Jueves, 05 de noviembre de 2009

R?e, caminante: Por aqu? pas? la Burbuja Inmobiliaria (XI): Pensionistas a la calle... por avalar

Así como el asunto de las cadenas de avales entre inmigrantes ha recibido una enorme atención mediática, parece que nadie quiere hablar de los avalistas, en muchos casos jubilados, que comprometieron sus haciendas en plena locura inmobiliaria para que sus hijos pudieran acceder al pisito de sus sueños.

Pero La Verdad de Alicante nos da el primer testimonio de una situación mucho más común de lo que creemos y que podría generalizarse de aquí a poco: Pensionistas que ven embargadas sus viviendas y terminan teniendo que irse a comer a los comedores de Cáritas... por haber avalado las hipotecas de sus hijos.

Esto es real y está ocurriendo.
Vaya por delante que el principal problema es la decisión de avalar a quien no puede pagar. Que los tópicos del nuncabajismo inmobiliario se ceban especialmente con nuestros mayores. Que muchos de esos pensionistas que hoy tienen que recurrir a Cáritas se dedicaron a inculcar a sus hijos la cultureta de la fascinación inmobiliaria que dio lugar a nuestra burbuja. Y que el nivel de imbecilidad rampante necesario para meterse en determinadas inversiones inmobiliarias es parejo al que tiene que tener un pensionista para meterse a avalar a nadie. Que no se lleve nadie las manos a la cabeza: Los bancos se ddican a prestar dinero y a embargar al que no paga. Que el anciano se quede sin piso es algo que todos, anciano incluído, sabían que ocurriría cuando se firmó la hipoteca si su hijito no pagaba.

 Los directores de sucursal no han ido por ahí apuntando a nadie con armas de fuego para que se firmen hipotecas. Y en última instancia, cada uno es plenamente responsable de lo que firma. Aquí la gente se ha creido que la vivienda nunca bajaba, que nunca tepodías quedar en paro, y que alquilar es tirar es dinero. Y, en aplicación de tan sabia filosofía, entraron como avalistas en una inversión en la que preveían subidas interanuales sostenidas del 17%.

Tampoco se libran de su gigantesca parte de culpa los hijos de estas personas. Porque cuando se parte de premisas estúpidas, los resultados finales no pueden ser sino pésimos o catastróficos. Y el mercado de la vivienda en España ha sido, durante todo un lustro, un mercado puramente especulativo. Un mercado eespeculativo en el que muchos entraron  en el peormomento y se encontraron poco después con un bien ilíquido. Y no vendieron el pisoporque pensaron que podían perder un 20% de lo que pagaron... ysin pensar que dieciocho meses después, una vez embargada y subastada su vivienda por un 50% de la hipoteca, le estaban pasando el muerto a sus padres. Eso es ser un hijo deputa de cuidado.

Merece la pena, de todas formas, una revisión en detalle de determinadas figuras de nuestro tráfico jurídico. Por ejemplo, la hipoteca sobre un bien... con responsabilidad personal subsidiaria ilimitada del hipotecado. Por ejemplo, la figura del avalista con responsabilidad solidaria ilimitada.

Pero de momento, estamos ante las consecuencias lógicas de la combinación entre la idiocia y la avaricia de los pillados en la pirámide especulativa inmobiliaria y la desinformación masiva suministrada por esos medios que nos animaban, por ejemplo, a hipotecarnos en yenes.

Y ahora nos encontramos con un estallido inmobiliario que muy bien puede terminar en un estallido social. Con proporciones de drama. Drama que sus mismos actores se han buscado.


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