Martes, 30 de marzo de 2010

Jaume Matas, paradigma de una casta

De la crisis del 93 se salió con dos condenas de cárcel: La de Javier de la Rosa como máximo exponente de la cultura del pelotazo y la de Mario Conde por atreverse a pensar que podría pescar en río revuelto.

Sin descartar por completo la posibilidad de que algún representante del empresariado español termine entre rejas y dando casi casi por seguro que mas temprano que tarde algún responsable de alguna Caja de Ahorros tendrá que rendir cuentas por alguna de las trapisondas que rodean a estas entidades, es significativo que el primer caído de la actual crisis sea un miembro destacadísimo de la casta política regional. Con diferencia, la más ladrillera, opaca y corrupta de todas. 
¿Quién es Jaume Matas? Un nacido en 1956 -no podía ser de otra manera- licenciado en Económicas y empresariales que entró en política muy joven y sin ejercicio de actividad privada alguna digna de tal nombre. Estamos hablando del retrato-robot de nuestra clase política que, con escasísimas excepciones, se compone de personas de cualificación mínima y contraste previo en el sector privado inexistente que se incrustan en estructuras partidarias para vivir a la sombra del Boletín Oficial... porque es su única oportunidad de obtener los sueldos medio decentes y seguros que jamás les otorgaría empresa alguna. Simples licenciados sin medios de vida propios más allá de la política. Y eso en el mejor de los casos.

Porque -digámoslo ya- Matas, Zaplana, Redondo-Terreros o Camps son, como simples licenciados sin actividad privada conocida,  lo mejor de una media en la que solo destaca por méritos propios Alberto Ruiz-Gallardón (Abogado del Estado, como Cospedal y Soraya) y Mariano Rajoy (Registrador de la Propiedad). En la misma media, poco más o menos, andaba Joaquín Leguina (Estadístico Facultativo del INE) y Manuel Chaves (Doctor en Derecho) y  por ahí anda Esperanza Aguirre, con su oposición de Técnica de Turismo.

En espacio aparte dentro de lo más brillante del panorama podemos situar a Elena Salgado, mujer supercualificada donde las haya. Y  con ella podemos parar de contar.

Digámoslo claro: Los sueldos de la gran mayoría de nuestros políticos son, como regla general, bajos. Los seis mil euros/mes que gana de media un Presidente Autonómico puede ganarlos razonablemente cualquier profesional o empresario privado bien establecido. Y estos sueldos relativamente bajos hacen que solo se interesen en la participación activa en política perfiles infracualificados para cualquier otra cosa.

Los casos más clamorosos de la política española en este sentido nos los ha dado una y otra vez el PSOE: José Luis Corcuera, el Ministro del Interior electricista. Montilla, el bachiller President. José Luis Roldán, que se inventaba títulos que no poseía. Pepiño Blanco, quien ocupa la cartera de mayor Presupuesto del Gobierno sin titulación alguna. No hace falta mencionar al propio José Luis Rodríguez Zapatero, simple ayudante de profesor de una  Universidad de provincias.

En el caso del Partido Popular, hay que escarbar algo más pero la falta de titulación sale a la luz con parecida facilidad. Carlos Iturgaiz va por Europa con el COU, mientras que María San Gil se licenció en Filología Bíblica en una Facultad ya desaparecida. No hace falta mencionar, naturalmente, al diputado Nacho Uriarte, incapaz de acabar Sociología a sus treinta y pocos.

Así pues, le acabamos de hacer una radiografía al segmento de la casta política que ocupa portadas y minutos de telediario.  Y, dejando aparte la solitaria excepción de Elena Salgado y de -no llegan a los dedos de una mano- un puñado de funcionarios Grupo A y B y algún doctorado suelto, Jaume Matas -licenciado raso, sin actividad alguna al margen de la política- es la parte más positiva de una media en la que entran un gran número de iletrados. De don nadies. De seres inanes que se matan por un carguito-BOE porque no dan para ganar dinero fuera del presupuesto público.

Si esta es la clase política regional y nacional -y lo es- que no diremos de la política municipal, cuya lamentable composición tuve ocasión de radiografiar de forma más o menos cercana: Si la elección de un tipo de treinta y tantos es entre los 1200 euros/mes de un camarero y los 1600 de un Concejal de Deportes, simplemente matará por la concejalía. Porque 1600 euros/mes es un sueldo que ese hombre no va a ver junto al final de mes jamás en su vida.

Concejales con sueldos de camareros. Presidentes Autonómicos con sueldos de Maitres d´Hotel. Ministros prácticamente recién bajados del andamio. Como para pedirles, encima, que gestionen bien. Luego nos extrañamos cuando a éste Alcalde o a aquel Presidente Autonómico le pillan una saca llena de billetes en su casa o en Luxemburgo.

Tú los has elegido, membrillo. La próxima vez, léete sus currículums. O simplemente entérate de lo que ganan y ya sabrás quien aspira a esos puestos. Hemos creado una casta política de supercincuentones que no han dado palo al agua esencialmente en su vida. ¿Qué cabe esperar de ellos?Pues lo que todos sabíamos y se está destapando.

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Martes, 30 de marzo de 2010
Hora: 19:39

Hechos como estos hacen que las palabras dichas por Jos? Bono la semana pasada cobren mayor relevancia cada d?a: los pol?ticos son el colectivo m?s transparente y al que nadie supera en honradez, otras profesiones no superar?an la prueba del esc?ner, eso si en sentido contrario a su fanfarronada afirmaci?n.

Ahora mismo, en el blog de Gyoni: M?s de lo mismo
Autor: Anonimo
Fecha: Mi?rcoles, 31 de marzo de 2010
Hora: 20:47

As?, a bote pronto, se te ha olvidado mencionar a Solbes y Sebasti?n por el lado socialista, y a Rodrigo Rato, doctor en Econ?micas, si bien el doctorado de este sujeto es un punto m?s que sospechoso.

De acuerdo con la idea general respecto a la baja cualificaci?n del pol?tico medio, en absoluto de acuerdo que mejores sueldos vayan a atraer a mejor gente.

Saludos

Embajador