Viernes, 15 de mayo de 2009

Italia se arma contra la inmigraci?n.

Italia tipifica como delito la inmigración ilegal. Retendrá seis meses a los indocumentados. Les multará con entre cinco y diez mil euros. Les encarcelará hasta un año si permanecen en Italia tras notificárseles su expulsión. Será obligatorio para todo el mundo, excepto médicos y directores de centros escolares (es de suponer que también para abogados) denunciar a los inmigrantes ilegales. Y quienes les alquilen vivienda o les alojen, se enfrentarán a penas de cárcel.

Se trata de medidas extremas para una situación extrema y preocupante que viene afectando a Europa desde hace demasiado tiempo. Una situación que puede muy bien tornarse dramática si la actual crisis económica se empeña, como parece, en persistir en el tiempo. Las armas italianas son muy claras: Endurecimiento general de la legislación para el inmigrante clandestino, a buen seguro como paso previo a una campaña de denegación de renovaciones de permisos de residencia y trabajo. 

No nos vendría mal tomar buena nota de esto en España. Los inmigrantes ilegales y sus pisos-patera son responsables muy directos de la degradación de barrios enteros. Y en buena medida, han venido presionando al alza los precios de los alquileres en perjuicio de españoles e inmigrantes regulares. Somos un país con un 9% de mínimo histórico de paro que, inexplicablemente, optó por acoger en su seno a cerca de cinco millones de inmigrantes que en estos momentos se las ven y se las desean para encontrar empleo.

Solo cabe una solución: Que se marchen de España. Pero no lo harán mientras nuestra normativa en materia de Extranjería sea la más laxa de Europa y recompense con los papeles al inmigrante que logre burlar al Estado durante tres años, según la aberrante figura de la "regularización por arraigo social". No hable mos ya de las sucesivas regularizaciones masivas que vienen practicándose desde 1997 y que han creado la impresión mundial de que esto es Jauja para las mafias del tráfico de personas.

Urgen medidas contundentes en materia de contención. Urgen medidas contundentes en materia de expulsión. Y urgen medidas contundentes destinadas a hacer la vida muy difícil a quien decida vivir en España sin permiso de los españoles.

 Por supuesto, las medidas adoptadas por los legisladores italianos tienen oposición: La de la Conferencia Episcopal Italiana, tan desnortada como la española en esta materia y completamente decidida a colaborar en el suicidio de la civilización europea.



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