Señores Empresarios: Huyan ustedes de España.
Porque puestos a inventar, uno puede -así de patriotas somos- hasta inventarse argumentos que justifiquen que un empresario deba mantener a sus expensas a esa gran casta de parásitos que son los liberados sindicales. Pero explicarle a un señor que arriesga su patrimonio para constituir una empresa que tiene que soportar que un empleado le llame "hijo de puta" sin poder despedirle, es harina de otro costal.
Es inexplicable, es vergonzoso y lejos de ser un triunfo para los derechos de los trabajadores, lo que constituye es un argumento más para no invertir ni un euro aquí en tanto no realicemos una profunda reforma del Estatuto de los Trabajadores que ponga fin definitivamente a este tipo de interpretaciones que dejan en el ridículo más total el espíritu de las leyes.
No es la primera Sentencia absurda en materia laboral de la que tenemos noticia. La diferencia con otras de parecida índole es que el reconocimiento de "derechos" a un trabajador iba, finalmente, en detrimento de los propios trabajadores. Por ejemplo, la que nos comentaba José Javier en "Desde mi Rincón" en Agosto de 2008 que, tras reconocer a una trabajadora el derecho a modificar su jornada laboral esencialmente a su antojo para atender a su hijo de tres años... provocará que los empleadores se lo piensen muy mucho antes de contratar mujeres con hijos pequeños.
O aquella otra que declaraba nulo el despido de una mujer embarazada (cosa que está bien)... aunque la empresa desconozca que está embarazada, lo cual genera una absoluta indefensión a la empresa frente al despido de cualquier mujer. Pura y simplemente, la condición objetiva del embarazo, declarado o no, visible o no, conocido o no... sirve automáticamente para declarar la nulidad de cualquier despido.
¿Le extraña a alguien el nivel de paro femenino en este país nuestro, a la vista de la legislación y las doctrinas vigentes? ¿Nos seguimos creyendo que la ideología de género le sale gratis al país? Y, entonces... ¿Cómo extrañarnos de que cualquier señor dispuesto a crear empleo prefiera irse a crearlo a cualquier otro país, por ejemplo de la Unión Europea, con leyes y jueces más serios?
Señor empresario: Olvídese usted de crear trabajo y riqueza en España, donde aparte de tener que andarse con muchísimo cuidado a la hora de contratar a una mujer y soportar la plaga bíblica de los liberados sindicales, usted puede ser insultado impunemente por sus empleados.
Váyase a montar su negocio a Portugal, a Marruecos a Grecia o a Rumanía. Porque está claro que a nosotros nos va a hacer falta llegar a los cinco millones de desempleados no solo para descabalgar de una puñetera vez a esa malhadada generación 1945-55 que nos desgobierna sino, sobre todo, para empezar a asumir que el coste de atar los perros con longanizas en los Juzgados de lo Social es uno de esos costes que terminamos pagando entre todos con dolor, paro y subidas de impuestos.












