Los islandeses nos dan una lección
La historia se repite. La buena noticia es que la cuarta parte de los ciudadanos con derecho a voto han firmado una petición al Jefe del Estado en la que se oponen a una ley que obliga al Estado a garantizar los depósitos que extranjeros (concretamente ingleses y holandeses) tenían en un banco quebrado. Ni más ni menos que la cuarta parte del censo electoral exige que la norma sea vetada o que se someta a referéndum. La mala noticia es que el país es Islandia, naturalmente.
Y sin embargo, la lección es doble. No solo por el pueblo islandés, que se rasga las vestiduras y se pone en pie de guerra contra una medida absolutamente alucinante... sino también por los políticos islandeses, lo suficientemente desvergonzados como para estar dispuestos a aprobar semejante cosa, que parece ser que es una exigencia de Reino Unido y Holanda para facilitar la entrada del país en la Unión Europea.
La pregunta es obligada: ¿Qué tiene la Unión Europea que tan locos vuelve a los Padres de cualquier Patria? ¿Sueldos bestiales, exención de impuestos, nulo control democrático, excusas para atropellar impunemente los derechos civiles de la ciudadanía?
No sean tan malpensados, mis queridos lectores, y sigan ustedes remando.
La pregunta es obligada: ¿Qué tiene la Unión Europea que tan locos vuelve a los Padres de cualquier Patria? ¿Sueldos bestiales, exención de impuestos, nulo control democrático, excusas para atropellar impunemente los derechos civiles de la ciudadanía?
No sean tan malpensados, mis queridos lectores, y sigan ustedes remando.












