Domingo, 05 de julio de 2009

Cerrando frentes

 Muy acertado el artículo que ayer publicó Luis del Pino a propósito de la dimisión-cese del director del CNI, Alberto Sáiz y el paralelismo existente con el cese de Bermejo.  Muy en la línea de lo que ya comentamos aquí, el Gobierno ZP está en descomposición. Y tiene que limitar los frentes abiertos en todo lo que pueda, para centrarse en las batallas verdaderamente importantes que quiere acometer en esta legislatura. Y que son, esencialmente, batallas ideológicas: Aborto, subida de impuestos, financiación autonómica asimétrica y, por supuesto, sostenimiento contra viento, marea y sentido común de los actuales sistemas de protección social sobradamente quebrados.

Los otros frentes abiertos incomodísimos para el Gobierno son:

- Manuel Chaves, actual VicePresidente Tercero del Gobierno, y su lamentable gestión de la Junta de Andalucía como si se tratara de un cortijo familiar. No nos quepa la menor duda de que los escándalos de la Era Chaves en Andalucía no han terminado aquí y seguirán saliendo a la luz en la medida en que al actual Presidente de la Junta, Griñán, le vaya corriendo la prisa por desmarcarse de los tejemanejes de su antecesor en el cargo.

- Ángeles González-Sinde, Ministra de Cultura. Mientras la Oficina de Conflictos de Intereses examina la denuncia presentada por la Asociación de Internautas (y si lo que está haciendo esta mujer no es un conflicto de intereses, nada lo es) la Ministra empantana con  todos y cada uno de sus proyectos para controlar las descargas.La Ley de los tres avisos promovida por Sarkozy y considerada por la Ministra como la solución perfecta, ha sido declarada inconstitucional por la Justicia francesa. Y por supuesto, con este panorama, REDTEL ha decidido que no se rinde a las pretensiones de La Coalición y deja a González-Sinde con la patata caliente de promover cambios legislativos... que desde luego le cortocircuitan desde Moncloa:  No habrá ajustes en la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información ni en la Ley de Enjuiciamiento Civil. ¿Con qué se queda González-Sinde? Con la responsabilidad de promover un impuesto revolucionario para que las empresas de Internet paguen la televisión pública, que no por casualidad es la que más abona a las SGAES varias.

- El frente social. Silenciado por el momento a base de dosis caballares de puros y simples sobornos a las élites sindicales, que se mantienen como verdaderas castas de capataces-parásitos a caballo de los impuestos -nunca de las cuotas- de los trabajadores españoles. La compra del permanente silencio de los sindicatos oficiales le cuesta a las arcas públicas más y más cada año. Y es una situación tan vergonzosamente evidente que empieza a ser denunciada por los sindicatos más independientes (como USO) que han empezado a pedir, pura y simplemente, la desaparición de las subvenciones públicas a los sindicatos. La debilidad del Gobierno en el frente social es tan evidente que incluso los sectores menos imbecilizados del Partido Popular se van atreviendo a denunciar la evidente inutilidad de la mafia sindical. El frente social, de camino a los cinco millones de parados, es sin duda el flanco más débil del Ejecutivo ZP. Y dentro de ese débil flanco, los sindicatos oficiales mantenedores de la increíble paz social que existe hoy día en España, están quedando con el culo al aire. Esta situación tiene, realmente, muy mala salida.

- La educación. Con el proceso de Bolonia a punto de culminar su aplicación y una amplísima contestación ciudadana a las leyes aldeanistas en materia lingüística impuestas por los grandes partidos en determinadas regiones, legislaciones que el PP ha rectificado de boquilla y el PSOE no ha rectificado en absoluto, el frente educativo se puede poner muy caliente para el Gobierno. Y el recorrido judicial de Educación para la Ciudadanía no ha terminado aún.

Todos estos, insisto, son frentes abiertos involuntariamente por la propia torpeza del Gobierno. Otro día hablaremos de los que ZP ha abierto deliberadamente, porque son batallas que desea ganar. Lo veremos.

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