Domingo, 24 de enero de 2010

USA: Cuando los supervillanos defienden al hombre com?n

El cómic ha sido Amazing Spider-Man 612. El supervillano es el vapuleadísimo Electro, uno de los habituales enemigos de Spider-Man, que trabajaba para la compañía eléctrica hasta que un accidente le dotó de superpoderes eléctricos que, esencialmente, le convirtieron en una compañía eléctrica ambulante.

El caso es que el DB, el antiguo Daily Bugle en el que trabajaba Peter Parker -que JJ Jameson vendió a un tipo sin escrúpulos llamado Dexter Bennet- ha sido rescatado con dinero público de los contribuyentes neoyorquinos. Y Electro se ha convertido en el líder del movimiento de protesta, con un manifiesto de sentido común  (podeis verlo y leerlo aquí) que ha enardecido a las masas trabajadoras de Nueva York.
Esto sucede mientras Norman Osborn -el Duende Verde, ahora reconvertido en la inspiradora figura que ilustra estas líneas, bajo el no menos inspirador seudónimo de Patriota de Hierro- sigue al mando de la totalidad de los super-héroes de los Estados Unidos de América, que se dividen en a) Héroes de siempre que han decidido unirse a la Iniciativa de los Cincuenta Estados (consistente en desplegar un equipo de super-héroes pagados por el Gobierno Federal en cada Estado americano) y b) Supervillanos -reformados o no- que han sido perdonados por sus pasados crímenes a cambio de aceptar integrarse en dicha Iniciativa.

Además de todo esto, Norman Osborn emplea bajo cuerda a otros supervillanos que han aceptado mantener un perfil bajo a cambio de cierta inmunidad.

Los héroes que han decidido quedarse fuera -grupo que incluye a Spiderman y al grueso de los tradicionales Vengadores, aparte de a otros secundarios- lleva meses fuera de la ley o encarcelado. En idéntica situación se encuentran los villanos que no han aceptado ni integrarse en la Iniciativa, ni entrar a formar parte de la entente secreta con Osborn, quien es en este momento absolutamente intocable debido a los palpables resultados positivos de su gestión, su hábil política mediática y sus excelentes relaciones con la Administración Obama.

El encaje de Electro -Maxwell Dillon- en esta situación es el de un inadaptado que se ha quedado fuera de todos los tratos posibles: Ni perdón oficial por sus crímenes, ni acuerdo extraoficial con las alcantarillas de Washington. Y por si todo lo anterior fuera poco, encima necesita desesperadamente un carísimo tratamiento médico para evitar que sus superpoderes, sobre los que paulatinamente va perdiendo el control,  terminen matándolo. Pero eso no le impide convertirse en un líder para miles de trabajadores americanos indignados por el intervencionismo estatal.

Por supuesto, no cabe la menor duda de que Electro terminará intentando sacar provecho de la situación y -con toda probabilidad- cagándola en el proceso. Pero no deja de ser significativo desde el punto de vista sociológico que en plena crisis económica los cómics de Marvel se hayan pasado todo el año 2009 -y tiene pinta que también el 2010- no sólo con los supervillanos al mando del cotarro, (puesto en el que fueron colocados por Bush y en el que les mantiene un Obama que no se entera) sino además lanzando proclamas contra los rescates de empresas y conectando así con buena parte de la sociedad americana que observa escandalizada como el dinero de sus impuestos se utiliza para enjugar la mala gestión de algunos.

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