Leña a los cerrajeros
Estoy llevando a cabo una cruzada contra los putos cerrajeros Madrid, malhadado gremio que decidió hace ya muchos años que las puertas de garajes y comunidades de propietarios, asi como los cierres en persiana metálicos de bares o tiendas existían como soporte para sus pegatinas de publicidad. Hasta el momento, mi cruzada contra estos cabrones se basa en darles avisos falsos a cualquier hora -no necesariamente intempestiva- del día o de la noche. Les llamo desde mi teléfono móvil o desde el fijo del despacho y les hago ir a cualquier calle cercana al mismo. Una vez me llaman para comprobar el inevitable error (normalmente, portal o piso inexistente) les explico con tranquilidad lo siguiente:
a) Que les he dado un aviso falso.
b) Que el motivo de darles ese aviso es que estoy harto de que ensucien mis puertas y persianas metálicas con su cochina publicidad.
c) Que además van a recibir otros dos avisos falsos para ir a calles de los alrededores antes de que acabe el mes (no siempre se los hago, pero así multiplico el efecto mosqueo).
Las respuestas son para todos los gustos. La mayoría se suelen cabrear. Pero unos pocos dan a entender que comprenden mi postura e incluso se comprometen a intentar cambiar ese modo de hacer publicidad que -puntualizan- es norma en el sector.
Quiero animar desde aquí a todos mis lectores, gente decente que paga sus impuestos, a sumarse a mi campaña personal de avisos falsos a los cerrajeros que, insensibles al elemental respeto a la propiedad ajena, se dedican a publicitarse con esas irritantes pegatinitas colocadas sobre superficies privadas que luego cuesta u pastón limpiar y pintar.
Se trata de una forma de resistencia y castigo cívico que me parece la más sencilla y eficaz posible contra unos señores que, sistemáticamente, se dedican a incurrir de forma masiva en acciones publicitarias antijurídicas poco prácticas de perseguir judicialmente.












