Martes, 08 de septiembre de 2009

La noche en que los pijos derrotaron a la Polic?a

Sucedió en Pozuelo. El municipio con mayor Renta per Cápita de la región, con un 82% de su población en edad escolar matriculada en centros privados o concertados, donde el PP arrasa en todos los comicios con porcentajesque rondan el 70%, según datos del Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, que nos refuerza la idea de que estamos ante una localidad de residencia del pijerío madrileño y sus vástagos.

El caso concreto es que 200 de estos chavales han logrado poner enjaque a los antidisturbios de la Policía Nacional, que fueron enviadospor razones poco claras a disolver un botellón que en principio cabepresumir  legal por estar desarrollándose durante las fiestas patronales de la localidad, por más que en El País de hoy nos intentecolar -supongo que a mayor gloria de la Delegada del Gobierno- una interpretación de la Ley Antibotellón que nada tiene que ver con la letra de la misma.


El hacer retroceder a la Policía hasta sus cuarteles es una hazaña pocas veces vista en España. Yo mismo, que pasé mi primera adolescenciaen el Frente Atlético, sólo recuerdo haber visto retroceder a la Policía por televisión, cuando terminó el último partido oficial que se iba a jugar en el ya demolido estadio de Sarriá y a algún redomado imbécil se le ocurrió sacar a los antidisturbios alcésped para que los aficionados del Español no pudieran llevarse ningún"recuerdo" de su viejo estadio: La Policía entró al césped a la carga,fue obligada a retroceder por los aficionados... y volvió veinte minutos más tarde despejando el césped (esta vez pasito a pasito y sin cargas espectaculares) hasta lograr hacerse con la situación.

Parecidos aprietos han pasado los dispositivos policiales desplegadosen los últimos triunfos del Real Madrid, gracias a genialesinterpretaciones de lo que debe ser el orden público en una celebración deportiva que han terminado con cargas policiales indiscriminadas contra, por ejemplo, medio millón de personas.

Que los antidisturbios logren hacerse con el control en talessituaciones nos indica que, al margen de que las estrategias de controlde masas de nuestra Policía sean la vergüenza de Europa-en ningún otro país europeo carga la Policía como aquí, sino que másbien avanzan para aislar a los elementos violentos y proceder a sudetención, tal como puede comprobarse cada vez que sale por televisiónun incidente futbolístico en Holanda, Alemania o Bélgica, con susunidades antidisturbios avanzando paso a paso entre la masa, pegando ydeteniendo solo a quien se opone y sin recurrir a los despejes masivos de calles que se estilan aquí- la doctrina está muy bien aprendida y la profesionalidad de los agentes, si están desplegados en númerosuficiente, hace el resto.

La rebelión de los pijos de Pozuelo tiene causas sociológicas profundas: No es normal que jóvenes que lo tienen absolutamente todo serebelen contra la autoridad y se comportan como bárbaros. Ya hablamos hace tiempo de estas hordas bárbaras sin criterios, sin educación y sin cabeza, necesitada de una profunda reforma educativa para salvarse. La reforma no ha llegado y ahora se encuentran en la Universidad en los prolegómenos de una de las mayores crisis de la Historia de España. ¿Resultado? La rebelión... contra quien les "coarta" el "derecho" al botellón, máxima expresión de la libertad que alcanzan a concebir.

  Tampoco es normal que un puñado de niños-bien de Pozuelo logrenmearse encima de los antidisturbios. La Delegada del Gobierno tendráque dar explicaciones sobre cómo y porqué se ordenó un despliegue yactuación policial que -a los hechos me remito- puso en grave peligrola integridad física de los agentes y les sometió al ridículo más totalpor razones legales muy poco claras. En cuanto al Alcalde de Pozuelo,quien debería aclarar si su Ayuntamiento solicitó la actuación policial contra los "botelloneros", se lava las manos.

 Mientras tanto, los veinte detenidos (siete de ellos menores) han salido en libertad. De momento, la juez no ha concretado qué es lo que ha hecho exactamente cada uno de ellos y eso ha dado alas a sus familiares para denunciar que son "cabezas de turco".  Me guardo mi opinión para cuando vayan avanzando los procesos. Pero, por el prestigio de la Policía y el escarmiento de los vándalos, más valdrá que haya mayoría de condenas.

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