Nobel a Obama. Nobel a la Inopia.
Es evidente, como el mismo premiado reconoce, que no se lo merece. Pero desde luego el mundo imbécil en el que vivimos sí se merece el otorgamiento del Nobel de la Paz a Obama. Es coherente con la idiocia generalizada en la que vivimos, particularmente en Europa. No se molesten en buscar respuestas o causas. Después de otorgarse a personajes como Jimmy Carter (quien dejó caer al Sha de Persia), a la mentirosa Rigoberta Menchú, al muñidor de golpes Kissinger y a los terroristas Yasser Arafat y Simon Peres, nada puede sorprendernos ya del Premio Nobel de la Paz.
Próxima parada: Zapatero, Nobel de Economía. Permanezcan atentos a sus pantallas.











