Mi?rcoles, 25 de noviembre de 2009

Burbuja Inmobiliaria: El Saqueo de una Generaci?n

Llevamos un año anunciándolo y ayer empezó a oficializarse: Habrá reforma laboral. Lo que equivale a decir que habrá salariazo. La reforma estructural que necesita el país para ponernos a exportar como locos y así pagar la astronómica deuda externa acumulada al alimón por Estado y Cajitas de Ahorros ha empezado.

No diré que es una buena noticia, porque el reconocimiento de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades lleva aparejado de forma indisoluble la devaluación del país en su sentido más amplio, pero sí que era esparada... y, a mi modo de ver, incluso imprescindible. No es una economía razonable una en la que un albañil de 22 años gana más que un médico de 30.
Sabemos que el pecado original -léase la puesta en marcha de esta absurda burbuja inmobiliaria que ha destrozado España- es de Rodrigo Rato, quien tuvo la loca idea de pasar a la Historia Económica del mundo logrando el desarrollo de un país tomando como locomotora la construcción.

Rodrigo Rato es el quinto Ministro de Economía/Hacienda que más tiempo ha pasado ocupando el cargo desde que el mismo existe. Cristóbal Montoro es el décimo. Ambos tuvieron la oportunidad de crear un modelo productivo nuevo y real. En lugar de eso, eligieron jugar a corto plazo a sabiendas de que entrampaban a una generación entera y, tras ella, a toda la Nación.

Esta hipocresía se puso de manifiesto en Noviembre de 2003, cuando el Banco de España de Caruana afirmó que el precio de la vivienda en España estaba sobrevalorado entre un  8 y un 20%. Lean las declaraciones que sobre el particular hizo Cristóbal Montoro. Reléanlas. Montoro las hizo en serio, se lo aseguro.

El caso es que políticamente, la teoría económica de Rato era extremadamente populista y suponía crear artificialmente con crédito externo una enorme masa de empleo para nacionales y extranjeros evitando que ingentes masas de españolitos acabaran en un paro crónico como el de los 80, agravado por un nivel de formación mínimo.

La clave estaba en vender -y se vendió y mucho- que lo bien que lo estaba haciendo el PP desde la Moncloa era la causa de que tuviéramos en España precios inmobiliarios extravagantes(¡La Castellana al mismo precio que Manhattan! ¡Esta zona va p´arriba!) y de que  un sin-estudios como Jhonny se pudiera comprar un BMW.

Pero han pasado cinco añazos ya desde el último Gobierno en el que participó Rato y hoy el grueso del crédito a promotor y la mitad de saldo deudor familiar son post 2004.

Los créditos al promotor y las hipotecas a particulares  fallidas han empezado hace meses a corroer el sistema financiero y seguimos sin saber la fecha  y el responsable exacto de la concesión de cada crédito-tapadera otorgado desde  el tercer trimestre de 2006, cuya única finalidad fue la de llegar a 2008 sin crisis visible para engañar a la población y afrontar unos comicios de forma favorable para el Gobierno.

Se alimentó, por tanto,  la construcción y el crédito al promotor (esa especie patria tan honorable y querida), por parte de unos y otros con finalidades políticas tan cochinas como cortoplacistas.

Con todo, lo escansaloso -e incomprensible- de la deuda del sector promotor es su importe. Excesivo bajo cualquier criterio. 470.000 millones de euros.  Si dividen entre 100.000, que es el coste medio de construcción una vivienda española incluyendo el suelo, sale 4.000.000 de presuntas viviendas en manos del sector. Son demasiadas viviendas, incluso sumando obra en curso no vendida, solares y stock oculto.

Y creció a un ritmo alarmante durante  todo el 2008 en lo que tiene pinta de ser un desesperado saqueo por parte de una clase dirigente que sencillamente se va a largar dejando detrás un muerto de proporciones no vistas en España desde la Guerra Civil.

¿Cajas de Ahorro dando a mansalva créditos al promotor a sabiendas de que son incobrables, pero de que el amiguete de turno ya tendra un detalle con el responsable de concederlo? No nos extrañemos, porque  desde que Caja Castilla La Mancha financió un aeropuerto internacional en Ciudad Real, todo es posible.

La situación microeconómica en relación con la burbuja hipotecaria es complicada porque no hay más remedio que oficializar el timo inmobiliario. Es decir, explicarle a una generación entera que su piso no vale ni la mitad de la hipoteca que está pagando mes a mes. 

En particular, hacen falta dos ajustes:

1) Saneamiento de la inversión crediticio hipotecaria del sistema financiero y, en general, de toda inversión crediticia avalada con inmuebles. Aunque parezca lo contrario, no estamos en una crisis de solvencia general sino sólo en una crisis de solvencias específicas de raíz inmobiliaria que ha convertido en tóxicos a sólo una parte -aunque importante- de los activos financieros.

2) Corrección valorativa contable de los propios inmuebles, llevando a Pérdidas la diferencia, o lo que es lo mismo, reconocimiento contable de la inmensa burbuja inmobiliaria que ha habido y, por consiguiente, de la mutilación económica sufrida por tantos y tantos españolitos que se han hipotecado en los últimos años.

Tras estos dos ajustes, lo que viene no es bonito, y ello suponiendo que evitaremos un escenario de devaluación+corralito, porque la lógica política dicta que no se va a destruiir un área monetaria que ha costado medio siglo sacar adelante solo para que Juan Español pague más cómodamente su hipoteca. Podemos resumir lo principal en: 

- Una mesa de negociación tras otra en las que se irán firmando sucesivas renuncias a derechos adquiridos.

- Una bajada generalizada de precios y salarios con forma de devaluación efectiva... solo que realizada -salvo expulsión del euro- sin trampas cambiarias al estilo de las que permitieron a nuestros padres pagar sus hipotecas al 19% TAE gracias a inflaciones del 23% interanual.

- Una generacion de jovenes hipotecados explotados hasta la náusea y perfectamente conscientes de que de su explotación continua depende la competitividad del país.

- Una generación, la Generación Coñazo 45-55, jubilándose con el riñón bien cubierto por su posición privilegiada en esta burbuja piramidal que hemos tenido en la España del Ladrillo.

- Un país que, pensiones aparte (para la Generación Coñazo), va a tener partidas de gasto social mínimas. Los intereses de la deuda externa van antes.

Pero no se preocupen ustedes, que el Partido Popular tiene la solución. ¿No la adivinan? La solución del PP se llama Cristóbal Montoro. Que ahora se pone calcetines de colores y gafitas más redondas para aparentar que está en la onda. ¿Pirómanos apagando incendios? Con Rajoy es posible.


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