La carísima factura de la Banda de la Ceja
A propósito de la Disposición Adicional de la Ley de Economía Sostenible que otorga al Gobierno la posibilidad de cerrar páginas web, y de la rugiente indignación en la Red plasmada en un Manifiesto, vale la pena recoger las viñetas de dos de los humoristas gráficos de referencia entre las imbéciles izquierdas patrias: Manel Fontdevila y El Roto. Lo hacemos, en primer lugar, para ir dejando constancia de en qué lado de la línea que ha trazado el Gobierno se sitúa cada uno. Porque los bandos no pueden ser más claros: Por una parte, estamos los que creemos que las libertades y derechos fundamentales solo puede restringirlos la autoridad judicial... y por otra parte están quienes opinan que la libertad de expresión y el secreto de las comunicaciones deben quedar al arbitrio del Gobierno.
Cito a Enrique Dans para decirlo bien claro: No estamos luchando por el P2P ni por el derecho a bajarnos nada. Ese derecho ya nos lo darán los jueces (como han hecho hasta ahora) la tecnología, o la pura lógica. Esto no tiene nada que ver. Nada.
Porque aquí la cuestión que está en juego, la cuestión que realmente indigna, es el gravísimo atentado contra las libertades y derechos fundamentales que el Gobierno pretende perpetrar por mejor servir a los intereses del lobby de la Ceja. Esto no es una cuestión de dinero, como podría serlo el canon digital. Ni una cuestión de descargar gratis, como la famosa Ley de los Tres Avisos de Sarkozy.
Esto es una cuestión de si el Gobierno del Reino de España puede o no puede intervenir libremente las comunicaciones y devidir sin intervención judicial alguna cuáles páginas puede visionar el ciudadano español y cuales no. Esto es una cuestión de si España es una democracia o es un remedo europeo de la China continental.
La protección judicial del ejercicio de libertades civiles es mucho más que un grave estorbo para los intereses de la industria de la música: Es un pilar fundamental de nuestro ordenamiento jurídico. Es una pieza clave en la estructuración de cualquier democracia. No puede desaparecer sin más por decisión gubernativa, ni por la defensa de una industria, ni por lo mucho que le gustaría a Obama. Es absolutamente intolerable que la Banda de la Ceja pretenda cobrar su factura al precio de levantar en España algo parecido al Gran Firewall de China.... y más aún que el Gobierno crea adecuado restringir arbitrariamente los derechos de sus ciudadanos.
Luego, de forma muy diferenciada a todo el anterior argumentario -que, repito, habla sobre los derechos, libertades y garantías básicas en cualquier democracia- tenemos las cuestiones de fondo relacionadas con el P2P y la propiedad intelectual, que básicamente se cierran en dos: El P2P es imparable y la propiedad intelectual -interesantísima construcción jurídica absolutamente artificial- debe desaparecer.
Pero esa es otra cuestión y será tratada en otra entrada. No me cabe la menor duda de que el Ministerio de Cultura y los Muyahidines de la Ceja van a dar mucho de sí próximamente.












