Videojuegos: Fire Emblem - Radiant Dawn para Wii
Llevaba tiempo sin hablar de videojuegos. Y no por falta de verdaderos juegazos de los que hablar (tengo a medias el excelente Mario Bros de Wii, que dejo para otro día y sin abrir aún el Final Fantasy XIII de XBOX360) sino... porque he estado muy ocupado no solo jugando a éste Fire Emblem: Radiant Dawn en concreto, sino también dirigiendo una campaña de Warhammer 40k en la que más que aprender a manejar mis excelentes Ultramarines, ando dándole rienda suelta a mi narrativa. Pero de Warhammer 40K hablaré en otro momento. Hoy lo que toca es Fire Emblem: Radiant Dawn. Que es un juego de estrategia muy a la japonesa, último heredero de la saga Fire Emblem que yo lamentablemente desconocía. Efectivamente, Radiant Dawn nos plantea varios retos en uno: En primer lugar, superar las diversas misiones con un sistema de combate por turnos que incita y permite la máxima reflexión y tiene un cierto componente de piedra-papel-tijera, muy al estilo de los Advance Wars. En segundo lugar, avanzar en una historia de amistad, intrigas políticas y naciones ocupadas, que continúa directamente (aunque no es necesario en absoluto haberlo jugado antes) la historia del anterior Fire Emblem. Y en tercer lugar -y este es el componente verdaderamente asiático del asunto- cada uno de los personajes de la historia combate, progresa y muere -sí, muere de verdad y sin posibilidad de recuperación- y no sólo toca elegir quien progresa y quien no, sino también quien es sacrificable y quien no lo es.
Y no es una elección fácil, porque todos los personajes, tanto los principales como los más secundarios, tienen "algo": El idealismo de Edward y Leonardo. La experiencia en combate de Nolan. La irresponsabilidad de Makalov y el amor secreto que Astrid siente por él. La tensión entre Sothe y Micah. El carácter mercenario de Heather. El misterio en torno al Caballero Negro. La abrumadora carga de responsabilidad de la joven Reina Elincia, presta a liderar desde el mismo frente del campo de batalla. El espíritu de Ike y sus Mercenarios Grail... la lista es interminable.
Y es bueno que así sea, porque el juego verdaderamente lo requiere. El sistema de batalla -con un terreno dividido en recuadros y unos atributos d emovimiento y daño asignados a cada unidad y variables en función del arma o la experiencia que tengan- no es en absoluto revolucionario. La progresiva dificultad de las misiones y el frecuente (al menos en mi caso) "Inténtalo otra vez" que marca el fracaso en una de ellas podrían llegar a aburrir de no ser así. Es precisamente la historia y el deseo de ver progresar a tus personajes favoritos (o el reto solo para campeones de salvarlos a todos) lo que hace de Fire Emblem un juego tan adictivo.
Al menos en mi caso.












