Lunes, 02 de noviembre de 2009

La devaluaci?n de Espa?a

Paul Krugman, Premio Nobel de Economia, nos da la razón en nuestros peores pronósticos cuando habla, en conjunción con otros expertos, de una necesaria devaluación interna que nos retrotraiga a los salarios y precios del año 2000. En definitiva, Salariazo y Ladrillazo tal y como los expusimos aquí hace meses. Va a ser doloroso -sobre todo para los hipotecados-, pero no hay otra receta que nos permita convertirnos en exportadores netos... y obtener las divisas que vamos a necesitar para pagar nuestra ingente deuda externa.

El artículo de Libertad Digital es demoledor y recomiendo su lectura para todos aquellos que aún siguen viviendo en los mundos de Yupi: No hay más remedio que ponernos a exportar, en competencia con Bratislava y no con Bruselas, porque no podemos seguir pagando 420 euros al mes eternamente a cada parado de larga duración.
Krugman, naturalmente, señala lo obvio. Lo no tan obvio es que las subidas de impuestos del Gobierno obstaculizan de hecho la necesaria reindustrialización del país. Debemos cambiar de modelo productivo radicalmente y para eso hace falta una ingente inyección de capital... que no sólo no tenemos, sino que, encima, adeudamos. Si además de tener pocos capitales incentivamos su fuga al exterior mediante subidas de impuestos... bienvenidos a la versión ibérica de la crisis a la japonesa.

 Versión ibérica mejorada. Porque la de Japón es la primera economía exportadora del mundo... y la nuestra no. Porque laq de Japón es una cultura tendente al ahorro... y la nuestra no. Y porque Japón no se dedicó a la importación masiva de mano de obra extranjera para alimentar su burbuja inmobiliaria...  y nosotros, más chulos que un ocho, sí.

 Y es que el famoso invento de Montoro y Rato, ese dúo económico que iba a darle al mundo una lección magistral de economía basada en lograr en España lo que nadie ha logrado jamás en país alguno -es decir, convertir la construcción en locomotora del desarrollo económico perenne- dio para muchas alegrías. De entrada, para importar masivamente mano de obra extranjera y llevar a cabo las irresponsables regularizaciones masivas de los Gobiernos Aznar. En segundo lugar, para proclamar que se había logrado el pleno empleo... ¡con un 7% de paro declarado estructural!. En tercer lugar, para financiar artificialmente niveles de gasto manifiestamente absurdos en multitud de pequeños  -y no tan pequeños- Ayuntamientos que vincularon su estabilidad financiera a un absurdo Esquema Ponzi Municipal de recalificaciones continuas, vulnerables a cualquier contratiempo. Ya tuvimos hace meses el primer Ayuntamiento en quiebra y que a nadie le quepa la menor duda de que le van a seguir no sólo muchos más consistorios, sino más de una institución pública que ya apunta maneras.

Las consecuencias de la política económica de Rato y Montoro, esos dos genios a los que incomprensiblemente la derecha española sigue teniendo entronizados, le han venido a España con el más inepto de los Gabinetes posibles, en plena estampida de técnicos  (Solbes, Sevilla...) que huyen para no ser responsabilizados de una catástrofe que realmente no han creado, pero que no podría venirle más grande a un Gobierno como este... y más en plena descomposición.

España se devalúa. Es decir, que empezamos a vivir en la cruda realidad de España tal como es y no en la ensoñación ladrillera con financiación franco-alemana en la que hemos estado sumidos desde principios de este siglo y que nos ha permitido durante casi una década jugar a la gran potencia: Invadir Irak y Afganistán. Romper con el eje París-Berlín. Proponer al mundo "Alianzas de Civilizaciones". Dotar a pueblecitos minúsculos de servicios propios de una grab urbe. Y presumir de cifras PIB engordadas en base a la actividad mitad piramidal, mitad especulativa de un sector inmobiliario sobredimensionado.

 Y lo que nos ha pasado como país, nos ha pasado como sociedad. Hay una generación perdida de remeros encadenados a hipotecas de duraciones absurdas a precios estratosféricos. Pero mucho más preocupante es la casta de descerebrados poligoneros a los que hemos acostumbrado a ganarse 3000 euros al mes, la mitad en B, sin tener ni el graduado escolar. Ellos son el paro estructural del 25% que nos aguarda. Va a haber exceso de coches tuneados en las páginas del segundamano. Hasta el kinkismo se va a devaluar.

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