Viernes, 12 de febrero de 2010

Berm?dez lo ha hecho bien. Murillo lo hizo mal.

Andan cabreadillos los liberaloides de las concesiones TDT y FM a dedo con el juez Bermúdez por imponer orden expulsando de su Sala de la Audiencia Nacional a unos señores que exhibían pancartas y fotografías. Estamos hablando, y no por casualidad, de los mismos señores que jalearon a la Juez Murillo cuando se dedicó, en la misma instancia, a mostrar su total desprecio a un reo y a su representación Letrada.

Los de las pancartitas y las fotos expulsados por Bermúdez son víctimas del terrorismo. El reo del que se burló Murillo era Arnaldo Otegui. El uno lo ha hecho muy bien y la otra lo hizo fatal.
Porque un Juez en su Sala no es un señor de Murcia, sino el máximo representante de uno de los tres poderes del Estado: El de la Justicia, que se imparte en nombre del Rey. Las normas mínimas de comportamiento de los asistentes a una vista deben ser estrictas y aplicarse exactamente igual a todos so pena de que la Sala se convierta en un manifestódromo donde hoy sacan pancartas las víctimas del terrorismo, mañana los partidarios del doctor Morín, pasado mañana los veganos y al otro los de salvemos las ballenas.

Así que bien por Bermúdez.

En el otro extremo de la balanza tenemos la chabacana actuación de la Juez Murillo. Que mostrando su chulería y su prepotencia y abusando de sus potestades en Sala frente a un reo, ofrece un espectáculo chabacano, compromete el buen fin del proceso al dejar patente la poca imparcialidad de la jueza y deja la imagen de la Justicia española a la altura del betún en el momento en el que el entorno de ETA se dedique -como ya lo está haciendo- a airearlas internacionalmente.

Ese no es el comportamiento correcto de un juez del orden penal. Pura y simplemente. Ni abogados ni reos tenemos porqué sufrir conductas prepotentes como estas. Que si son así delante de todas las cámaras de televisión del Reino, cabe preguntarse hasta qué extremos pueden llegar en procesos menos mediáticos.

En definitiva, España merece una imagen de su Justicia mucho mejor de la que transmite la Juez Murillo. Y conductas como esa hacen que no sobren en absoluto gestos de contundente imparcialidad como el de Bermúdez.

Comentarios

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Autor: Feynman
Fecha: Domingo, 14 de febrero de 2010
Hora: 11:34

Toda la raz?n, en ambos casos.

Sin embargo, puedo entender a los primeros, quiz? no tanto a la segunda. Que una v?ctimas de terrorismo se manifiesten cual sindicalistas desairados no es buena imagen, pero al menos es una imagen comprensible ante la impotencia. Una impotencia generada por unas leyes que favorecen claramente al reo e ignoran y desprecian por completo a las v?ctimas.

La actitud del juez es intachable, el orden de la sala debe mantenerse para que el proceso vaya a buen fin. La cuesti?n es que las v?ctimas han debido de pensar que si a los acusados etarras se les permiten todo tipo de aspavientos, manifestaciones e insultos ante la pasividad de muchos jueces, por qu? a ellos no se les va a permitir exhibir unas pancartas de protesta.

La actitud de la segunda es inexcusable porque no estamos ante una v?ctima afectada emocionalmente, sino ante una se?ora juez que cuenta con una formaci?n y que sabe que su deber es mantener su neutralidad en el proceso.