Es Rajoy quien hace las listas
Aguirre prefiere un enemigo de Izquierda Unida antes que un hijoputa de su propio Partido. Todos quietos, que Rajoy es quien hace las listas. Mientras tanto, Gallardón afirma que se pasa por su particular Arco del Triunfo la obligación estatutaria de apartar al Vicealcalde de Madrid, el microbio Manuel Cobo, de sus cargos tras su sanción de suspensión temporal de militancia. Pero que no se mueva nadie, que es Rajoy quien hace las listas. Ricardo Costa, mientras tanto, se empeña en no explicarse porqué ha sido objeto de idéntica sanción que Manuel Cobo. Muy probablemente Francisco Camps está contando los días para reintegrarle a sus puestos. Pero con cuidadín, que es Rajoy el que hace las listas. Mientras, Núñez-Feijóo, el amigo de la imposición lingüística, no pierde recato en demostrarnos que es lo que hace uno de esos Elegidos que logra entrar en una de esas listas que con tanto ahínco elabora Mariano Rajoy, esa especie de Escriba sentado que desde su despacho de Génova 13 plasma por escrito laboriosas relaciones de nombres y los distribuye, según infalibles criterios, en los golosos puestos de salida de cada circunscripción y comicio. Es Rajoy quien hace las listas.
Cospedal, por su parte, lo tiene claro: La política energética y de agua del PP está supeditada a sus posibilidades de presidir Castilla-La Mancha. Es decir, de encabezar con éxito otra lista de esas que elabora Rajoy, la infatigable lucecita de Génova 13 que garrapatea guarismos y emborrona cualquier vestigio de principios en algún cuaderno -no sabemos si azul- quitando allí y poniendo acá en algún preclaro afán de que le vaya cuadrando su contabilidad electoral.
Que mal deben estar las cosas en el Partido Popular cuando Génova (ese ente con tintes de Esfinge o de hecatónquiro de cien brazos y cincuenta cabezas que hablan como una sola) debe esforzarse una y otra vez en recordarles a todos no sólo la autoridad suprema del Líder, sino también la fuente de tal autoridad: Es Rajoy quien hace las listas, repiten insistentemente de forma ostentosa, con descaro, sin vergüenza ninguna.
Y es que una vez perdido cualquier atisbo de principios más allá del de ganar elecciones, sobra cualquier recato o pudor a la hora de enseñar el verdadero alcance del látigo del Jefe: Es Rajoy quien hace las listas y quien decide, por lo tanto, quien medra y quien no en política. Es Rajoy quien hace las listas y, por lo tanto, quien enaltece o avasalla según los merecimientos y el servicio de cada cual. Es Rajoy quien hace las listas.
Y en eso está Rajoy en estos días. Meditabundo. Silente. Inanimado, casi inerte para el observador no avezado. Sumido en sus pensamientos y sin apenas levantar la mirada de sus cuidadas listas, listados, relaciones, partijas, inventarios, registros, catálogos , letanías, enumeraciones y directorios mientras el resto del principal Partido de la Oposición se le descompone en sus narices y le toma por el pito del sereno a sus espaldas.
Mientras tanto en Santa Pola... un Registro de la Propiedad espera pacientemente a su titular. Allí sí que se va a hartar Rajoy de hacer listas.












