viernes, 21 de agosto de 2009

La reunificación de Alemania: Vae Victis en la Vieja Europa

El pasado 6 se Agosto Atreides, autor de nuestro blog amigo Occidente a la Deriva se actualizó con una interesantísima entrada sobre la reunificación alemana de 1990, tras la caída del Muro de Berlín. El artículo me parecede obligada lectura por lo que contiene de denuncia sobre la injusticia histórica perpetrada sobre Prusia... pero al mismo tiempo, creo que Atreides es injusto en parte de su análisis y se queda muy corto en otras cuestiones.

Voy a intentar, muy brevemente, una crítica constructiva que deje claromi punto de vista al respecto: Los peajes que se le hicieron pagar aAlemania por su reunificación -y, anteriormente, por su rearme- fueron y siguen siendo un auténtico y verdadero Vae Victis sobre una nación a la que, cuatro generaciones después, se le sigue haciendo pagar los errores y muy especialmente las derrotas del III Reich.

Lo primero que quiero señalar es que creo que Atreides parte de dos errores de base:


1) Pedirle a Helmut Kohl que planteara, en nombre de la República Federal de Alemania, las -justísimas- reclamaciones territoriales del Reino de Prusia (y con ellas, ojo, las del II y III Reich) era, pura y simplemente, una locura: Entre 1945 y 1949 (la toma de Berlín y los Juicios de Nuremberg)lo que se hace es, pura y simplemente, crear un nuevo orden internacional. Orden internacional basado, entre otras cosas, en quelas nuevas estructuras políticas que se otorguen a los países vencidos serán, efectivamente, nuevas. Sin sucesiones de soberanía o derechos respecto a reivindicaciones anteriores. 

Tan impensable era que Helmut Kohl pudiera aparecer enarbolando reivindicaciones territoriales prusianas sobre Silesia o Stettin como podría serlo hoy que el Rey Juan Carlos I pretendiera hacer valer el título de Rey de Jerusalén vinculado a la Corona de España.Alemania no fue vencida en 1945: Fue muerta. La nueva Alemania que surgió después, la RFA, nació como algo radicalmente diferente y estuvo claro desde el instante de su concepción que no podría reivindicar nada, absolutamente nada, de su historia desde 1914.

2) La Unión Soviética era contraria a la reunificación, sino que además no obtuvo ni una sola ventaja con la misma. Asimismo, la operación de reunificación y caída del Telón de Acero no fue ninguna farsa ni una operación preparada con años de antelación... sino simple y sencillamente, la conclusión final e inevitable en su fondo y totalmente imprevista en su forma de la caída del poderío soviético.

En los inicios de la primera Administración Bush, la Unión Soviética de Gorbachov ya había decidido que sus aliados eran una carga. Pero la tesis soviétiva no pasaba por "abandonarles" sino por encaminarles enla misma senda que pretendía seguir Gorbachov: Políticos comunistas reformistas como el propio Gorbachov realizando reformas económicas bajo la supervisión de los respectivos Partidos Comunistas y sus preclaras visiones de "comunismo de mercado".

Lograba así la Unión Soviética el objetivo básico de conservar su predominio en el espacio geoestratégico del Este de Europa. La importancia de este objetivo no debe ser subestimada en ningún caso: Ya desde tiempo de los zares, las necesidades geopolíticas rusas han exigido siempre y de forma constante la expansión, bien militar, bien política, hacia el Oeste, guiados por el imperativo de obtener salidas seguras hacia el Mar Mediterráneo. Esta constante de la política rusa se mantiene a día de hoy, con el posicionamiento firmemente pro-serbio (pro-yugoslavo) de todas las administraciones rusas desde antes de la Revolución Soviética hasta la actualidad.

Incluso la reciente concesión de la independencia a Montenegro (cortando así la salida al mar de Serbia) se enmarca dentro de la tradicional política anglosajona de jugar contra los intereses geoestratégicos rusos. Cada régimen del Este que se independiza de la órbita política rusa es, pura y simplemente, un paso más en el arrinconamiento del oso ruso al que se sigue jugando desde Washington.

Así pues, contra lo que dice Atreides, la Unión Soviética jamás, en ningún caso, deseó la reunificación de Alemania.Como no deseó en ningún la democratización de Polonia o de Hungría. De igual modo que no pudo evitar estas por la pura y simple deslegitimación total del comunismo en ambos países (que llevaron a que los comunistas fueran absolutamente derrotados en las primeras elecciones multipartidistas que convocaron para tratar de dar un barniz democrático a sus perestroikas) simplemente la URSS perdió completamente el control de Alemania Oriental y no estuvo nunca en condiciones de influir en el proceso de unificación

 Así fue como, efectivamente, se crearon las condiciones previas para que elGobierno de Hungría empezara a recibir "refugiados"de Alemania Oriental, creándose la primera gran brecha en el Telón de Acero, con la URSS completamente en fuera de juego ante la situación:  No podía ya permitirse el envío de  tanques del Pacto de Varsovia para evitar que un país se escapara de su órbita como había sucedido en Praga en 1968.

Por ello, insisto, la posición firmemente contraria de Gorbachov a la reunificación alemana fue el menor de los problemas a los que tuvo que enfrentarse Helmuth Kohl. Que tuvo en todo momento a los principales adversarios de la reunificación entre sus propios aliados. Muy significativamente, el Reino Unido de Margaret Thatcher y la Francia de Mitterand eran tremendamente contrarios a la reunificación.

No era nada nuevo. Ya Francia había puesto, a principios de los años 50, toda clase de trabas al rearme de la Alemania Occidental, incluso aunque dicho rearme se realizara en el marco de estructuras comunes como la OTAN o la Comunidad Europea de Defensa. Posición -vale la pena señalarlo- absolutamente coherente con las necesidades geopolíticas de Francia mantenidas esencialmente intactas desde los tiempos inmediatamente posteriores a Carlomagno. En cuanto a la posición británica, era también absolutamente coherente con la mantenida desde los tiempos de Isabel I: Impedir el surgimiento -y, si esto no era posible, colaborar en la caída- de cualquier hegemonía terrestre en el continente europeo. (¿Ejemplos? Los Austrias, Napoleón, Prusia, el III Reich, la Unión Soviética... y, en la actualidad, el hipotético Eje París-Berlín con el posible añadido de Moscú.) 

Así,una Alemania unificada sería demasiado poderosa para el gusto del Reino Unido y de Francia. Y  le impusieron a Helmuth Kohl un verdadero vae victis cuarenta y cinco años después del final de la II Guerra Mundial.

 Vae victis que se concretaba, muy a grandes rasgos, en lo siguiente:

1) El status quo de la República Federal de Alemania no podía sufrir alteraciones de ningún tipo: Franceses y británicos sabían que la Alemania Occidental surgida de la Ley Fundamental de Bonn era un aliado fiable. Pero no podrían fiarse de ningún nuevo Estado Alemán que surgiera de la aplicación estricta de las disposiciones de dicha Ley para la reunificación del país que, como muy bien señala Atreides, incluían Asamblea Constituyente, nueva Constitución y refundación de Alemania. Se inventó, por lo tanto, la pura y simple treta de hacer que los landers del Este se unieran"uno por uno" a la existente RFA.

2) El mantenimiento de las fronteras polacas, renunciando de facto a la aplicación del Tratado de Postdam: Íntimamente ligado a lo anterior. Polonia, destinada a ser la frontera entre la Europa Occidental y lo que quedara del área de influencia soviética (aún no había llegado al Kremlin un borrachín como Yeltsin para renunciar a las repúblicas bálticas como parte del área de influencia rusa) necesitaba las máximas seguridades sobre su integridad territorial por lo que respectaba a su frontera oeste. Y obtenerlas era condición sine qua non para el ReinoUnido, los Estados Unidos de América (con un diseño unipolar muy claro en mente que incluía el aislamiento a Rusia) y, en menor medida, para Francia.

3) La República Federal de Alemania financiaría sin ayuda externa su reunificación con la Alemania del Este y, además,Alemania mantendría sus compromisos económicos con el resto de la CEE: No sólo no habría ningún "Plan Marshall",ni americano ni de la Comunidad Económica Europea para la reunificaciónde Alemania, sino que además los alemanes seguirían siendo los principales paganos de la CEE, sinrevisiones ni concesiones de ningún tipo.

Este modelo de funcionamiento, en el que Alemania era el principal aportante neto de dinero a las arcas comunitarias y el Estado europeo más poblado, pero se encontraba totalmente infrarrepresentado a la hora de la toma de decisiones se consagró en el Tratado de Maastricht de 1992, por el que se crea la Unión Europea y se decide ni más ni menos que la creación del Euro, con la cual los alemanes renuncian a la seguridad y fortaleza de su marco a cambio de una aventura compartida con economías tan inflacionista y poco disciplinadas como las de Portugal, Italia, Grecia y España, cuyos billetes de euro empiezan a ser rechazados ya por los alemanes.

4) Además,Alemania se verá obligada a permitir la expansión haciael Este de laCEE/UE que el Tratado de Maastricht abre de manera explícita, con laobligación implícita de seguir financiándola de idéntica manera. Afortunadamentepara Alemania y pese a las presiones contrarias desde Washington, se logró demorar esta inconveniente expansión más de una década, lo que permitió esquivar los aspectos más gravosos de esta imposición.

5) Porúltimo, Alemania, al dejar de ser la frontera con el enemigo comunista,deberá empezar a cargar asimismo con el coste -y, enocasiones, el desgaste- de mantener operaciones militares en elexterior junto confuerzas OTAN. La Alemania Occidental llevabaexenta de estasoperaciones desde su rearme. No obstante, desde sureunificación ha enviado abundantes contingentes a los peoresescenarios en los que ha intervenido la OTAN: Kosovo, Afganistán, Darfur, el Líbano y la Segunda Guerra del Golfo. Zonas de guerra abierta todas ellas. La lista de operaciones exteriores del Ejército Federal Alemán deja lugar a pocas dudas.

Se trata de unas condiciones gravosísimas que, desde el punto de vista económico que, en combinación con las que impuso esencialmente Francia en los años 50 a cambio de consentir el rearme alemán,  muy bien pueden ser consideradas un segundo Tratado de Versalles.Y políticamente, Alemania ha estado total y absolutamente atada de pies y manos en materia de política exterior durante años debido a tales entendimientos.

No ha sido hasta el principio del fin del mundo unipolar que los alemanes lograron librarse de alguno de los másgravosos costes de la reunificación. Por ejemplo, mediante el Tratado de Niza que introduce por primera vez criterios poblacionales que favorecen casi exclusivamente a Alemania. Pero es aún muy largo elcamino que les queda a los alemanes para recuperar el peso político que perdieron a cambio de su rearme primero y de su unificación después.

Es más que dudoso que Helmut Kohl en su momento o Konrad Adenauer en el suyo hubieran podido evitar las condiciones que les fueron impuestas a cambio de las pequeñas concesiones que fueron obteniendo respecto de la política de aislamiento y contención total de Alemania que se adoptó tras la IIGM. Uno de los frutos de esta política de contención es, sin ir más lejos, la actual Unión Europea en la que Francia, con la mitad de población y económicamente menos pujante, pura y simplemente afirma tener derecho a mantener paridad de votos con Alemania. Pura y simplemente, la política exterior de Alemania sigue condicionada por el auge y caída del III Reich. Y así va a seguir muchos años.

Y sin embargo, algo van haciendo. Por ejemplo, el progresivo acercamiento entre Berlín y Moscú -que se vio muy claramente en los últimos posicionamientos frente a Ucrania- que en buena lógica debería arrastrar al resto de la Unión Europea pero que en la lógica todavía imperante ha motivado una división absurda entre los socios del Este, dispuestos a actuar como infantería colonial norteamericana en su intento de seguir aislando a Rusia.

Son pasos tímidos, pero los alemanes los van dando.Y gracias a Helmut Kohl dieron uno importantísimo, de la mejor forma posible. Por mucho que las antiguas fronteras de Prusia fueran a parar al basurero de la Historia. 

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 19:33

Un articulo absolutamente brilliante!
Autor: Anonimo
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 19:33

Un articulo absolutamente brilliante!
Autor: Marys
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 20:12

Si me hacía falta algún motivo para seguir viniendo todos los días a leer tu blog, me lo acabas de dar. Un articulazo, sin duda alguna.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 20:53

Gracias por comentar mi artículo, ya te contestaré, porque las cosas no son exactamente como las describes. Kohl traicionó a Alemania, sobre todo por no haber sabido estar a la altura, y el traidor en jefe aún sigue de ministro (Schäuble), verdaderamente insoportable.

Como tu comentario es muuuyyyy laaargooooo, necesitaré más tiempo para contestar.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:48

Aquí van mis comentarios:

"1) Pedirle a Helmut Kohl que planteara, en nombre de la República Federal de Alemania, las -justísimas- reclamaciones territoriales del Reino de Prusia (y con ellas, ojo, las del II y III Reich) era, pura y simplemente, una locura:"

No, en absoluto. Además, en aquel momento no se trataba de actuar ya en nombre de la República Federal de Alemania, sino darle al asunto mucha más envergadura: Restablecer la continuidad histórica con el Imperio Alemán (es decir: la Primera República tb. llamada "de Weimar") y exigir la aplicación del Tratado de Potsdam, que era lo que correspondía hacer. Además, en el Tratado de Potsdam se preveía una revisión de la situación de Alemania pasados 50 años.



(sigue)
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:49

"1) Pedirle a Helmut Kohl que planteara, en nombre de la República Federal de Alemania, las -justísimas- reclamaciones territoriales del Reino de Prusia (y con ellas, ojo, las del II y III Reich) era, pura y simplemente, una locura:"

No, en absoluto. Además, en aquel momento no se trataba de actuar ya en nombre de la República Federal de Alemania, sino darle al asunto mucha más envergadura: Restablecer la continuidad histórica con el Imperio Alemán (es decir: la Primera República tb. llamada "de Weimar") y exigir la aplicación del Tratado de Potsdam, que era lo que correspondía hacer. Además, en el Tratado de Potsdam se preveía una revisión de la situación de Alemania pasados 50 años.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:51

"Tan impensable era que Helmut Kohl pudiera aparecer enarbolandoreivindicaciones territoriales prusianas sobre Silesia o Stettin comopodría serlo hoy que el Rey Juan Carlos I pretendiera hacer valer el título de Rey de Jerusalén vinculado a la Corona de España."

No, esta comparación es improcedente. No se pueden comprara los derechos legítimos sobre los territorios en las fronteras de 1918 (ese debe ser el punto de partida, ya que estos territorios quedaron bajo "administración" polaca y soviética -hoy polaca, rusa y lituana, así como checa- lo que ellos convirtieron en anexión y expulsión de la población autóctona) con el título de Rey de Jerusalén. Jerusalén realmente nunca había sido española. Tampoco sería comparable con Flandes.

Stettin es el colmo de los colmos de la osadía de los polacos, pues cae al oeste del río Oder, por lo que es una ciudad que nunca debería haber quedado bajo "administración" polaca.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:53

"2) La Unión Soviética era contraria a la reunificación, sino que además no obtuvo ni una sola ventaja con la misma. Asimismo, la operación de reunificación y caída del Telón de Acero no fue ninguna farsa ni una operación preparada con años de antelación... sino simple y sencillamente, la conclusión final e inevitable en su fondo y totalmente imprevista en su forma de la caída del poderío soviético."

No. La realidad era mucho más cruda. No s etrataba de querer o no querer la reunificación, sino de deshacerse de un estado artificial alemán completamente en la ruina desde hace años y no perder económicamente. Rusia sacó de Alemania occidental inmensas sumas de dinero a cambio de esa devolución de su zona de ocupación. La debilidad de la URSS habría permitido sacar mucho más.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:54

Pero encima los rusos jugaban con esa nostalgia de los alemanes de la reunificación, que no llegó a ser tal por culpa de Kohl.

Otro aspecto: Alemania es el país que en realidad está pagando la "liberación" de los satélites de Rusia, ahora estados miembro de la UE.

Y lo de Königsberg es absolutamente imperdonable.

En 1989, Rusia no estaba ya en condiciones de mantener si política geoestratégica. Lamentablemente, los países occidentales no actuaron en consecuencia. EN lugar de eso ayudaron a la antigua URSS a renacer de sus cenizas como país supuestamente capitalista, pero con estructuras de poder intactas heredadas de la dictadura comunista.

En la actualidad, Rusia es demasiado fuerte (gracias a Occidente) como para poder hacer lo que se hacía en 1990. La independencia de los países bálticos hoy no sería posible si no fuese por la debilidad de Rusia en 1990.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:55

Montenegro ya no importa, pero Serbia sigue bajo la influencia rusa. Los Balcanes son un polvorín, siempre lo han sido, y son un juguete en manos de las grandes potencias.

"La Unión Soviética jamás, en ningún caso, deseó la reunificación de Alemania."

Sí, que sí. La necesitaba para poder seguir saqueando a Alemania. La Alemania "reunificada" es mucho más rentable para Rusia que tener una zona de ocupación inservible, atascada en la posguerra y agotada en todos los sentidos.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:56

"Simplemente la URSS perdió completamente el control de Alemania Oriental y no estuvo nunca en condiciones de influir en el proceso de unificación."

No, hombre, no. Nunca perdió el control sobre su zona de ocupación. Fue Gorbachov quien decidió la reunifi9cación con la Alemania Occidental, la mejor muestra de ello es su visita en el 40º aniversario de la RDA. Honecker no quería darse cuenta, pero las cosas ya habían sido decididas años antes. Ya en 1986-87 se podía palpar esta situación con sólo visitar Berlín Oriental. Rusia en ningún momento perdió el control.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:57

Así fue como, efectivamente, se crearon las condiciones previas para que elGobierno de Hungría empezara a recibir "refugiados"de Alemania Oriental.

No, para nada. Los húngaros no lo hicieron por decisión propia, aunque lo pareciera. Además, no acogieron a refugiados alemanes, sino sólo los dejaban pasar al oeste, a Austria. Recuerdo perfectamente las noticias del momento. Hubo una "orden" de Moscú de dejar que esto pasara.

El Reino Unido de Margaret Thatcher y la Francia de Mitterand eran tremendamente contrarios a la reunificación.

Claro, pero quien decidió el asunto era Gorbachov. Los otros tuvieron que aceptar a regañadientes, no estaban en condiciones de hacer nada, ya que se trataba de la "entrega" de territorio ocupado por la URSS.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:58

Francia había puesto, a principios de los años 50, toda clase de trabas al rearme de la Alemania Occidental, incluso aunque dicho rearme se realizara en el marco de estructuras comunes como la OTAN o la Comunidad Europea de Defensa.

Bueno, en los 50, pero no en 1989. Otro detalle: Cuando Honecker visitó Alemania Occidental de forma oficial (con un protocolo bastante complicado, ya que la RDA no había sido reconocida como estado por parte de la República Federal de Alemania) unos dos años antes de la caída del muro, Mitterand ya debía saber lo que se cocía en Moscú, porque se ponía frenético hablando de la reunificación y que no la iba a permitir y tal. Pues como Francia, en realidad, no pintaba nada como potencia vencedora "de prestado", por mucho que gritara no iba a conseguir nada. Y así fue.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 21:58

"Así, una Alemania unificada sería demasiado poderosa para el gusto del Reino Unido y de Francia."

Claro, ese era el miedo, injustificado. Pero ni el R.U. ni Francia pintaban gran cosa en el asunto. Sólo la URSS y EE.UU.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:00

"1) El status quo de la República Federal de Alemania no podía sufrir alteraciones de ningún tipo:"

No. El status quo de Alemania era que hasta 1990 no era un país soberano, ni en el oeste ni en el este. Seguía siendo una zona de ocupación, y quienes decidían sobre la sobernaía eran las cuatro potencias vencedoras: URSS, EE.UU. Reino Unido y Francia. En esta situación seguía Berlín, que no era territorio ni de la RFA ni de la RDA (aunque la RDA lo convirtiera en capital porque le daba la gana y porque los rusos se lo permitían.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:01

Evidentemente, tras la reunificación la situación tenía que cambiar. Alemania tenía que recuperar la soberanía plena sobre su territorio, y el tema de la OTAN fue punto de discusión con Rusia.

"2) El mantenimiento de las fronteras polacas, renunciando de facto a la aplicación del Tratado de Postdam:"

Eso sólo fue posible porque los alemanes son cobardes y gilipollas. Los derechos que otorga el Tratado de Potsdam no han perdido vigencia.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:01

"3) La República Federal de Alemania financiaría sin ayuda externa su reunificación con la Alemania del Este y, además,A lemania mantendría sus compromisos económicos con el resto de la CEE:"

Cierto, y así les va en Alemania, con la carga del este y la carga adicional de una inmigración masiva de terceros países. ¿Ves el negocio que hizo Rusia? No sólo que los alemanes occidentales iban a hacerse cargo del coste de la reconstrucción de Alemania central, sino que también iban a ser muy abiertos a todo tipo de ayudas económicas a todo el bloque del este.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:03

"España, cuyos billetes de euro empiezan a ser rechazados ya por los alemanes."

Eso es un cuento, en Alemania nadie se fija en la procedencia de los billetes de euro, además sería absurdo, porque España non determina el valor de esos billetes. Aunque España se saliera del euro, lo que no va a ocurrir, los billetes mantendrían su valor.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:04

"4) Además, Alemania se verá obligada a permitir la expansión hacia el Este de la CEE/UE que el Tratado de Maastricht abre de manera explícita, con la obligación implícita de seguir financiándola de idéntica manera."

La expansión no se demoró, más bien se adelantó, porque como los alemanes son gilipollas, aceptan pagarlo todo. La peor es Merkel, que regala dinero a diestro y siniestro (como en el este sólo tenían dinero de juguete, pues daba igual).
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:04

"5) Por último, Alemania, al dejar de ser la frontera con el enemigo comunista, deberá empezar a cargar asimismo con el coste -y, en ocasiones, el desgaste- de mantener operaciones militares en elexterior junto con fuerzas OTAN."

Allí está el negocio de los americanos con la reunificación.
Merkel aún concedía pagos de reparación de la Primera Guerra Mundial a Francia. Ella parece San Nicolás repartiendo regalos.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:05

"Es más que dudoso que Helmut Kohl en su momento o Konrad Adenauer en el suyo hubieran podido evitar las condiciones que les fueron impuestas a cambio de las pequeñas concesiones que fueron obteniendo respecto de la política de aislamiento y contención total de Alemania"

Kohl no le llegó ni a las suelas de los zapatos de Adenauer, quien consiguió muchísimas cosas a pesar de la situación de Alemania en aquel momento. Comparativamente, Kohl era un pelele.

"Y sin embargo, algo van haciendo. Por ejemplo, el progresivo acercamiento entre Berlín y Moscú-"

Es normal, Merkel es un submarino comunista y se entiende muy bien con los rusos, al fin y al cabo estudió en Rusia como buena marxista-leninista que era esa antigua secretaria general de las Juventudes Comunistas.
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:06

"Son pasos tímidos, pero los alemanes los van dando. Y gracias a Helmut Kohl dieron uno importantísimo, de la mejor forma posible."

Gracias a Kohl se hizo mal toda esa reunificación, se crearon animosidades con los alemanes del este (lo que hoy en día da pie a esa especie de nacionalismo comunista nostálgico del este que da un 30% de los votos al partido comunista (en el este).

El paso importantísimo (¿esa reunificación malograda y la anulación de los preceptos de la Ley Fundamental?) no lo dio Kohl, lo impuso Gorbachov. Los acuerdos secretos con el este son más que sospechosos, la infiltración de políticos del "bloque" en las estructuras del partido CDU y del gobierno alemán es para tener miedo. Poco a poco transforman la RFA en RDA, gracias a Merkel, que está allí gracias a Kohl (a quien le puso una buena trampa con la financiación ilegal que anuló todo su prestigio).
Autor: Atreides
Fecha: viernes, 21 de agosto de 2009
Hora: 22:08

Las cosas no son del todo como las describes. Pero tampoco son fáciles de resolver. Es más: Hoy ya no tienen casi solución, porque el pueblo alemán ya no vale ni un pimiento.

Siento haber tenido que meter veinte mil comentarios, pero no deja poner más de 1000 caracteres (en Blogspot puedes colgar todo junto).