Carlos Palomino: Claves ocultas de una tragedia evitable
El vídeo deja lugar a pocas dudas sobre los hechos, si bien la consideración jurídica de los mismos puede sufrir enormes variaciones. El juicio ha comenzado la semana pasada. Y merece la pena reflexionar sobre algunos aspectos que rodean a lo sucedido en la mañana del 11 de Noviembre de 2007 en el metro de Legazpi.
Las dos marchas antiinmigración:
El 11 de Noviembre de 2007 se celebraban en Madrid no una, sino dos convocatorias antiinmigración, convocadas por organizaciones distintas, con lemas, estéticas, estrategiasa y objetivos totalmente opuestos. La primera de ellas fue convocada por el Frente Nacional, bajo el lema "Por tu seguridad y la de tu familia. Mano dura contra los reincidentes. Calles y parques para la gente honrada".
La estética del cartel anunciador era muy dura, con tres ovejas blancas expulsando a una negra del suelo con los colores de la bandera española. Pero sin embargo no era particularmente antipática: Colores vivos, dibujo casi infantil de ovejas, lema en positivo (Por tu seguridad...). La tribu de los borrokas
treintena de "antifascistas" que le acompañaban en la estación de Legazpi? Pues estos angelitos tenían ni más ni menos que la intención de reventar la manifestación legal convocada por DNJ. Es decir, se proponían emplear la violencia para impedir que los afiliados y simpatizantes de Democracia Nacional Joven ejercieran derechos de reunión y manifestación pacífica que les están constitucionalmente reconocidos y que, además, ejercían con permiso de las autoridades competentes. Sobre esto ha opinado ya con buenas razones Javier Marcos a quien, pura y simplemente, le voy a fusilar cuatro párrafos: Cada vez que un grupo patriota pretende ejercer de forma pacífica su derecho a manifestarse, se pone en marchaun fuerte dispositivo de propaganda marxista-leninista, con subvención incluida de los más variopintos “oenegetas”.
Esta estrategia propagandística delterror, comienza con el anuncio a bombo y platillo de una contramanifestación programada a la misma hora y muy cercana al lugar de la manifestación patriota. Con este anuncio de tortazos a los cuatro vientos, pretenden conseguir, como ya lo han hecho en alguna ocasión que la Delegación del Gobierno, para evitar males mayores, prohíba lamanifestación inicialmente autorizada.
Si esta fase no obtiene los resultados deseados, proceden a sembrar el pánico entre comerciantes y vecinos del barrio repartiendo octavillas que cuentan como comen niños vivos losque tienen previsto manifestarse en el barrio. En ocasiones, esto les funciona y consiguen que los vecinos acudan a las juntas y asociaciones del distrito para intentar prohibir la manifestación. No deja de sorprenderme que a los que intentan proteger no se sabe bien de qué nide quienes, luego resultan los más afectados por sus conductas delictivas como son la quema de mobiliario urbano, coches y lapidación de escaparates de esos mismos coomerciantes y vecinos a los que acuden pidiendo ayuda.
Y llegamos a la última fase, la más violenta. Se preparan días antes en sus ratoneras con todo tipo de armas (puños americanos, cadenas, palos, cuchillos, bates de béisbol,botellas, hachas, etc.). planean meticulosamente su estrategia al más puro estilo kale-borroka y finalmente se plantan, con el consentimientode la Delegación del Gobierno, frente al grupo de manifestantes que acuden pacíficamente a la convocatoria de su partido, sindicato o asociación.
Tengámoslo claro: Acudir a reventar actos de otros no es ni lícito, ni moralmente aceptable.Y es que no quiero que quede ni la menor sombra de duda en todo esto: Carlos Palomino y los restantes treinta valientes de extrema izquierda actuaban contra la ley pretendiendo amedrentar y agredir a ciudadanos que querían ejercer su derecho de manifestación,expresión y libre opinión. Y además pretendían, casi con seguridad,darle una paliza al presunto asesino.
Y simplemente se encontraron con que ese chaval al que esperaban agredir tenía adiestramiento militar e iba armado. Gracias a eso se libró de seragredido brutalmente y puede que tirado a las vías del tren. Desde esa óptica, el supuesto cuchillo de 25 centímetros de hoja de Josué se convierte en la delgada línea roja gracias a la cual pudo proteger su integridad física, su derecho a mantener las opiniones políticas que le den la gana, su derecho a vestir como le plazca y su derecho de manifestación, incluso aunque acudiera a una manifestación tan irresponsablemente convocada como la de Democracia Nacional Joven.
¿Jurídicamente? Si lo que se sabe hasta ahora es cierto, podríamos encontrarnos en el mejor de los casos con un asesinato , penado con la atenuante incompleta delegítima defensa. De diez a quince años de prisión. El tribalismo te lleva a la marginalidad. La marginalidad te lleva ala irresponsabilidad. La irresponsabilidad te lleva a la violencia. Laviolencia te lleva al trullo. Y esto, si tienes suerte. No tenerla -y Palomino no la tuvo en absoluto- hace que el tribalismo, la marginalidad, la irresponsabilidad y la violencia te lleven directamente a la tumba.
Los capitanes araña de la extrema izquierda:
Ya habló de ellos hace ahora dos años, Ernesto Milá: El movimiento antifascista tiene dos capas distintas. Por un lado tenemos la de los vividores de la subvención pública y la imbécil alerta permanente contra "el fascismo" expresada, por ejemplo, vía "Informes Raxen". Son ellos quienes contribuyen a crear las condiciones objetivas necesarias para que pueda parecer justificable a ojos de la sociedad el intento de reventar violentamente una manifestación legal.
Se trata de profesionales de la tolerancia, en algún caso vinculados a antiguas organizaciones terroristas como Esteban Ibarra y su mujer Montserrat Moreno Lanza. Y el escándalo que producen sus actividades y el importe de las subvenciones que reciben es tal que vale la pena pasarse por esta página web para tener muy clara al menos una parte del entramado económico que hay detrás del "antifascismo" patrio y que no sólo ofrecen cobertura ideológica a la violencia de la extrema izquierda, sino que se retroalimentan de tragedias como la de Carlos Palomino en su propio beneficio.











