lunes, 08 de junio de 2009

Constitución de 1873: República Federal

No es propiamente una Constitución, porque no pasó de la fase de proyecto.Pero es una de esas curiosidades jurídico-históricas que la convulsa politología española del Siglo XIX nos legó. Y una que puede mirarse incluso con cierta simpatía en estos tiempos que corren en cuanto a articulación territorial del país. 

Las razones porlas que unas Cortes españolas decidieron tratar de sacar adelante un proyectorepublicano federal hay que buscarlas en lo que había sucedido en España desde la expulsión de Isabel II en 1968: El General Prim,convencido monárquico, se vio obligado  a la inmensa vergüenza detener que ir ofreciendo por Europa la Corona española y siendo sucesivamente rechazado por príncipes y casas reales diversos en medio de episodios entre lo trágico (provocar la guerra franco-prusiana de 1870) y lo cómico (el Coburgo de Portugal huyendo a Cuba con una cabaretera renunciando a cualquier derecho dinástico por su matrimonio morganático). Finalmente, gracias a los buenos oficios de Prim entre la masonería,  un príncipe italiano aceptó reinar en España como Amadeo I de Saboya. El experimento duró dos años ysirvió para agotar definitivamente la paciencia del país con la monarquía. Las Cortes reunidas proclamaron la República y se pusieron a trabajar para darle una Constitución. La teneis aquí. Y vamos a hablar de ella poquillo.

El proyecto federal de 1873 se desarrollaba en 117 Artículos organizados en 17 Títulos. El primer artículo del Título I deja clara y cerrada la estructura del Estado y el propio concepto de Nación:

Componen la Nación Española los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja,Aragón,Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, CastillalaVieja,Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra,PuertoRico, Valencia, Regiones Vascongadas. Los Estados podrán conservar las actuales provincias o modificarlas, según sus necesidades territoriales.

Prosigue un Título II dedicado casi en su totalidad a regular procedimientos judiciales -sobre todo criminales- mínimos. Regula también -y de forma muy, muy amplia- la concesión de la nacionalidad española y establece la separación estricta entre Iglesia y Estado.

 Hay otros elementos notables en este proyecto constitucional: El Jurado para todo tipo de delitos, la composición colegiada de todos los tribunales, la separación estricta -estilo americano- de los cuatro poderes del Estado... ¿Cuatro? Sí. Cuatro.Porque al estilo del funcionamiento de la Constitución de la actual Francia, el Presidentede la República se reserva (Título XI), por ejemplo, todas las facultades en política exterior. Así como la facultad de nombrar libremente al Presidente del Gobierno. Y de dirigir mensajes a los poderes públicos, ejemplo de facultad moderadora.

El proyecto de 1873 es también muy municipalista. El Título XIV otorga a los Municipios una serie de competencias exclusivas jamás vistas en Constitución española -y posiblemente europea- alguna. Pura ysimplemente, se les otorga expresamente autonomía plena en todo lo relativo a lo municipal. Esteblece el sufragio universal para la elección de Alcalde, corporación municipal y (ojo al dato) Jueces Municipales con competencia para  entender de Juicios Verbales y de Faltas. La forma ideal para asegurar que la Justicia se administre de acuerdo al interés del ciudadano medio, aunque la eficacia material de un sistema así es más que dudosa.

El respeto por los derechos del individuo era norma básica del proyecto federalista. Es, de hecho,la primera Constitución que recuerdo que reconoce un ámbito competencial propio y exclusivo al individuo, al margen del Municipio,del Estado y de la Federación (Artículo 40).  La propiedad privada se respetaba al máximo y las expropiaciones se realizaban por orden judicial y fijando el Juez el precio de la misma.

La composición y representatividad de las Cortes era similar a la actual: Un Congreso elegido con criterios de población (un diputado por cada 50.000 votantes) y cuatro Senadores por cada Estado. Es decir, el Congreso representaba a la Nación en su conjunto y el Senado era laCámara de representación de cada una de las partes del mismo, llevandoa cabo las segundas lecturas de las leyes elaboradas por el Congreso,con la facultad de bloquearlas. Ambas Cámaras se renovaban cada dosaños. No está muy clara la circunscripción que se utilizaba paraescoger a los diputados del Congreso, siendo enteramente posible que,según el modelo americano, estuviéramos hablando de pequeñascircunscripciones regionales.

En lo relativo a las competencias de los Estados y del Poder Federal central, no hay grandes diferencias entre las atribuciones respectivamente reservadas a los mismos y las que la Constituciónvigente otorga a Estado y Comunidades Autónomas, más allá de que elPoder Federal tiene tasadas y limitadas sus facultades: No puedeextenderlas más allá de lo que dispone la propia Constitución. Y elloes así pese a reservarse en el Título V un par decompetenciasindeterminadas relativas a "códigos generales" (quizáteniendo como  modelo los U.S. Codes federales de Estados Unidos, que empezaban a compilarse en ese momento) así como a la conservación de la unidad y de la integridad nacional,quemuy bien podría interpretarse en forma amplia para limitar lasambiciones aldeanistas que eventualmente surgieran en algún Estado.

Yes que cada Estado Federal se convertía en competente de forma absolutaen todo lo relativo a su política educativa y de orden público,incluyendo la formación de sus propias fuerzas públicas. QuincePolicías entre Península Ibérica, Baleares y Canarias... y ningunaprevisión de Policía Federal u órgano que se le parezca más allá delEjército (Título XV) y la Reserva Nacional del Título XVI. El mismoTítulo V (punto 14) otorgaba implícitamente a la "fuerza militar"eldeber de velar por el cumplimiento de las Leyes Federales. La GuardiaCivil, fundada en 1844, estaba por lo tanto forzada a reconvertirse...salvo la aparición de códigos generales que tipificaran delitos federales contra los que pudiera actuar la Benemérita. Sin embargo, el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras fundadoen 1829 no debía tener problema alguno con el nuevo ordenconstitucional debido a que las atribuciones en dichas áreas eranpuramente federales, como es natural.

Los propiosconstituyentes eran conscientes del riesgo de estasituación y sepreocuparon de plasmar una disposición disuasoria en el Artículo 101estableciendo que Cuando un Estado o parte de él se insurreccione contra los poderes públicos de la Nación pagará los gastos de la guerra. Pordesgracia, esta sabia previsión no logró frenar ni poco ni mucho la locura cantonalista que trajo consigo la pretensión de implantar un modelo federal, con alzamientos y proclamaciones de independencia en los lugares más insospechados.

Encuanto a los problemas consustanciales a la total y absoluta autonomíade los Estados en materia educativa más allá de unas raquíticasobligaciones respecto al mero mantenimiento de escuelas einstitutospúblicos, era algo que ni siquiera se planteaba. Como tampoco seplanteaba, por ejemplo, la necesidad de proclamar lengua oficialalguna. Esos problemas los inventamos los españoles mucho después deque el proyecto constitucional de 1873 quedara arrinconado en algúncajón.

¿Porqué nunca llegó a promulgarse esta Constitución? Por las mismasrazones esenciales por las que el proyecto monárquico de Amadeo Iestaba predestinado al fracaso. Eran proyectos huérfanos de ningún tipode apoyo popular, planteados por unas élites intelectualesesencialmente aventureras. La realidad era que no existía la menortradición ni el menor anhelo federalista en la España de 1873.  Nadiequería la federación, ni la entendía adecuadamente. Y cuando el GeneralPavía entró con su caballo a disolver las Cortes republicanas, nadie laechó en falta en lo más mínimo. Simplemente, no existía en la Españadel siglo XIX ningún problema que se arreglara con una RepúblicaFederal. Y, en cambio, se crearon muchos inexistentes antes.

De hecho, en el breve periodo republicano (11 meses hasta el golpe dePavía y otros ocho más hasta la Restauración monárquica) lo que imperóen España fue el desorden. Desorden debido no solo a la incapacidad delos sucesivos gabinetes (incluyendo el de Nicolás Salmerón, dimitidopara no tener que firmar ocho condenas a muerte a soldados desertores),sino también a la situación política española: Guerra en Cuba, guerracarlista y alzamiento cantonalista, todo ello a la vez. No es deextrañar que Emilio Castelar declarara, en su investidura comoPresidente de la República que «para sostener esta forma de gobierno necesito mucha infantería,mucha caballería, mucha artillería, mucha Guardia civil y muchoscarabineros».

Y ni por esas, oye.

Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: martes, 08 de febrero de 2011
Hora: 3:12

un artículo muy interesante

;-)