Yo quiero ser... Capitán de los Ultramarines
Es muy posible que me arrepienta o termine gastando dinero en balde... pero hoy por hoy, tengo el capricho de tener un ejército de miniaturas de Warhammer 40k y, más concretamente, uno de Ultramarines. En el Universo de Warhammer 40k (del que ya hemos hablado alguna vez aquí), cada Capítulo de Marines Espaciales desciende de una de las Legiones originales, divididas tras el final de la guerra civil planteada por el Señor de la Guerra Horus contra el Emperador de la Humanidad para que nadie pudiera volver a tener en sus manos el inmenso poder de una Legión de Astartes, humanos seleccionados y reconvertidos quirúrgica y genéticamente en los mejores guerreros que ha dado nunca la especie humana. Esta división de las Legiones en Capítulos se llevó a cabo de acuerdo a las instrucciones que el Primarca Roboute Guilliman plasmó en el Codex Astartes. Guilliman predicó con el ejemplo dividiendo su XII Legión, los Ultramarines, en más de 20 Capítulos a uno de los cuales le correspondió el honor de llevar los colores, el nombre y la heráldica de la Legión original. Y la responsabilidad de ser fanáticamente leales al Códex que su fundador dejó como legado al Imperio.
Con semejante trasfondo, no creo que nadie pueda negarme que tengo el corazón de un Capitán de alguna Compañía de Ultramarines, presto a dirigir a sus hermanos de batalla con un bólter en una mano y una espada sierra en la otra contra el alienígena, el traidor y el corrupto. Aunque, a decir verdad, el mero pensamiento de pintar miniaturas me sume en un estado de coma profundo del que no me creo capaz de salir. Así que intentaré comprar mis miniaturas directamente pintadas. No sé si ello es posible en las tiendas de Games Workshop o si tendré que ingeniármelas en Ebay o de alguna otra manera. Pero sea como sea es bastante probable que los Caballeros Grises de Rafa y los Ángeles Oscuros de Pablo tengan en breve nuevos aliados que sumar a sus batallas domingueras contra el Caos, los Tiránidos, los Eldar o los Tau.
Los Bibliotecarios son Marines Espaciales con poderes psíquicos. Lo cual, teniendo en cuenta la tendencia de los psíquicos a verse corrompidos por las mismas fuerzas del Caos que corrompieron a Horus, debe contribuir a que sean vistos con enormes recelos por parte de sus hermanos de batalla.
La posición de los Tecnomarines debe resultar, si cabe, aún más alienada: En una galaxia donde la tecnología es reverenciada de forma cuasirreligiosa, los Tecnomarines son adiestrados durante años en Marte para convertirse en auténticos sacerdotes de los Espíritus-Máquina que hacen funcionar las armas, los vehículos y las mismas armaduras de sus camaradas.
Así, si el Bibliotecario es visto con recelo, un Tecnomarine obsesionado con la tecnología debe ser, seguro, una figura muy poco dada a relacionarse más allá de los rangos de sus iguales que comparten los mismos intereses. Y estoy bastante seguro de que ambos grupos de especialistas son observados con especial recelo por parte de los Capellanes (una suerte de sacerdotes-oficiales políticos) de cada Capítulo. Como veis, más que las miniaturas en sí me atrae y mucho todo el inmenso trasfondo que Games Workshop ha logrado crear para venderlas.
En la despiadada galaxia del cuadragésimo primer milenio, solo hay guerra. Y yo, que quereis que os diga, quiero mi porción de esa eternidad de combates y gloria en miles de estrellas. ¡Coraje y Honor!. ¡Adelante los Ultramarines!.
¿Alguien me los vende pintados?












