I+D Feminista (III): Vivir del coño como derecho.
Sin
duda, el mejor fruto del I+D Feminista español en las últimas décadas
es el consistente en crear un marco legal y una estructura fáctica
idónea para que una porqueyolovalguista sin oficio ni beneficio de
cualquier edad logre su sueño inconfesable de , pura y simplemente,
vivir del coño. Pongámonos en antecedentes: Un señor de treintaypocos años, con un trabajo digamos que mediano en el sector de la hostelería, con mil y poco euros en nómina pero en un sitio realmente seguro se echa una novia, de muy buen ver ella. Viven juntos sin casarse durante seis años en un piso propiedad de él, en el que tienen y crían a dos niños. Bien.
Por
la razón que fuera, las cosas no marchan. Lo que empiezan como
discusiones y celos termina con una discusión particularmente subida de
tono: Mi cliente termina con un arañazo en el pecho. De propina, le
sacan esposado a las dos de la mañana de su casa delante de niños y
vecinos y le meten en un calabozo hasta el día siguiente. Eso sí, le
certifican las lesiones. Vale. Al día siguiente es trasladado de los calabozos de Comisaría a los de un Juzgado de Violencia de Género: Su pareja -que ya ha demostrado la noche anterior, mientras el infeliz padre de sus hijos lloraba en una celda, el llevar muy bien aprebdida la lección y se ha apresurado a pedir una Orden de Protección que prohíba a mi cliente acercarse a su propia casa- alega haber sufrido daño en un brazo pero la médico forense no encuentra daño alguno en el mismo y hace un informe contundente en el que afirma, directamente, que no ha sufrido lesión alguna.
Quiero insistir en que esto es real. Me ha pasado esta misma mañana. Y no sobra decirlo, a tenor de lo que sucedió a continuación:
1) Declaración de la mujer en la que reconoce que la relación no va bien desde hace tiempo (¿cuánto tiempo llevaría esta víbora ojeando periódicos, páginas webs y folletos del Ministerio de Igualdad?), que han discutido muchas veces y que ayer -precisamente ayer- fue la primera vez que sintió miedo de verdad. Además, reconoce que le arañó.
2) Escrito de acusación del Ministerio Fiscal -encarnado en una niña guapísima- en el que se solicita para el herido un año de prisión por agarrar del brazo a su mujer sin causarle lesión y gritarle -presuntamente- "Puta, Zorra, esta noche no te voy a dejar dormir y ya veremos como termina" en aplicación del Artículo 153.1 y 3 del Código Penal.
3) En el mismo escrito, a la causante de la herida de mi cliente, la ilesa madre de sus hijos, se le imputa un delito del 153.2 y 153.3... ¡Pidiendo para ella tan solo once meses de prisión pese a haber causado más daño físico!. Pide asimismo para ambos cónyuges orden de alejamiento de 500 metros el uno del otro y prohibición total de comunicación, cortando así cualquier posibilidad de reconciliación entre ambos.
4) No contenta con eso, la señorita Fiscal propone la adopción de medidas civiles, consistentes en:
a) Guarda y custodia para la madre (la que ha herido a mi cliente).
b) Asignación del domicilio conyugal (propiedad de mi cliente) a los hijos de la pareja y a la madre en tanto que titular de la custodia de los mismos.
5) Visto que el Letrado de la presunta autora de un delito de lesiones en el ámbito familiar se adhiere a la propuesta de la Fiscala y además pide una pensión compensatoria de 300 euros/mes por los niños y sabedor de en que plaza estoy toreando, solicito la guarda y custodia para mi cliente argumentqando su mayor solvencia económica y la atribución del domicilio conyugal al mismo, no sólo por ser custodio legal de los mismos, sino por ser su exclusiva propiedad.
6) Visto que no hay acuerdo posible sobre el escrito de acusación de la Fiscalía, la Jueza dicta un Auto en el que cede a todas y cada una de las pretensiones del Ministerio Fiscal y fija una pensión de 600 euros (el doble de lo solicitado por la defensa y el 50% del salario neto de mi cliente) a la espera de la celebración del Juicio para la semana que viene en el Juzgado de lo Penal de la cabeza de partido judicial.
En román paladino: Mi cliente se acaba de quedar sin SU piso, sin la mitad de SU sueldo y muy posiblemente sin sus hijos, que se acaban de convertir en la piedra angular del nuevo modus vivendi de su ex-pareja, sustentado en vivir gratis en una casa ajena, quedarse su sueldo limpio para ella y que mi cliente corre con los gastos de los niños. Esto es, pura y sencillamente, vivir del coño. Y lo ha logrado gracias al intenso I+D jurídico diseñado desde el feminazismo político e implementado en su versión más heavy por lo peor de la progredumbre del Poder Judicial, a cuyos Juzgados de Violencia de Género acuden atraídos como un imán, lo más feminazi de cada escala (¡ni un solo varón en el Juzgado! ¡De la Jueza para abajo, todas mujeres!).
Este tipo de Justicia Penal basado en aplicar leyes de excepción diseñadas contra la mitad de la población es sencillamente vergonzoso tanto en su formulación como en su aplicación. Y no digamos nada ya de sus consecuencias: La Administración de Justicia acaba de convertir a mi cliente en alguien sin nada que perder. No tiene ya esperanza de reconstruir su relación. Desde el punto de vista patrimonial, es un mutilado. Desde el punto de vista económico, es un zombi. Desde el punto de vista emocional es, a todos los efectos un hombre destrozado y desesperado, sin duda infinitamente más peligroso de lo que pueda haber sido en cualquier momento previo.
El tema de la industria de la Violencia de Género es una de tantas hipotecas insostenibles, bombas de relojería susceptibles de estallar en cualquier momento, que esa maldita Generación 45-55 nos ha dejado plantada en el camino para que la desactivemos nosotros o simplemente nos lleve por delante.
Y del mismo modo que otros vienen prediciendo una "toma de la Bastilla" en lo referido a derechos de autor, yo tengo que predecir que, en algún momento, tendremos una toma de la Bastilla jurídica y social contra este totalitarismo de género sectario, lamentable y cruel que, pura y simplemente, ha abierto la veda a que cualquier mujer que logre ser madre consiga vivir del fruto de su coño durante toda su vida a costa de convertir al padre en un miserable desgraciado.












