El voto útil o como tirar piedras a la realidad
Sirva
este post para reclamar a mis amados lectores, paseantes, público en
general y blogosfera en particular que se me reconozca el haber
anticipado el owned monumental que han sufrido Anghara y de Elentir, a manos de Núñez-Feijoo, personaje en favor del cual ambos solicitaron un "voto útil" que ya denunciamos en su momento como una ingenuidad digna de mejor causa. Y
es que Núñez-Feijoo no ha tardado ni un mes desde su toma de posesión
en nombrar a Anxo Lorenzo -quizá el máximo impulsor de la inmersión
total en gallego en las escuelas y de la guerra declarada al castellano
como lengua vehicular en Galicia- como responsable de la Política Lingüística de la Xunta de Galicia. La Presidenta de Galicia Bilingüe, Gloria Lago, ya ha puesto el grito en el cielo.
En
buena lógica sectaria, Anghara, Elentir y otros muchos defensores del
"voto útil" al Partido Popular debieran estar de enhorabuena: Por fin
son oprimidos por sátrapas de su mismo color político, que es a fin de
cuentas lo que buscaban. Y sin embargo, no lo están. No lo están en
absoluto. Les han engañado miserablemente. Y eso que se lo advertí.
Partido
Popular y Partido Socialista son, en su escalafón regional, exactamente
lo mismo. Con los mismos tics, las mismas ínfulas, el mismo gusto por
el derroche y la misma necesidad absurda de defender su Terruño en una
Miniunidad de Destino en lo Universal. El aldeanismo político
practicado desde la Generalitat Valenciana, la Junta de Andalucía o la
mismísima Comunidad de Madrid (cuya Presidenta, pretendida liberal,
llegó a posar con un vestido que la envolvía literalmente en la bandera
soviética que Leguina diseñó en sus tiempos) no difiere en lo esencial
del practicado por los nacionalismos en los territorios que gobiernan.
Muchas veces (casos de Baleares o Galicia) ni siquiera hay diferencias
de grado. Llevamos treinta y un años viéndolo.
La respuesta a abusos tales como las políticas lingüísticas o la búsqueda permanente de derechos para los territorios en vez de para los ciudadanos no puede quedar en manos de quienes los han tolerado, creado e impulsado durante lustros y décadas. Es hora de nuevas ideas. De nuevos partidos.
Y cualquier otra cosa es tan absurda como tratar de tirarle piedras a la realidad. Como el niño palestino de la imagen.
La respuesta a abusos tales como las políticas lingüísticas o la búsqueda permanente de derechos para los territorios en vez de para los ciudadanos no puede quedar en manos de quienes los han tolerado, creado e impulsado durante lustros y décadas. Es hora de nuevas ideas. De nuevos partidos.
Y cualquier otra cosa es tan absurda como tratar de tirarle piedras a la realidad. Como el niño palestino de la imagen.












