S?bado, 27 de febrero de 2010

Avatar como sumatorio progresista de traumas yankis

Después de haber leído las opiniones de Albert Esplugas (aquí y aquí) y la de Pablo Carabias (aquí) sobre la película Avatar no puedo sino preguntarme si no habremos estado viendo cintas diferentes. Fui a ver Avatar estas navidades y mi primera impresión es que estamos hablando de un guión típico y tópico construído tomando como base todos y cada uno de los traumas nacionales colectivos acumulados por los americanos a lo largo de sus dos siglos y pico de historia como país independiente. Veámoslos:

1) La exterminación de los indios americanos, llevada a cabo ora mediante transmisión involuntaria de enfermedades, ora mediante la pura y simple limpieza étnica, ora mediante la permanente y continua firma y ruptura de sucesivos tratados.

2) La propia Guerra Civil americana, simbolizada en la ruptura evidente entre los propios humanos de la película.

3) La caída de las Torres Gemelas, estando la escena de la caída del Gran Árbol Navi directamente inspirada en las imágenes más espectaculares y más veces retransmitidas de la tragedia del 11-S.

4) La propia invasión americana de Irak y Afganistán, archiejemplo de invasiones en busca de recursos minerales (Irak) y de rutas estratégicas por las que los mismos deben fluir (Afganistán).

5) La derrota americana en Vietnam, a manos de un enemigo técnicamente inferior pero con un conocimiento del terreno que posibilita una guerra de guerrillas de particular eficacia.

A partir de aquí, que un iletrado como Evo Morales afirme que se identifica con los Navis es como para recomendarle que se lo haga mirar: Los Navis de Avatar no son los nativos americanos del ayer, sino el progresismo bienpensante y buenista de buena parte de la sociedad estadounidense que ayer se opuso a combatir el comunismo en Vietnam, se sintió víctima de sus propias contradicciones el 11 de Septiembre, denuncia la inmoralidad de las guerras de Irak y Afganistán... y se identifica en un cierto sentido -enfermizo- con los nativos americanos primitivos (ecologismo, new age, etc...) hasta el extremo de ddesear encarnarse físicamente en uno de ellos (obviamente idealizado con una figura alta y estilizada) y con una bellísima civilización idílica Pocahontas-style en la que, por supuesto, nunca hubiera hecho falta una guerra civil para algo tan obvio como la abolición de la esclavitud.

Y es que la progresía, política o cinematográfica, española o de Hollywood, raras veces retrata una historia de la que forma parte para hacer examen de conciencia: Lo hace para situarse fuera o por encima de la misma. Siempre en el papel de bueno. Siempre en el papel de víctima. Auqnue ello le suponga caer en la más absoluta esquizofrenia histórica imaginable.

El 11-S no es, para el progre americano medio, la fecha en la que se dieron cuenta de que el Islam es su enemigo desde el momento en el que optaron por aliarse con el Estado de Israel, sino la fecha en la que unos tipos muy malos -a los que no caracterizaremos como árabes y musulmanes jamás de los jamases- decidieron hacerles mucho daño sin motivo aparente.

A partir de ahí, el cineasta progre norteamericano de turno es capaz de darle la vuelta a toda la historia americana reciente identificando al espectador con unos seres angelicales que sufren toda clase de injusticias pero que finalmente terminan ganando la guerra del Vietnam (o la de Afganistán, o la de Irak, según el mal disimulado deseo del director que nos transmite la película)  y obligando a los malvados capitalistas explotadores votantes del partido republicano a abandonar su tierra.

Este pastuche es lo que conforma lo esencial del guión de Avatar. Y luego, a partir de esto, se puede entrar en lo que se quiera, con más o menos acierto.

Comentarios

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Autor: Txiripitiflautiko
Fecha: S?bado, 27 de febrero de 2010
Hora: 13:02

Totalmente de acuerdo. Y adem?s de ser la t?pica monserga progre, es un co?azo.
Autor: Anonimo
Fecha: S?bado, 27 de febrero de 2010
Hora: 14:06

Es curiosa la percepci?n acerca de la esquizofrenia americana. Creo yo que en el fondo no es solo americana, sino un mal generalizado en el planeta, o al menos en la civilizacion occidental actual.
A los ni?os se les educa desde hace d?cadas intentando criar personas pacifistas, tolerantes, y que no piensen mal del de al lado. Es un peque?o intento de que desde las bases de la educaci?n el mundo sea "mejor" para todos. El problema es que la raza humana no es "buena por naturaleza" y a medida que crecen y toman nociones territoriales, posesivas o pol?ticas, los ni?os se hacen adultos y comienzan las luchas. De ah? el conflicto de conciencia. Se les ha educado para pensar bien de el de al lado, pero el de al lado les lanza aviones contra sus torres o les hace explotar trenes llenos de trabajadores. De pronto su ni?o peque?o les empuja a intentar ser buenos y pensar bien, pero su adulto cabreado les dice que eso no es precisamente lo que toca...