Martes, 12 de enero de 2010

A prop?sito del Aborto

La última imbecilidad de los abortistas de derechas agrupados en HazteOír y similares y que tan bien han retratado repetidamente Orisson (con su especial talento a la hora de dar agradable forma escrita a los cabreos más contundentes), Museros (con un estilo más académico y más sistemático) y el Embajador (una especie de personificación bloguera del sentido común) es la de implicar a un  Jefe del Estado sin facultades algunas en el debate político.

AMDG condensa el principal problema de este empeño en una sola frase: "Al final tendrán el aborto y habrán puesto en jaque a la Monarquía". Y para aquellos de mis lectores víctimas de la LOGSE, el argumento lo desarrolla muy acertadamente, Terzio.
Me parece muy discutible el que un Reino como articulación política que enlaza a un pueblo con su Historia, sea consustancial al  cristianismo.  Los puritanos de las Trece Colonias no tardaron lo más mínimo en adaptarse a una República.  Y las ex-colonias españolas, católicas en su inmensa mayoría, siguen organizadas como Repúblicas. Sin embargo, sí es cierto que la mera figura del Rey otorga una estabilidad especial a cualquier articulación política y que la supresión de la figura del monarca es históricamente abrir las puertas al aventurerismo político más absoluto.

Ejemplos no nos faltan. Las dos repúblicas que sufrimos en España fueron respectivamente una tragicomedia y una tragedia sin paliativos. La inestabilidad de las ex-colonias españolas -todas ellas Repúblicas- no es casual. La Historia política de Francia, que lleva encadenadas seis Repúblicas desde finales del siglo XVIII, para una media de una Constitución republicana cada 36 años. Si sumamos las Constituciones monárquicas o imperiales, la media puede llegar a situar a nuestro vecino del norte en la misma liga que los visigodos en cuanto a estabilidad política.

Una característica de la mayoría de las situaciones de inestabilidad que se crean tras prescindir de la Monarquía es que mayoritariamente se trata de tensiones de inspiración digamos colectivista. Totalitaria incluso. La tentación de anteponer derechos colectivos (de la Nación, de la "clase obrera", "de los pueblos", etc...) a derechos individuales tales como las libertades políticas, religiosas o económicas es una constante en las Repúblicas. Y no se da en absoluto o se dan de forma increíblemente leve en comparación, en los Reinos de tipo cristiano (los reinos islámicos, por ejemplo, son otro cantar).

Podemos repasar ejemplos: Quema de conventos, masacre de La Vendée, revolución leninista, bolivarianismo venezonalo. Y el resultado final lo podemos sintetizar fácilmente en una sola frase: Los porcentajes de nuestros ingresos que el Estado nos obliga a entregarle en forma de impuestos no ha dejado de subir desde 1793. Vale la pena reflexionar sobre porqué esto es posible.

Cuidado pues con los ataques contra la Monarquía. Porque la Historia nos demuestra que al fin y a la postre  la tendencia general de las Repúblicas es hacia el totalitarismo. Lo cual no deja de tener cierto sentido, ya que la República es una puerta a través de la cual puede acceder cualquier aventurero a las más altas magistraturas de un Estado. Con contadas excepciones (y pienso ahora mismo en  Manuel Godoy) los más lamentables aventureros que nos ha dejado la Historia Política del mundo cristiano son, de hecho, republicanos o han actuado al amparo de Repúblicas. Pienso en los demagogos de Atenas. Pienso en determinados maestres del Temple. Pienso en revolucionarios de variopinto pelaje.

Y es que de alguna forma, la combinación del cristianismo con la tradición de la personificación del Estado en una línea dinástica, en una familia, da lugar a una forma sui generis de contrato social: La familia reinante no deja de estar compuesta por personas y en tanto que tales son percibidas por aquellos sujetos a su reinado de tal forma que, si bien suelen estar por lo general dispuestos a defender al Rey, suelen mostrarse intransigentes a la hora de juzgar sus arbitrariedades. Pensemos en la Guerra de las Comunidades en Castilla. Pensemos en las Germanías. Pensemos en el Motín de Esquilache... o en el Motín del Té. El significado de la Monarquía en un contexto cristiano significa políticamente estabilidad y freno a la arbitrariedad antes que sumisión al poder.

Las Repúblicas, por su parte, no se encarnan en personas... sino que pretenden ellas mismas encarnar valores. Las Repúblicas se deifican a sí mismas como máxima expresión de "la Libertad", "la Nación", "la Clase Obrera" y todo ese largo reguero de etcéteras.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el aborto? Pues algo, aunque poco. Esencialmente: Que nada le gustaría más a la izquierda española que lograr no sólo el aborto libre (que el Parlamento aprobará y el TC bendecirá) sino además un debilitamiento de la Monarquía por la vía de desgastarla mediante peticiones que no tienen la más remota posibilidad de lograr el menor éxito. ¿Les parece a ustedes que Zapatero es poco aventurero? Pues imagínenle en la III República. Por eso la iniciativa para que el Rey no firme la ley del aborto es tan disparatada como peligrosa.2x1 para la progresía, de derechas y de izquierdas, que nos malgobierna.

Terzio, además, no se priva de tirar con bala contra una Jerarquía eclesiástica la que hoy -que me siento particularmente inclinado al ejercicio de una caridad extrema- me contentaré con llamar pasiva. Y que está -justo es decir que no en solitario- en la base del problema. Pero esa es otra historia.

Comentarios

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Autor: Orisson
Fecha: Martes, 12 de enero de 2010
Hora: 23:36

Gracias por la menci?n, Fray.

Un saludo
Autor: amdg
Fecha: Mi?rcoles, 13 de enero de 2010
Hora: 21:57

A ver qu? resulta. No me parece que haya mucho entusiasmo. A mi, la referencia a la valent?a del monarca, cuyo careto encuentro cada d?a m?s abotargado, me da la risa.

Por cierto, el Emba nos ha puesto a caldo :)
Autor: Fray_Fanatic
Fecha: Jueves, 14 de enero de 2010
Hora: 13:58

Es que es un radical. Cualquier d?a ya no le ajunto :P