Darth Vader en la Audiencia Nacional
Respecto de la inmigración, vale la pena reflexionar sobre como el empleo de determinadas argumentaciones pretendidamente caritativas o moralistas debilitan posiciones hasta el extremo de convertirlas en indefendibles. En este sentido, estoy esperando de un momento a otro un post de El Embajador defendiendo a esta valiente señora quien, ocultando pudorosamente sus carnes, pretendía declarar con burka en la Audiencia Nacional en un caso de terrorismo. El asunto es gravísimo, porque se empieza por exigirle a una mujer que declare con el rostro descubierto desde las cejas hasta el mentón... y podríamos acabar, ni más ni menos, que obligados a ir a los Juzgados en bolas.
Ahora en serio, la discusión sobre los burkas es a mi entender, absolutamente autoconclusiva: Es el moro quien debe adaptarse a las costumbres y leyes de la sociedad que le acoge. Eso incluye también, necesariamente, amoldarse a las nociones sobre el pudor que imperan en la misma. Cualquier otra cosa es, simplemente, dar rienda suelta para la generación de este tipo de conflictos.
Gómez Bermúdez, de todas formas, ha actuado con exquisita mano izquierda y ha logrado, aparentemente, reconducir el asunto evitando una acusación por desobediencia contra esta mujer. Acusación que, por otra parte, hubiera sido más que merecida.
Mucho menos fino anduvo el juez Baltasar Garzón quien, durante la instrucción de este sumario, permitió a la mujer declarar con burka sentando así el peligroso precedente al que esta buena señora se ha agarrado. Los argumentos jurídicos utilizados por Garzón para permitir que esta señora declarase y respondiese a sus preguntas sin dejarle ver su cara son, a día de hoy, desconocidos. Pero AMDG nos deja en su blog un comentario genial:
Me la apunto y me la quedo.A mi me mola el lado oscuro así que si alguna vez tengo que declarar pienso ir de Darth Vader. Así me enseña el despacho el juez.












