Viernes, 29 de enero de 2010

Con el Euro a toda costa

¿Recordais estos anuncios tan monos con muñecotes de plastilina para hablarnos de lo afortunados que éramos por entrar en el euro? Rato, Montoro y Aznar no cabían en sus respectivos pellejos. Íbamos por el mundo presumiendo de milagro económico y nos las prometíamos muy felices gracias a la moneda única.

Ahora resulta que estamos en quiebra. Pero no suelten ustedes el remo, galeotes del PIB, que nos va a hacer mucha falta.

Los antiguos, más sabios y a la vez (o a causa de ello) más bestias quenosotros, lo tenían claro: Lo peor que le podía suceder a un capitán de navío en una batalla era una rebelión de los propios remeros. Mucho más grave que el fuego a bordo. De ahí que encadenaran a los remeros a lapropia nave, como seria advertencia de que sus vidas iban indefectiblemnete unidas al destino de la galera para la que remaban: La harían sobrevivir... o se hundirían con ella.
En estos últimos días y con el navío griego a punto de irse a pique, es la galera de España la que amenaza con terminar en el fondo del océano.La amenaza de bancarrota del Reino es real y palpable. Aparte de los planteamientos de base, expuestos innumerables veces en este blog (autopista al corralito, solidaridad entre ladrones)  Ernesto Milá nos da desde Infokrisis una clave más: El puro y simple exceso insostenible de gasto público que tiene el Estado.

Milá señala como primera vía para un recorte inmediato de gasto público la repatriación masiva de inmigrantes a los que señala comoprincipal fuente de gasto público del Estado en estos momentos. Desde luego, tiene razón. Lo que pasa es que el problema del gasto público,aun siendo importantísimas las partidas presupuestarias destinadas directa o indirectamente a inmigración, es mucho más importante que la presencia en nuestro país de seis millones y medio de extranjeros de los que sólo un millón y medio cotiza a la Seguridad Social.

En cuanto a los problemas estructurales, Infokrisis señala de pasada el más grave: La inoperancia del sistema político de 1978.

En el mismo sentido, el análisis de Roberto Centeno es infinitamente más contundente: El actual modelo de Estado es, de base, insostenible.Motivo por el cual vamos directos a la quiebra del Estado. A algo tan impensable como que, de pronto, un funcionario no reciba su nómina, un parado no cobre su prestación, un jubilado no encuentre en su cartilla el ingreso de su pensión... y todos los españoles se vean de un día para otro con sus cuentas corrientes redenominadas en pesetas. Así de cruda está la situación.

 En este escenario, la mejor posibilidad entre las existentes pasa por la realización de reformas estructurales inmediatas y consensuadas entre Gobierno y Oposición, previa crisis en caena de entidades bancarias (esencialmente, Cajitas de Ahorros). Pero eso no va a suceder porque el iluminado Rodríguez no se da cuenta de lo profundo que es el abismo y la calamidad Rajoy está demasiado ocupado en no decir nada que le estropee la inercia positiva de las encuestas.

La otra opción en positivo (y tiene tela)  es la de Alberto Noguera: Mandar a la Ministra Salgado a negociar un rescate de la Unión Europea, que en cualquier caso nos va a obligar a asumir nuestra realidad económica y social: No se puede torear con botas de esquí y nos toca trabajar más... por menos.
En cuanto a las opciones negativas, pasan indefectiblemente por una campaña como la de Los García, pero a la inversa, para convencernos de lo bueno que es volver a la peseta. En Lidl ya la están llevando a cabo.

Ahora bien... ¿Queremos realmente dejarle a nuestros políticastros el control de la máquina de imprimir billetes? Porque yo desde luego lo tengo claro: Prefiero deflacionar con un euro  controlado por Francia y Alemania... a hiperinflacionar al estilo argentino con una peseta en manos del PPSOE. Noguera tiene razón: Acabaríamos como en Weimar, sino peor. La salida del euro no es la solución, sino que sería el abismo.

La solución pasa por deflacionar: El hundimiento del precio de los inmuebles -que no es otra cosa más que ponerlos en su justo valor- ayudará a que con una congelación salarial de caballo (que equivaldrá de facto a una reducción de los mismos merced a la inflación) podamos ponernos a exportar para pagar nuestra deuda externa y emplear nuestros excedentes de mano de obra.

Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Clasicismo Contemporaneo
Fecha: Viernes, 29 de enero de 2010
Hora: 22:32

?Tendr?n lo que hay que tener para deflacionar?

El problema es que queda m?s demag?gico y populista el salirse /expulsarnos del euro con el euroescepticismo como excusa: "no nos quieren en Europa"; "nos vamos a montar una moneda que se van a cagar los europeos"...

Aunque visto desde el punto de vista del que no tiene deudas ni nada que perder o ganar, volver a los niveles de vida de hace diez a?os puede incluso parecer positivo (nos quitar?amos muchos pajaritos de la cabeza de nuevos ricos que nos hemos intentado implantar).

Un saludo
Autor: Clasicismo Contemporaneo
Fecha: Domingo, 31 de enero de 2010
Hora: 20:23

Lo de la vuelta a los niveles de vida de hace diez a?os era por el supuesto de la devaluaci?n interna / intervenci?n franco-alemana. La expulsi?n nos acabar?a llevando a una Guerra Civil.

Por cierto, al parecer se est? barajando la posibilidad de vender el Aeropuerto de Ciudad Real al Ej?rcito Americano. No s? qui?n mencion? que una de las posibilidades de saldar la deuda era vendiendo a trozos el pa?s.

Un saludo.