PProvidas vs. PProvidas: El Arte de la Guerra explicado a los niños
HazteOír y el Foro Español de la
Familia son dos lobbies peperos que supuestamente (¡ja!) defienden la
vida y la familia. El primero cuenta con el apoyo de la Comunidad de
Madrid (es decir, de Esperanza Aguirre) y el segundo, se articula más
bien en torno a Génova, la Generalitat Valenciana y la Junta de
Comunidades de Castilla y León. Esto por sí solo ya hacía prever un
enfrentamiento, agravado por el hecho de que el Foro se arroga una
representatividad sustentada, digamos, en su propia trayectoria
continuada y HazteOír basa la suya en el activismo.
Se trata de dos concepciones de la actuación pública que son
complicadas de conjugar bien: En el momento en el que la infantería
irregular o ligera (que difícilmente puede proporcionar a un ejército
mandos por encima del de Sargento) empieza a tener sus propios
Capitanes, Coroneles o Generales, cualquier Estado Mayor salta por los
aires. Les pasó a los galos de Vercingetórix, le pasó a Don Rodrigo en
Guadalete, la pasó al Imperio Bizantino con los Almogávares, le pasó a
Hitler con las SA, le pasó al Ejército Rojo en la Guerra Civil... y
ahora les está pasando a los pastorcillos del voto útil del PP.

El General Benigno Blanco, el Tigrekán de la Familia, una vez
alcanzados sus objetivos en la manifestación del 17-O, (que el PP se desmarcara de la familia y la vida al día siguiente, como aquel que dice, no tenía ya importancia) optó por una
retirada a sus cuarteles de invierno a la espera de nuevas
instrucciones de Génova. Pero el 17-O fue una batalla problemática para
el Foro Español de la Familia por desavenencias con los milicianos de
HazteOír y su Capitán Arsuaga exigieron, efectivamente, ser oídos y
tenidos en cuenta a todos los efectos... incluído el de reparto del
botín.
Todo podría haber quedado ahí si Benigno hubiera sido un General con "talante" o si Arsuaga hubiera sido un tipo como, pongamos por caso, Roger de Flor. Es decir, un tipo de mayor calidad personal y militar que las tropas bajo su mando. Pero no era el caso. Arsuaga era un miliciano con espíritu emprendedor y aventurero: Mandó a freír monas al Gran Ejército PProvida de Don Benigno. La ruptura fue sonada.
Arsuaga miró a su alrededor, vio que era el oficial de más graduación que había entre las milicias HazteOirenas y dijo... Ya soy Coronel. Y como sus tropas -como cualquier infantería ligera o milicia a lo largo de la Historia- le reclamaban acción, las desplegó a lo largo y ancho de la geografía nacional tras hacer circular entre ellas la brillante estrategia ofensiva que preparaba, consistente ni más ni menos que en organizar una macromanifestación propia con el nada disimulado objetivo de proclamarse fuerza hegemónica entre los PProvida. Para lograr ese objetivo, dicha manifestación debía como mínimo igualar a la del 17-O ("Llamadme General Arsuaga. Y saludad, coño, que parece esto el Ejército de Pancho Villa") y para animar a las masas enardecidas a que se unieran a las tropas de tan insigne caudillo, el reclamo era ni más ni menos que exigir un Referéndum sobre el aborto ("Me acabo de ascender: Ahora soy Mariscal").
Las unidades de infantería ligera, irregular o de milicia son descritas en la historiografía militar más moderna como Fuerzas Paramilitares. Y por una buena razón: No suelen tener adiestramiento militar regular. Ni visión táctica de conjunto. Ni capacidad de implementar estrategias complejas a largo plazo. No tienen la disciplina de una unidad militar regular y en muchos casos ni siquiera tienen una cadena de mando clara o, peor aún, la tienen y pasan de ella. Por ello, raramente son usadas como tropas de línea y se emplean esencialmente como vanguardias ("pérdidas aceptables") o como fuerzas de retaguardia ("chekas") con las que puede contarse al menos hasta que cae el frente principal, momento en el cual huyen en desbandada.
No obstante, determinados líderes como Stalin o Jomeini han logrado interesantes hazañas militares (la defensa de Stalingrado, la resistencia en una guerra de trincheras de ocho años contra el superarmado Irak de Saddam Hussein...) con fuerzas compuestas esencialmente por milicias. No dejan de ser excepciones logradas a base de monumentales sacrificios en vidas combinadas con durisísimas medidas disciplinarias (comisariados políticos, guardianes de la Revolución, etc...). Otras combinaciones que han posibilitado el éxito de fuerzas tipo paramilitar o milicia (Vietcong, resistencia afgana a la URSS) se han basado esencialmente en un conocimiento abrumadoramente superior del terreno e ingente ayuda externa.
Para el lector de Sun Tzu, la clave está en conocer muy bien las fortalezas y debilidades de las propias fuerzas.
Pero el Mariscal Arsuaga probablemente no ha leido a Sun Tzu, ni a su menos conocido -pero más útil- discípulo Sun Bin. Y cometió el mayor error que puede cometer cualquier Comandante: Elaborar una estrategia sin conocer las propias fuerzas: Gran parte de las milicias interneteras con las que Arsuaga contaba para que se aliaran a su causa se amotinaron y desertaron bajo el sedicioso argumento de que someter la vida a referéndum era una inmoralidad, entre otros muchos. De pronto, el Mariscal Arsuaga se vio forzado a asumir que era imposible lograr la convocatoria de Referéndum.
Eso, unido al hecho de que posiblemente el argumento de los desertores (con toda probabilidad una pandilla de votantes de AES) calara algo entre sus propias fuerzas le convenció para replantear su estrategia: Manifestación y punto. Y nada de referéndums y el referéndum nunca lo pedimos para animar a ir a la mani y la mani nunca tuvo nada que ver con el referéndum. Y vale ya.
El como le salga a HazteOir esta convocatoria, está aún por verse. En mi opinión va a estrellarse, porque no va a contar con el abrumador apoyo mediático que sí es capaz de aportar el Foro Español de la Familia... y porque en Internet HazteOír ha quedado a la altura del betún.
Retirar una campaña tan ambiciosa como la que pretende forzar un referéndum tiene un coste en imagen importante. Y además, librado HO exclusivamente a la fuerza que pueda reunir por Internet, se encuentra con que los contestatarios llevan argumentaciones cada vez mejor hiladas. Como dicen por ahí, el Mariscal Arsuaga ya ha activado los protocolos de Control de Daños para tratar, al menos, de salvar los muebles en una batalla que no es en ningún caso contra el aborto ni por la vida, sino por ver quien es el Pastor Nº1 de las ovejitas del voto útil al Partido -abortista- Popular.
Todo podría haber quedado ahí si Benigno hubiera sido un General con "talante" o si Arsuaga hubiera sido un tipo como, pongamos por caso, Roger de Flor. Es decir, un tipo de mayor calidad personal y militar que las tropas bajo su mando. Pero no era el caso. Arsuaga era un miliciano con espíritu emprendedor y aventurero: Mandó a freír monas al Gran Ejército PProvida de Don Benigno. La ruptura fue sonada.
Arsuaga miró a su alrededor, vio que era el oficial de más graduación que había entre las milicias HazteOirenas y dijo... Ya soy Coronel. Y como sus tropas -como cualquier infantería ligera o milicia a lo largo de la Historia- le reclamaban acción, las desplegó a lo largo y ancho de la geografía nacional tras hacer circular entre ellas la brillante estrategia ofensiva que preparaba, consistente ni más ni menos que en organizar una macromanifestación propia con el nada disimulado objetivo de proclamarse fuerza hegemónica entre los PProvida. Para lograr ese objetivo, dicha manifestación debía como mínimo igualar a la del 17-O ("Llamadme General Arsuaga. Y saludad, coño, que parece esto el Ejército de Pancho Villa") y para animar a las masas enardecidas a que se unieran a las tropas de tan insigne caudillo, el reclamo era ni más ni menos que exigir un Referéndum sobre el aborto ("Me acabo de ascender: Ahora soy Mariscal").
Las unidades de infantería ligera, irregular o de milicia son descritas en la historiografía militar más moderna como Fuerzas Paramilitares. Y por una buena razón: No suelen tener adiestramiento militar regular. Ni visión táctica de conjunto. Ni capacidad de implementar estrategias complejas a largo plazo. No tienen la disciplina de una unidad militar regular y en muchos casos ni siquiera tienen una cadena de mando clara o, peor aún, la tienen y pasan de ella. Por ello, raramente son usadas como tropas de línea y se emplean esencialmente como vanguardias ("pérdidas aceptables") o como fuerzas de retaguardia ("chekas") con las que puede contarse al menos hasta que cae el frente principal, momento en el cual huyen en desbandada.
No obstante, determinados líderes como Stalin o Jomeini han logrado interesantes hazañas militares (la defensa de Stalingrado, la resistencia en una guerra de trincheras de ocho años contra el superarmado Irak de Saddam Hussein...) con fuerzas compuestas esencialmente por milicias. No dejan de ser excepciones logradas a base de monumentales sacrificios en vidas combinadas con durisísimas medidas disciplinarias (comisariados políticos, guardianes de la Revolución, etc...). Otras combinaciones que han posibilitado el éxito de fuerzas tipo paramilitar o milicia (Vietcong, resistencia afgana a la URSS) se han basado esencialmente en un conocimiento abrumadoramente superior del terreno e ingente ayuda externa.
Para el lector de Sun Tzu, la clave está en conocer muy bien las fortalezas y debilidades de las propias fuerzas.
Pero el Mariscal Arsuaga probablemente no ha leido a Sun Tzu, ni a su menos conocido -pero más útil- discípulo Sun Bin. Y cometió el mayor error que puede cometer cualquier Comandante: Elaborar una estrategia sin conocer las propias fuerzas: Gran parte de las milicias interneteras con las que Arsuaga contaba para que se aliaran a su causa se amotinaron y desertaron bajo el sedicioso argumento de que someter la vida a referéndum era una inmoralidad, entre otros muchos. De pronto, el Mariscal Arsuaga se vio forzado a asumir que era imposible lograr la convocatoria de Referéndum.
Eso, unido al hecho de que posiblemente el argumento de los desertores (con toda probabilidad una pandilla de votantes de AES) calara algo entre sus propias fuerzas le convenció para replantear su estrategia: Manifestación y punto. Y nada de referéndums y el referéndum nunca lo pedimos para animar a ir a la mani y la mani nunca tuvo nada que ver con el referéndum. Y vale ya.
El como le salga a HazteOir esta convocatoria, está aún por verse. En mi opinión va a estrellarse, porque no va a contar con el abrumador apoyo mediático que sí es capaz de aportar el Foro Español de la Familia... y porque en Internet HazteOír ha quedado a la altura del betún.
Retirar una campaña tan ambiciosa como la que pretende forzar un referéndum tiene un coste en imagen importante. Y además, librado HO exclusivamente a la fuerza que pueda reunir por Internet, se encuentra con que los contestatarios llevan argumentaciones cada vez mejor hiladas. Como dicen por ahí, el Mariscal Arsuaga ya ha activado los protocolos de Control de Daños para tratar, al menos, de salvar los muebles en una batalla que no es en ningún caso contra el aborto ni por la vida, sino por ver quien es el Pastor Nº1 de las ovejitas del voto útil al Partido -abortista- Popular.












