Italia: Patrullas ciudadanas contra la inmigración ilegal
El italiano ha sido el primer Gobierno de la Unión Europea en adoptar medidas de guerra total contra la inmigración ilegal. La propuesta de ley que ya anunciamos aquí ha entrado en vigor el pasado viernes. Sus aspectos más polémicos han seguido intactos tras el paso por el Parlamento italiano y que incluye la formación de patrullas ciudadanas voluntarias para capturar inmigrantes ilegales. Eso sí, estas patrullas de "voluntarios por la seguridad" no podrán tener más de tres miembros, no podrán portar armas, no podrán ir motorizados y no podrán llevar perros. Es un primer paso. Porque, porsupuesto, los inmigrantes ilegales se agruparán en pandillas más numerosas y armadas y más temprano que tarde, algún inocente ciudadano italiano será asesinado por uno de estos ilegales mientras sirve como voluntario antiinmigración. El paso siguiente será, como es natural, relajar las restricciones a las patrullas. Pero mientras se cumple -o no- esta inevitable lógica consistente en convertir la lucha contra la inmigración en un combate compartido por toda la sociedad civil, alguien ha decidido portarse como un despistado y trabajar para el enemigo: El Vaticano. Quien, como hiciera en otras ocasiones, se ha posicionado contra la norma. Tampoco ha estado muy fina la Conferencia Episcopal Italiana (sí, la misma que prestaba sus parroquias para que fueran utilizadas como mezquitas)
Y es que la infalibilidad papal en materia de fe y costumbres no exime a las Jerarquías eclesiásticas de ser simplemente estúpidas. Y solidarizarse con el inmigrante (individualmente débil y explotable) es progre, cultureta y chachiguay. Y quedan muchos Obispos a los que ha calado muy hondo el concepto ese del "catolicismo guay". Y que han decidido oponerse a una norma que incluye medidas tan de sentido común como que los inmigrantes deban tener documentos en regla para acceder a edificios públicos tales como Ayuntamientos u hospitales. Como si los trabajadores autóctonos, que mantienen los servicios públicos con sus cuotas, contribuciones a la Seguridad Social, y ahorro intergeneracional tuviera la obligación de sufragar elcoste de proporcionar dichos servicios a gente en situación irregular,que trabaja en la economía sumergida sin pagar impuestos y creando paro entre los nacionales y los inmigrantes legales.
Desorientaciones eclesiásticas aparte, cabe preguntarse donde irán esos inmigrantes forzados a salir de Italia. A mí se me ocurre que buscarán un país permisivo. Con leyes propias de Disneylandia. Con una policía y una judicatura a juego. Un país en el que la doctrina política oficial en materia de inmigración sea, asimismo, tan propia de Walt Disney como "si cierras los ojos y deseas algo con todas tus fuerzas, se hará realidad".
¿Alguien conoce un país como ese? Pueden tirar ustedes un comodín.












