I+D Feminista (II): Modelos femeninos en el cine, el origen del mal
Si ayer comentábamos la última ocurrencia del feminazismo, hoy muy bien podemos hablar del origen de esta visión sesgada del género y de su difusión masiva en nuestra sociedad. Y es que en nuestra opinión, el gran vector de difusión delas tesis feministas más radicales fue, desde el segundo tercio delSiglo XX, pero en especial desde la segunda mitad del mismo, el cine.Y es que aparte de la clasificación porgéneros o subgéneros, la gran mayoría de las películas puedenc lasificarse con relativa facilidad como "película para hombres" o"película para mujeres". Y los valores e ideas, la propia visión del propio sexo y del opuesto que transmite cada uno de estos tipos de cine son radicalmente distintas. Veámoslo:

Las películas "para hombres" se reconocen fácilmente por un rasgo común muy fácilmente identificativo: Las co-protagonistas femeninas son en general mujeres idealizadas, bellas, inteligentes, ingeniosas, de ideas muy claras, valientes y decididas que lo mismo saben tunear un coche y conducirlo a velocidades astronómicas que disparar o noquear a varios adversarios con nociones de artes marciales. La Princesa Leia de Star Wars, las sucesivas Chicas Bond, LaraCroft o las diversas compañeras de Indiana Jones son todas ellas ejemplificativas de lo que estoy diciendo. El cine "para hombres"promueve, de hecho, la idealización de la mujer. Si lo hace apelando a una tendencia a esa misma idealización ya preexistente en los varones o si lo que intenta es, de hecho, implantar culturalmente dicha idealización es algo que dejo a la opinión de antropólogos y sociólogos, pero yo me inclino por la segunda opción por una razón muy sencilla: Aún no he visto ningún estreno reciente en el que un Rhett Butler bien plantado sea capaz de cogerle las justas medidas a una víbora porqueyolovalguista del pelaje de Scarlett O´Hara.
Encambio, el cine "para mujeres" es radicalmente diferente en su planteamiento de las diferencias entre los sexos y su argumentación, reducida a lo esencial, suele ser la siguiente: Mujer despreciable por algún motivo -dado que si la protagonista es demasiado perfecta suscita rechazo entre el público femenino- logra salirse con la suya y triunfar en un mundo poblado por a) Arpías aún peores que ella y b) Hombres retrasados mentales.
Mención aparte merecen los héroes de las películas femeninas los cuales responden a patrones esencialmente idénticos: Se trata de guapitos de cara no muy espabilados. A veces con dinero. Y a veces con formas de macarra o salvaje que la fémina logra domesticar a su gusto. Veamos algunos ejemplos:
La Cenicienta (1950): Cenicienta es una mujer esencialmente subnormal y cobarde que acepta vivir en una situación de semiesclavitud porque es consciente de que fuera de la fortuna de su difunto padre, que administra su madrastra, no vale para ninguna otra cosa. La única esperanza de Cenicienta para salir de esta desesperada situación es encontrar un marido que la mantenga. Elpríncipe es, aparte de un buen partido, un pan sin sal ideal para que una cualquiera como Cenicienta,con la ayuda de esa amiga-asesora que todas las mujeres tienen, lo cace sin demasiados problemas.
Similares argumentos los podemos ver en La Bella Durmiente (1959) en la que la protagonista no pone absolutamente nada de su parte durante todo el metraje, dejándose mangonear por la bruja mala hasta que el pobre hombre que es el príncipe lo hace absolutamente todo por rescatarla.
Desayuno con Diamantes (1961): Suaviza ,para hacerlo más digerible, el argumento de la novela original. Pero lo esencial sigue en pie: Una mujer que no le hace ascos a nada (desde ejercer comocorreo de un mafioso encarcelado hasta, implícitamente,prostituirse) con tal de mantenerse sin dar ni golpe a la espera de cazar un marido rico que la mantenga. El protagonista masculino es un mero comparsa igualmente despreciable en todo... pero que también pasa absolutamente por todos los caprichos del personaje encarnado por Audrey Hepburn.
Grease (1978): Olivia Newton-John es un prototipo de pija-pedorra que no sólo logra domesticar al más macarra de la pandilla sino que además cambia -según ella a mejor- tras una profunda reflexión interior que le hace renunciar a sus creencias, valores y estética para adoptar las del grupo de putones verbeneros que maneja el cotarro en su nuevo instituto. Una de las moralejas de este film sería algo así como"Si todas adoptamos los mismos patrones de conducta de mierda, obligamos a los hombres a aceptarlos como normales sí o sí".
El Amante de Lady Chatterley (1981): Lady Chatterley es una adinerada ama de casa inglesa con una vida normal y correcta. Su marido queda paralítico en la guerra y los trabajadores de las minas de carbón compadecen a la mujercita podrida de pasta. Introduce el tema de la infidelidad femenina de una forma muy curiosa: Todo el entorno de la protagonista celebra y apoya su relación con el jardinero. Todo un ejemplo de solidaridad femenina.
La Guerra de los Rose (1989): Un matrimonio aparentemente perfecto se divorcia por una estupidez. Tras el divorcio, le mujer utiliza toda clase de artimañas para hacerle la vida imposible a su ex y apoderarse de su casa, incluyendo simular una reconciliación con una felación que acaban en desgarro de pene. Lo peor,sin duda, es el final: Mueren los dos. Es decir, consiguió llevarse por delante al pobre hombre. El sueño de miles de divorciadas, en las mejores salas.
Pretty Woman (1990): Riza el rizo de La Cenicienta y Desayuno con Diamantes poniendo como protagonista directamente a una puta,que aprende a enganchar a un abogado ya entrado en años y gastar bien su dinero. La escena de la película más memorable para un amplio número de mujeres es cuando la prostituta y su cliente ricachón se van de compras. Paga él, naturalmente.
El hecho de que esta última película arrasó en cines, arrasó en vídeo,arrasa en la tele y aún arrasa en DVD y no digamos nada en p2p, no deja de preocuparme. Y hay que mencionar que desde el estreno de esta peli, tanto el género del cine femenino como el nivel de contravalores que transmite ha crecido exponencialmente y cada vez con mayor descaro.
La Bella y la Bestia (1991): Una porqueyolovalguista de libro se cree infinitamente mejor que todo lo que tiene a su alrededor, dado que ella es culta, inteligente, bonita y, en general, perfecta. Por ese motivo, tiene a bien enamorarse de un tipo peludo, maleducado e incapaz de caerle bien a nadie que, por supuesto,ella logrará civilizar. Al final de la película, resulta que el impresentable del novio se convierte en un prototipo de belleza, finura, elegancia... y riqueza. Mención especial a la escena en la que los jóvenes del pueblo se lanzan al rescate de Bella (que así se llama la protagonista), rescate al que naturalmente ella se resiste con todas sus fuerzas porque cualquier argumento racional sobre la inconveniencia de liarse con un ser como la Bestia es, en la mentalidad feminista, completamente banal respecto al deseo inconfesable de hacer lo que le da a una la real gana en cada momento.
El Primer Caballero (1995): Un Sean Connery enorme en el papel de Rey Arturo se comporta con la máxima nobleza que se le puede pedir a un hombre y a un gobernante jurando lealtad a la causa de Ginebra (que manda en un pequeño reino asediado por todas partes) tanto si se casa con él, como si no. Ginebra le recompensa casándose con él para, inmediatamente después,cornearle con el valiente Richard Gere. Lo preocupante del asunto es que casi cualquier espectadora tomada al azar comprende la actitud de Ginebra. Vergonzosa.
Titanic (1997): Otra película preocupante. Una niña rica, que lo tiene todo y que se va a casar con un millonario conoce a un don nadie que le hace perder el norte. Aparte de la -a estas alturas ya casi recurrente- disculpa para la infidelidad, tenemos el hecho de que el don nadie se sacrifica para que ella viva, mensaje que ahonda en la tradicional creencia (esta sí que la aceptan las faminazis) de que la vida de una mujer es más digna de ser salvada. A destacar el hecho de que la moza no se plantea en ningún momento dejar a su prometido, podrido de pasta. Simplemente...desea a Di Caprio y lo desea ya.
Más Allá de los Sueños (1998): Con un mensaje casi tan demencial como el de Pretty Woman. Una mujer depresiva hace pasar un verdadero calvario al imbécil de su marido, al que se niega a permitir escapar de un infierno de victimismo y demencia por ella misma generado. Esta película no hace más que fomentar la idea de que las mujeres tienen derecho a lloriquear, deprimirse, empastillarse,adoptar trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, obesidad), y en definitiva, practicar el victimismo más exacerbado para conseguir la atención, el afecto y lo que les dé la gana del varón... y que el papel del hombre en una pareja es aceptarlo sumisamente. (Véase la diferencia respecto ala película de Lady Chatterley, en la cual los papeles y los mensajes se invierten).
El Diario de Bridget Jones (2001): Bridget Jones es una mujer neurótica, gorda y no demasiado lista que consigue conquistar al hombre de sus sueños (el cual es -por supuesto- un anormal gusiluz guapito de cara y con dinero) a través, esencialmente, de la pura suerte. en las más descabelladas idioteces. Bridget es un peligrosísimo modelo de conducta femenino que basa su existencia en buscar como sea un pagafantas vitalicio a través de sucesivos comportamientos entre lo chabacano y lo psiquiátrico. Y todo le sale bien por pura chiripa. ¿Para qué esforzarse en lo más mínimo en superar los propios problemas y retos? Basta con desear las cosas y se hacen realidad. Y si no se hacen realidad... pues siempre nos queda la solución vista en Más Allá de los Sueños (no la intenten en sus casas).
Estoy seguro de que mis amables lectores serán capaces de completar por sí mismos el listado con muchas otras películas de parecido pelaje. Pero queda claro que el prototipo de mujeres y de conductas femeninas que la filmografía destnada a mujeres viene promoviendo, sobre todo últimamente, va paulatinamente acomodándose más y más a patrones de conducta no de lucha de sexos, sino de masacre abierta.
Y las aficionadas a estas películas, las que lloran o se identifican con sus protagonistas, son las mujeres del hoy y del mañana.
¿Verdad que da miedo?












