Domingo, 07 de junio de 2009

Ni?os en los cuarteles

Iba a escribir otro artículo poniendo verde a Aznar a propósito de su cinismo respecto al aborto, pero Orisson, que lleva unos días muy activo, se me ha adelantado y me ha dejado sin nada nuevo que aportar al respecto.

Así que en vez de ponerme destructivo contra Aznar, voy a hablar de ese desastre llamado Carmen Chacón. Y es que ha sido durante su mandato cuando se ha hecho público que las visitas de los niños a los cuarteles del Ejército culminan dejando en manos de niños de 10 años ametralladoras militares, para consternación de verdes y demás patulea. Cosa que me parece muy requetebien.
Y es que no hay ninguna razón para hurtarles a los niños, por pequeños que sean, ciertos conocimientos básicos sobre la realidad que les rodea, a saber: Que los países tienen enemigos y que de esos enemigos uno se defiende con armas. Y que las ametralladoras y los uniformes no son algo exclusivo de las películas. 

 Por supuesto, los niños no han disparado ni a nadie se le ocurre que deban hacerlo. Simplemente se les ha permitido tener un arma en la mano e imaginarse durante un rato a sí mismos defendiendo a España del moro, del alienígena o del turco de Lepanto. Algo que, de hecho, los niños llevan grabado en los genes y que provoca que las  ventas de armas de juguete, los muñecos combatientes superarticulados o los videojuegos de temática bélica no dejen de crecer año tras año pese a las sucesivas campañas feminizantes a las que se van enfrentando.

 Está muy bien, por lo tanto, que los niños vayan de excursión a los cuarteles. Y está muy bien que la sociedad española asuma que la necesidad de mantener un Ejército es absolutamente real y que fotografías como la que acompaña este artículo -con dos niños felices como regalices con su casco y su ametralladora- son no solo normales sino absolutamente deseables.Y esto ha ocurrido durante el mandato de Chacón.

No obstante, no me hago ilusiones con la Ministra de Defensa: Estoy seguro de que va a salir al paso de estos sucesos con cualquier imbecilidad. Abrirá una comisión de investigación. Suspenderá las visitas de los críos a los cuarteles. O se inventará algún protocolo de actuación para que este escándalo no vuelva a producirse. Al tiempo.

Comentarios

Añadir un comentario