Algo huele a podrido en la Zona Euro
Y no se trata solo de Grecia, cuyo VicePrimer Ministro (ese crack llamado Theodoros Pangalos) sigue haciendo oposiciones para el Club del Chiste mientras su país trata de colocar deuda pública en dólares y de convencer a los inversores de Estados Unidos de su condición de país emergente para que se la compren, mientras sus propios ciudadanos optan por sacar sus depósitos fuera del país. Que un país de la Zona Euro empiece a emitir deuda en dólares es como para echarse a temblar respecto de su continuación dentro de la misma. Como mínimo. Porque el problema no es sólo Grecia. España, Portugal, Italia e Irlanda también afrentan graves problemas de déficit público. Aquí lo que está en juego es la propia concepción de la Zona Euro. Su misma idea fundacional, que presuponía que a la Unión Monetaria le seguiría una Unión Política. Pero hete aquí que la primera gran crisis de la Zona Euro va a terminar desencadenando su ruptura. Y esto parece inevitable ya que Alemania -la misma Alemania a la que se le obligó a convertirse en pagano de la CEE a cambio de permitir su rearme y a la que se obligó a convertirse en pagana de la UE para permitir su reunificación- no está dispuesta a seguir poniendo dinero encima de la mesa sin ventajas geopolíticas claras a cambio. La pretensión de rescatar Grecia a cambio de que los griegos perdieran su derecho a voto en la U.E. nos muestra a las claras por donde van los tiros de Froilein Merkel, que aún podría incluso salirse con la suya tras la advertencia del FMI de que en ningún caso va a poner dinero para el rescate de Grecia sin intervenir el país.
Ya no se trata solo de rescatar o no a un Estado miembro de la U.E: Se trata de que difícilmente puede venderse la idea de una unificación politica una vez se permite que un trozo del país a unificar caiga en las manos del Fondo Monetario Internacional.
Tras la Presidencia española de la Unión Europea, que está pasando sin pena ni gloria para nuestro país, volveremos a ver ataques contra la credibilidad de nuestra deuda soberana. España tiene margen de endeudabilidad, como mucho hasta finales de este año, aunque los más pesimistas lo adelantan al otoño.
A partir de ahí, veremos si el olor a podrido se contiene o si avanza hasta envolvernos.












