Jueves, 22 de octubre de 2009

Liberad a Willy (y haced el favor de devolverle el m?vil)

Cabdiweli Cabdullahi "Abdu Willy", joven emprendedor somalí, fue capturado por fuerzas militares de Kenia acusado de pirata y secuestrador por haber  participado -supuestamente- en el secuestro del buque atunero "Alakrana", que faenabaen la plataforma continental de Somalia sin que hasta ahora haya quedado claro ni el pabellón que estaba usando, ni bajo cual Tratado, acuerdo o licencia pesquera desarrollaba sus labores de pesca de altura.

Lo que sí quedó claro fue el grado de desesperación de las autoridades keniatas respecto de la caótica situación que vive Somalia (su vecino al norte) para aceptar que fuera un país europeo ysupuestamente desarrollado el que se implicara en dar un ejemplo almundo con una condena ejemplarizante para "Willy", en vez de aplicarlos métodos de justicia penal comunes en el África Negra para casos similares -si bien es obligado reconocer que Kenia no es el peor ejemplo posible, sino más bien al contrario. Prueba de ello es que la República de Kenia realizó tal extradición a la manera africana, es decir, sin respaldo jurídico alguno por no existir tratados de extradición entre España (o la UE) y Kenia.

El caso es que las autoridades de Kenia se han equivocado gravemente ensus cálculos: Nuestra Audiencia Nacional, que no escatima esfuerzos ni imaginación a la hora de situarnos un poco más hacia el sur cada día,ha visto como la ocasión la pintaban calva para dejar en el ridículo más total al Reino de España y a sus instituciones una vez más.

El sainete lo inició -no podía ser de otra forma- el Juez Baltasar Garzón quien decidió solicitar la extradición de Willy para juzgarle en España por un delito de... asociación ilícita (ni siquiera por secuestro) habida cuenta que el delito de piratería no existe en España desde la reforma de 1995. El hecho de que el delito fuera cometido por un nacional de Somalia, en territorio de Somalia y de que Willy fuera capturado por fuerzas de Kenia para ser juzgado en ese país no suponía para Garzón impedimento alguno gracias a nuestro excelente artículo 65.1e de la Ley Orgánica del Poder Judicial, actualmente en proceso de reforma precisamente para evitar zascandilerías como esta (no lo intenten en sus casas).

El hecho de que Garzón realizara esta petición mientras realizaba tareas de sustitución de su compañero el Juez Pedraz  -que es a quienle corresponde en realidad ocuparse del asunto- le añade interés a la carambola (pero sigo desaconsejando que la intenten en sus casas). Elcaso es que las autoridades de Kenia decidieron acceder a la petición y entregarle a Willy a la Audiencia Nacional, ordenando Baltasar Garzón su inmediato ingreso en prisión provisional.

Hasta aquí íbamos más o menos bien. Pero en este momento entra en juego otra de las geniales maravillas de nuestro sistema jurídico: Willy alega ser menor de edad. Y, al carecer de documentación alguna (y estando Somalia como para irsea preguntar a un Registro Civil  de aquel país) Garzón ordena que sea sometido a pruebas médicas en el hospital Gregorio Marañón de Madrid para determinar su edad. Y hete aquí que la ciencia médica se declara incapaz de certificar nada... más allá del hecho de que Willy es en todo caso mayor de 17 años.

Sin embargo, aún está por verse la situación en la que la medicina moderna y sus análisis de estructuras óseas se interpongan en el caminode las estrellas jurídicas. Garzón decide, mediante un Auto, que Willy es en todo caso mayor de 19 años, ordena su ingreso en Soto del Real y abandona la causa en manos del ya retornado Santiago Pedraz, quien se encuentra la difícil papeleta de que Garzón, como corolario a su Auto de ingreso en prisión, deja abierta la posibilidad de que Willy sea, de hecho, menor de edad y ha ordenado que tres forenses de la Audiencia le practiquen nuevas pruebas al efecto.

¿Nuevas? No. Las pruebas que ordena Garzón son exactamente las mismas que se llevaron a cabo días antes en el Gregorio Marañón. 

Y como el análisis de estructuras óseas no ha registrado avances significativos en los pocos días que median entre prueba y prueba, los forenses de la Audiencia Nacional se ven incapaces de decir nada... excepto que Willy es mayor de 17 años. Y Santiago Pedraz,  aplicando un principio jurídico-penal universal, decide que in dubio, pro reo (en caso de duda, a favor del acusado) y que el bueno de Willy debe ser considerado y juzgado como menor, ordenando su libertad  y trasladando el caso a la Fiscalía de Menores de la Comunidad de Madrid... que se descuelga diciendo que no es competente porque, como es evidente, Willy no ha cometido delito alguno en la Comunidad de Madrid.

Finalmente, en evitación de consecuencias aún mayores en materia deridículo aún más espantoso, es la Fiscalía de la Audiencia  la que se hace cargo de la acusación contra Willy, que se sustanciará ante el Juez Central de Menores quien de momento ha decidido que el joven somalí, en vez de en la calle, sea internado en un centro de menores, lugar a prueba de fugas donde los haya y a buen seguro el lugar más adecuado en el que cobijar a un joven de edad indeterminada que, lanzagranadas al hombro, ha -presuntamente- secuestrado un atunero español.

No obstante, el Juez Central de Menores ha ordenado -a petición de la Fiscalía- una nueva prueba pericial sobre la edad de Willy, una prueba radiológica sobre sus dientes que al parecer no tiene margen de error y en la que -al parecer- nadie había caído hasta ahora. De haberse confiormado que el presunto pirata es menor de edad, le esperarían nuevas y emocionantes aventuras judiciales mientras el Juzgado de Menores de Madrid y el Juzgado de Menores de la Audiencia Nacional se peleaban por ver quien de ambos NO le juzgaba.

Lamentablemente (oh, Destino, cruel eres) la nueva pericial ha dictaminado que Willy es mayor de edad... y el caso vuelve, junto con el destino del joven, a un Juez Pedraz que a buen seguro esperaba quitarse de en medio antes del sketch final de esta sitcom judicial.

Porque no duden que va a haber una traca final. La guinda a este divertido pastel jurídico que se han cocinado entre Garzón y la Fiscalía de la Audiencia Nacional nos la va a proporcionar, sin el menor género de dudas, el Ministerio de Justicia. Que tiene a treinta y seis rehenes españoles en manos de los supuestos compinches de Willy, que amenazan con cargárselos si Willy -y su amigo y  presunto compañero de francachelas Raageesey -detenido y extraditado junto con él, pero que en vez de afirmar que es menor de edad basa su defensa en algo tan prosaico como que es inocente- no quedan libres de inmediato.

Desde Contra los Gigantes damos por sentado y vamos adelantando que la Fiscalía -toda ella- terminará retirando los cargos contra el bueno de Willy ("un chaval nuevo en la piratería", dicen sus jefes) y también contra el presuntamente inocente Raageesey. El precedente, desde luego, lo tenemos en el caso del Playa de Bakio.

Mientras escribo estas líneas, Willy se encuentra plácidamente sentado en la sala común de algún centro de menores (aún no ha sido trasladado nuevamente a prisión), quizá esperando su turno para jugar a la playstation o tal vez explicando en mediocre inglés a algún joven talento de la delincuencia española como se monta un AK-47. Consciente de que a su alrededor se ha montado un revuelo importante, mareado de tanta comparecencia ante tantos jueces distintos y desconocedor absoluto de que su caso está poniendo en solfa tres Leyes Orgánicas y la credibilidad de la Justicia española, Willy solamente pide volver a su país y que le devuelvan su móvil, peticiones ambas a las que me sumo sin ningún género de dudas.

Willy debe volver a Somalia de forma inmediata. Con su familia, a su país natal. Allí -y solamente allí- Willy, el valiente chaval que soñó con ser pirata, puede aspirar a un proceso de socialización y reinserción social completa, cumpliendo además el nada despreciable objetivo de poner en evidencia a tanta mandanga de jurisdicción universal de nuestro ordenamiento jurídico y a tanto juez inconsciente a la hora de aplicarla.

 Y su teléfono móvil -cuya marca y modelo se nos hurta, en un claro ejercicio de periodismo malicioso- debe serle entregado sin pérdida de tiempo. Para que así pueda comunicar mejor la excelente salud democrática y exquisito respeto a las garantías procesales del reo que nuestro ordenamiento jurídico ofrece a los millones de jóvenes Willys, somalíes de edad indeterminada dispuestos a coger su AK-47 y subirse a una Zodiac a vivir emocionantes aventuras a costa del atunero listillo y del sufrido contribuyente español.

Los próximos Willys no tendrán que ser extraditados desde Kenia: Se arracimarán en las proximidades de los buques de guerra de España a la espera de poder, ellos también, disfrutar durante unos días de cama, comida, agua caliente, educadores, pedagogos, psicólogos, playstations y siempre entretenidos paseos en transporte oficial rumbo a un nuevo Juzgado, a un nuevo hospital o a un nuevo centro de detención.

Por Justicia, por dignidad, por caridad: Liberad a Willy (y haced el favor de devolverle el móvil). 

Comentarios

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Autor: Feynman
Fecha: Jueves, 22 de octubre de 2009
Hora: 18:21

Esta ha sido una de tus mejores entradas, muy buena.
Autor: Anonimo
Fecha: Viernes, 23 de octubre de 2009
Hora: 0:33

Coincido con el de arriba. Te has salido. Enhorabuena.