lunes, 11 de enero de 2010

El AntiMinisterio de Cultura sigue adelante con el cierre de webs sin autorización judicial

Uno piensa que la función natural de un Ministerio de Cultura debería existir para favorecer el acceso universal de los ciudadanos a las obras culturales. Y que esto debería llevarse a cabo, entre otras medidas, mediante la subvención de todo o parte del coste de dicho acceso (entradas de museo o cine para jóvenes y jubilados, por ejemplo). O, pongamos por caso, limitando los derechos de explotación en exclusiva de las obras culturales para que pasen cuanto antes al dominio público.

Craso error. Los Ministerios de Cultura no se dedican más que a distribuir graciosamente subvenciones no entre los ciudadanos deseosos de adquirir cultura... sino entre los productores de dicha cultura. Y no se dedican a promover la remoción de barreras legales para un fácil y libre acceso general a la cultura... sino a reforzarlas. Los Ministerios de Cultura europeos y particularmente los españoles parten de la base de que los protagonistas de los fenómenos y hechos culturales no son los ciudadanos... sino un estamento de autodenominados "creativos" que pretenden que, sin ellos, no hay creación cultural posible.

Partiendo de esta perversa tesis, los Ministerios de Cultura se dedican a subvencionar la "creación" de cultura en vez de su consumo. Y se dedican a imponer más y más restricciones, dádivas y cánones en favor de la casta privilegiada de los "creadores" y en detrimento del acceso a la cultura de la ciudadanía.

Así, se impuso hace décadas y a la chita callando un canon compensatorio en prevención de hipotéticas violaciones de derechoa de autor en folios, cassetes y VHS´s. Que Aznar amplió para incluir DVD´s y CD´s vírgenes y últimamente se ha ampliado casi hasta el infinito incluyendo una pléyade de aparatos diversos tales como faxes o teléfonos móviles. Posteriormente se impuso a los señores accionistas de empresas constituídas para hacer televisión... la obligación de invertir parte de su facturación bruta (¡no ya de sus beneficios, sino de su facturación bruta!) en algo tan ajeno a su negocio como puede ser el cine.

 De la misma forma, no se subvenciona la compra de entradas de cine... sino que se subvenciona la pura y simple creación de películas que mayoritariamente nadie acude a ver.

No se subvenciona la demanda de cultura del ciudadano... sino las necesidades de los ofertantes de productos culturales, agrupados en poderosos lobbies cuyos contactos con el poder les permiten llevar a cabo atropellos como, por ejemplo, decretar que los casos de tráfico con ánimo de lucro con propiedad intelectual ajena serán perseguidos no en vía civil, sino en vía penal. Y castigados con severas penas de prisión. Se trata de un evidente uso indebido de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado... para la protección de intereses civiles privados que solo interesan a un número muy reducido de personas y empresas empeñadas en un modelo de negocio concreto que el advenimiento de la era digital ha dejado completamente obsoleto.

No hablemos ya de las interpretaciones legales abracadabrantes que pretenden forzar determinados actores de esta industria. A fin de cuentas, los jueces están precisamente para eso. El problema aquí es la pura y simple conversión del Ministerio de Cultura en exactamente lo opuesto de lo que debería ser. Los españoles, los europeos en general, tenemos unos Ministerios de Cultura que se dedican a hacer exactamente lo que uno esperaría de su doble maligno. Tenemos AntiMinisterios de Cultura empeñados en nadar completamente a contracorriente de los avances tecnológicos y del interés general de la ciudadanía. Entes que no se dedican a tratar de limitar los derechos de los creadores en beneficio del público... sino que hacen exactamente todo lo contrario, paniaguando al creador, subvencionando hasta los ojos al amiguete o al que cumple el papel preasignado de titiritero o encaja en el modelo cultural que se quiere imponer  con dinero de todos y haciendo pagar muy caro al ciudadano su acceso a la cultura mediante mil y una vías distintas.

Visto el sentido general de las actuaciones de los AntiMinisterios de Cultura europeos (y españoles) en las últimas décadas, no puede extrañarle a nadie que hayan decidido continuar con el siguiente paso lógico: La pura y simple puesta en solfa de derechos fundamentales como el de la tutela judicial efectiva. Era un paso lógico. Cuando se abre la puerta de la utilización de las Fuerzas y Cueropos de Seguridad del Estado para defender por la vía penal propiedades inmateriales privadas, cargándole así al contribuyente con el coste de defender una propiedad esencialmente indefendible en el mundo digital... el siguiente paso lógico es abolir los derechos y garantías que están estorbando la consecución de los fines propuestos. Torpedear la línea de flotación del Estado de Derecho.

¿Que perseguir y querellarse con Abogado y Procurador contra cada pobre mantero es muy caro? No se preocupe usted, que ya les persigue de oficio la Policía y se querella contra ellos la Fiscalía a costa del contribuyente.  ¿Qué los jueces no dan la razón a los lobbies de titiriteros que reclaman el cierre de webs? No se preocupen, que los quitamos de enmedio. Y si hay protestas, simplemente lo que hacemos es meter en el meollo de esta Justicia Expréss para lobbies privilegiados a la institución judicial más politizada del país... la Audiencia Nacional.

Estamos ante el colmo de los colmos de la utilización de los poderes públicos para la defensa de intereses privados. Y el problema no es Sinde, ni Zapatero, ni Rodríguez-Salmones. El problema esencial es la misma concepción tergiversada, travestida y corrompida de lo que debe ser un Ministerio de Cultura: Tenemos un AntiMinisterio de Cultura defendiendo intereses absolutamente ajenos a los de los ciudadanos. Un auténtico Mini-Yo de la SGAE donde deberíamos tener es un auténtico Luke Skywalker en lucha contra el Imperio del Mal de los lobbies de creadores. Y para mayor vergüenza, Mini-Yo y sus corifeos se permiten tildarnos de piratas. Ellos, que reparten patentes de corso.



Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Anonimo
Fecha: lunes, 11 de enero de 2010
Hora: 11:29

Yo soy muy pesado con esto, pero estamos ante la estrategia de poner un grupo de presión como coartada y parapeto para justificar lo que los políticos quieren y siempre han querido hacer.

Utilizan los partidos nacionalistas como excusa para cargarse España. A la vista está que hacen lo mismo cuando gobiernan con mayoría absoluta: Galicia, Navarra, Baleares, Vascongadas, Valencia.

Utilizan a las feministas para justificar el cargarse la presunción de inocencia de la mitad de la población y envenenar (aún más) las relaciones en las parejas (y ojo: sólo las parejas entre hombre y mujer), con la ley de violencia de género.

Utilizan también a las feministas como coartada para convertir el asesinato de nascituri en un derecho y financiar así los negocios abortistas con fondos públicos.
Autor: Anonimo
Fecha: lunes, 11 de enero de 2010
Hora: 11:33

Y ahora, después que todos votaron en el Parlamento Europeo el cierre de webs y la desconexión de internet sin autorización judicial, nos ponen a Bisbal y a Chenoa delante para que la gente se cabree con ellos (que están encantados con el "Dame pan y llámame tonto",que es de lo que viven).

Este comentario y el anterior sobre la estrategia de utilización de grupos de presión como coartada de las intenciones de los políticos de los partidos mayoritarios son míos.

Museros.
Autor: Anonimo
Fecha: lunes, 11 de enero de 2010
Hora: 13:37

Bueno, también llamaron "Comité de Salud Publica" a un organismo que e dedicaba a asesinar a la gente en la guillotina.

Desde 1793 en política no se ha inventado nada nuevo.

Embajador