El turismo sanitario y la imbécil contracultura de los multicultis
Esta imbécil canción contracultural, perpetrada por Joaquín Sabina fue grabada a principios de los 90. Celebraba el mestizaje, la llegada masiva de inmigrantes, la suicida política de puertas abiertas inaugurada por Aznar López y en general las tesis más perroflautistas, multicultis y suicidas a las que se entregó un sector importante de la población española y el 100% de la clase política.
Hoy no se la oigo cantar a mucha gente. Y tampoco pinchan en ninguna parte esta otra joya de la estupidez cantada por La Oreja de Van Gogh. El proinmigracionismo de garrafón que tuvimos que sufrir hasta hacerelativamente poco está de capa caída desde hace algún tiempo y elhecho de que sea Rodríguez Ibarra quien reclame la misma sanidad pública y gratuita solo para españoles que nosotros exigimos hace añosante la quiebra de nuestro sistema de protección social es muysignificativo.
Y es que el turismo sanitario que denuncia el ex-Presidente extremeño no fue nunca un invento de unos malvados ultraderechistas...sino una realidad generalizada y conocida. Si un español se rompe la pierna en Estados Unidos, le cobran (razón para hacerse seguros de viaje) y tiene que pagar poradelantado todos y cada uno de los gastos sanitarios. Luego en España la Seguridad Social reintegra todos los gastos en los que se ha incurrido en ese país extranjero.
¿Qué sucede con los pacientes de otros países que vienen a España? ¿Sé les pasa también la factura? ¿Sé les piden los papeles? No. Paga el contribuyente. Porque lo que es el inmigrante, cotiza por lo mínimo y se pasa al B en cuanto puede. Esa es la mejor forma de hacer realidad la utopía imbécil pergreñada por la progredumbre intelectual patria... y cantada por Sabina y La Oreja de Van Gogh.
¿Qué sucede con los pacientes de otros países que vienen a España? ¿Sé les pasa también la factura? ¿Sé les piden los papeles? No. Paga el contribuyente. Porque lo que es el inmigrante, cotiza por lo mínimo y se pasa al B en cuanto puede. Esa es la mejor forma de hacer realidad la utopía imbécil pergreñada por la progredumbre intelectual patria... y cantada por Sabina y La Oreja de Van Gogh.











