Viernes, 04 de septiembre de 2009

?Se ha fugado? ?O la han puesto en libertad?

La extrañísima actuación de Baltasar Garzón y la aún más extraña dejadez de las Fuerzas de Seguridad del Estado que ha posibilitado la fuga de la etarra de Maite Aranalde me ha traído a la cabeza, precisamente, la tesis de Infokrisis sobre la actuación de Ternera. Y me genera dudas razonables sobre si Maite Aranalde realmente se ha fugado... o le han permitido escapar. Veamos porqué.

Hace ya tiempo que Ernesto Milá me convenció de la tesis de que en ETA hay un topo llamado Josu Ternera. Un etarra cincuentón, de corte más bien político -dentro de la psicopatía extrema de esta gentuza- y cuya única expectativa de futuro pasa por una negociación que le permita irse tranquilamente a cualquier tercer país a disfrutar del tesoro de la banda. Los artículos de Infokrisis respecto al terrorismo son absolutamente recomendables para todo el que quiera conocer como se mueven las cosas en determinados ambientes.

Esencialmente, todos los argumentos que respaldan la hipótesis de una fuga -permitida o pactada- de Maite Aranalde remiten en la misma dirección: Su padre, Jokin Aranalde.

 Jokin Aranalde tiene muchísimo en común con Josu Ternera: Entrado en la madurez, de perfil marcadamente político (no en vano fue uno de los principales dirigentes de Batasuna), huído de la Justicia en el año 2002 (como Ternera) y capturado  en 2004 y puesto en libertad bajo fianza días después... solo para fugarse acto seguido  en 2004.

A mayor abundamiento, el juez que le puso en libertad fue... el mismo juez Baltasar Garzón que cinco años después ha posibilitado la fuga de su hija.

Luego tenemos a Ternera. Quien por muy histórico de ETA que sea no puede estar solo en su actuación desde el interior de la banda. Y si hay alguien con perspectivas similares a él y por lo tanto motivaciones idénticas, es sin duda Jokin Aranalde, a quien debió conocer al menos durante el tiempo en el que Ternera ocupó su escaño en el Parlamento Autonómico vasco. Evidentemente, la libertad de la hija de Jokin Aranalde es una poderosa contrapartida con la que pagar, por ejemplo, las sorprendentes y rapidísimas detenciones -prácticamente inmediatas- que sucedieron a los atentados de Mallorca. O la mismísima captura de Txeroqui, el líder operativo de ETA y quien finalmente reventó el Proceso de Paz, mientras el propio Ternera, o el mismo Aranalde padre, siguen cumpliendo año tras año en la clandestinidad.

¿Huele o no huele a chamusquina el tema? ¿Hay o no razones para preguntarse si existe una entente cordial entre algún dirigente etarra y algún sector de la Seguridad del Estado?

Comentarios

Añadir un comentario