Jueves, 14 de enero de 2010

I+D Feminista (I): Posavasos antiputas

La ideología de género es una algo de difícil encaje en cualquier corpus ideológico plenamente existente y ello por una buena razón: Partir de la base de que entre uno y otro sexo existe una oposición tan significativa y total como para dar forma a una ideología, esto es, a un cuerpo doctrinal completo, es una suposición tan arriesgada y contra natura que  da la impresión de que sólo puede ser defendida racionalmente por un puñado de radicales de mentalidad turbulenta.

Sin embargo, la vertiente femenina de esta ideología ha logrado inexplicablemente calar entre el progresismo español. Y puede decirse, además, que la izquierda ha logrado en gran medida la cuadratura del círculo en términos electorales: Poner a caer de un burro  y dejar en franca inferioridad jurídica y legal a ese 48% del censo electoral compuesto por hombres y al mismo tiempo no recibir castigo electoral alguno por parte de ellos.

La última vuelta de tuerca, el último subproducto del I+D delfeminazismo español en su cruzada por la criminalización del hombre, es una campaña de posavasos contra la prostitución.


Se compone la campaña de una serie de viñetas en las que se dan como ciertos tres hechos más que discutibles, a saber:

1) Que la mayoría de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen forzadas por supuestas "mafias" o "proxenetas", cuando lo cierto es que la mayoría de prostitutas lo son como vía para lograr dinero fácil en unas cantidades tales como no podrían obtener de ninguna otra actividad.

2) Que la prostitución es un fenómeno que se da solo entre clientes masculinos y prostitutas femeninas, ignorando total y absolutamente la existencia generalizada de prostitución masculina ligada generalmente a los ambientes homosexuales.

3) Que la prostitución en sí misma supone un menoscabo de los derechos de quien se prostituye, lo cual solo es cierto en los pocos casos de mujeres forzadas.

Que la prostitución en España -y en Occidente en general) es un fenómeno protagonizado por mujeres libres es algo difícilmente discutible para cualquiera que conozca mínimamente el tema. En mi trabajo profesional como abogado penalista he llevado la defensa de varias prostitutas. Todas ellas trabajaban de fiorma voluntaria. No ejercían su actividad ocultándose, ni forzadas, sino de forma libre y voluntaria. Dos de ellas eran incluso extranjeras que habían venido a España para dedicarse al oficio más viejo del mundo. Ellas mismas se anunciaban en prensa o se exhibían en lugares públicos o trabajaban ocasionalmente en clubes de alterne mediante cuidadosos pactos con los dueños de los mismos a los que pagaban una cantidad diaria por su alojamiento, comida y cambios de sábanas.

Y el resto se lo quedaban ellas, que eran totalmente libres de ir, venir y gastar. Parece ser que muchos vendedores ambulantes  de joyas, zapatos, relojes y bolsos recorren estos lugares durante el día hacen su agosto vendiendo sus artículos a estas mujeres "esclavizadas".

 Lo que es más impresionante: En ningún caso estas mujeres conocían o habían visto a las "esclavas sexuales" que tan habitualmente abren los noticiarios. No digo que no existan. Simplemente digo que la trata de blancas es un fenomeno absolutamente marginal y muy alejado del fenómeno masivo que nos vende la prensa.

 Es una estupidez pretender que se puede mantener en la esclavitud a decenas de mujeres contra su voluntad... cuando estas mujeres se encierran día sí día también con tantos hombres distintos a los que pedir que eventualmente llamen a la Policía. Para entender porqué las denuncias de explotación sexual y las supuestas desarticulaciones de "redes" que "esclavizan" a miles de mujeres son bombas mediáticas absurdas, hay que comprender también que en España... ser víctima de explotación sexual otorga automáticamente un permiso de trabajo y residencia.

Para muchas inmigrantes extracomunitarias, esta denuncia es la única vía de acceso a ese permiso. De ahí que, a ojos de los empresarios del alterne, el primer requisito para que una mujer ejerza la prostitución en su local es, precisamente, el que tenga los papeles en regla. Lo contrario es prácticamente garantía de redada, detención y portada del telediario. Muy probablemente, bastaría una mínima modificación en el Reglamento de Extranjería para que dejaran de "desarticularse" supuestas "redes de trata de blancas" a raíz de la "denuncia de una de las mujeres explotadas".

El feminismo hispano, sin embargo, la ha tomado con la prostitución, por razones muy parecidas a las que han llevado a las mujeres españolas (sobre todo en zonas rurales) a una especie de xenofobia de género Made in Spain contra la mujer extranjera: Se trata de favorecer por todos los medios posibles un modelo de sociedad en el que la norma sea el sometimiento total, no sólo legal y jurídico, sino incluso psicológico, del hombre a la mujer en todas las esferas de la vida. La esencia del argumento la expone Alberto Noguera en un post cuyo título no puede ser más claro.

Y en ese sentido, la campaña de los posavasos tiene mucho más sentido: No sólo se va a ahondar en el ataque a la prostitución en detrimento de la libertad sexual tan querida por la izquierda... sino que además se pretende obligar a cientos de miles de hombres, puteros, no puteros o aficionados al mus, a verse a sí mismos como seres execrables.

En 1995, las primeras feminazis pensaron imbécilmente que terminarían con la prostitución penalizando al proxeneta. En su imaginario colectivo, no había otra explicación para que miles de mujeres ejercieran la prostitución en España más que una explotación sexual salvaje  comandada por hombres de baja estofa. Hoy, quince años más tarde, apenas hay proxenetas... pero hay más putas que nunca. Y las preclaras mentes feministas han dado con la solución: Criminalizar a los clientes, malvados hombres todos ellos.

La solución realista al problema, esto es, regular el ejercicio de la prostitución, no entra en los parámetros de la izquierda feminazi que nos gobierna. En cuanto a la solución idealista, esto es, penar la prostitución con penas de cárcel... es algo que ni siquiera se plantea. "Somos mujeres. Cuidamos de las nuestras" podría ser perfectamente el lema del Ministerio de Igualdad. Las multas, para los clientes. Que para eso son hombres.

Comentarios

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Autor: Xesca
Fecha: Martes, 25 de mayo de 2010
Hora: 16:42

jajajaja

Es sin duda la justificaci?n de putero m?s graciosa que he visto.
Lo que me parece m?s curioso es que intentes hacer estudios sociol?gicos basados en tu imaginario colectivo, sin pruebas, sin an?lisis, lleno de prejuicios.
Hubiera sido m?s f?cil decir:me gusta hacerlo con putas, ?y qu??
Todos te hubi?ramos entendido, y todos contentos.