, motivando que en el pueblo se suspendieran las procesiones aquel año al negarse las Cofradías a sacar a la nueva imagen del Santo que el P. David había comprado. Como os podéis imaginar, su Obispo decidió -con buen criterio- sacarle del pueblo y de Galicia entera. Otra muy sonada la lió en la Comunión de mi hermana Mónica, recordándoles a todos los niños que el Infierno está cerca con un sermón del patín que logró que los ilusionados infantes se echaran a llorar ante la perspectiva.

El Padre Mediavilla: Todo un personaje y sin duda el más conservador de aquellos curas. Amante de la música (mención especial el momento en el que interpretó el Cara al Sol al piano para una selección de cuatro ó cinco alumnos de los más perroflautas del Colegio, más un servidor, todos brazo en alto) y también muy gruñón (Luis, un compi que era pesca brava, le acertó por error con una tiza lanzada a destiempo y el tipo estuvo seis días enseñando el punto blanco en la chaqueta). Una institución en sí mismo.

Jamás hubo escándalo alguno con ninguno de estos sacerdotes. De hecho, el único escándalo permanente en el CEU de Montepríncipe era la continuada presencia en sus aulas de determinados profesores sosteniendo tesis propias de mitin de Cristina Almeida más que de otra cosa. Pero eso es otra historia y será contada en otra ocasión.

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Mi?rcoles, 21 de abril de 2010
Hora: 11:54

Impagable lo del P. David y el serm?n infernal.
Autor: Anonimo
Fecha: Mi?rcoles, 21 de abril de 2010
Hora: 11:55

El anterior era un servidor.

Embajador
Autor: Soter
Fecha: Mi?rcoles, 21 de abril de 2010
Hora: 13:34

El hecho de que ciertos sectores aprovechen el tema de la pederastia para atizar a la Iglesia y a Benedicto no quita para que el asunto sea considerado de gravedad y la instituci?n deba empezar a tomar las medidas pertinentes.

El problema de fondo es que en el seno de una instituci?n tan opaca como la Iglesia, un caso de abusos por parte de sacerdotes ha de ser muy claro y muy evidente para que las autoridades se decidan a tomar cartas en el asunto. Demasiados obispos y otros responsables eclesi?sticos han intentado comprar el silencio de las v?ctimas e incluso dar la vuelta a la tortilla inoculando a los chavales abusados el virus de la culpa (?No ser? que fuiste t? qui?n provoc? a Don ...., ese santo var?n que fue tentado por Satan?s disfrazado de angelical criatura?)

Yo no he conocido personalmente ning?n cura pederasta, pero amigos cat?licos me han confesado algunas historias de sotanas y h?bitos dignas de ser tenidas en cuenta por los guonistas de cine porno...
Autor: Anonimo
Fecha: Mi?rcoles, 21 de abril de 2010
Hora: 20:25

El Gran Padre Mediavilla.
Autor: Anonimo
Fecha: Lunes, 07 de junio de 2010
Hora: 23:14

tambi?n estuve en el CEU de montepr?ncipe desde 2? de EGB y ratificar que la conducta de los sacerdotes siempre fue ejemplar, instructiva desde el rigor, el respeto, la ense?anza, el cari?o. Adem?s de los mencionados sacerdotes tambi?n estuvo el padre Mat?as, que iba y ven?a porque siempre encontraba una guerra o una situaci?n de conflicto donde era necesaria su ayuda. Qu? decir del padre Mediavilla, toda una instituci?n, todos recordamos su guitarra. Pero la labor de estos no termino en el colegio muchos mantenemos el contacto con ellos y les hemos buscado para festejar alegr?as y compartir desdichas.
Personalmente, participaron en mi formaci?n como persona y como cristiano... Sinceramente agradecido queda, un alumno